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 “Vidal y Kicillof solo se pelean entre sí; no piensan en la gente”

El precandidato a gobernador de Buenos Aires por Consenso Federal reclama un debate antes de las PASO. Dice que la grieta “es negocio” para el oficialismo y el Frente de Todos.
Por 27/07/2019 13:09

“Me tienen harto los políticos que hablan de temas que nada tienen que ver con la gente”, dice el precandidato a gobernador de Buenos Aires por Consenso Federal, Eduardo Bali Bucca. En una campaña polarizada –hasta en el plano mediático- por María Eugenia Vidal (Juntos por el Cambio) y Axel Kicillof (Frente de Todos), el diputado nacional y ex intendente de Bolívar recorre la provincia y dice que tiene “muy buena conexión con los bonaerenses”.  El próximo 11 de agosto, competirá en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como el postulante provincial del espacio que construyó y encabeza el ex ministro de Economía Roberto Lavagna.
 


Bucca sabe que es un escenario complejo y busca escaparle a la grieta. Por eso, remarca que “los extremos (Cambiemos/Peronismo K) se retroaliementan entre ellos y es el negocio de ellos, pero en el medio está la sociedad”. Habla de sus recorridas por Azul, Tandil, Mar del Plata y La Plata y se muestra como “la oportunidad de recuperar ese espíritu de identidad bonaerense”, del que –sostiene- carecen sus competidores.
 

BIO. 40 años, tres hijos. De Bolívar. Pudo ser tenista de elite, pero en el año 2002 se recibió de médico y empezó a ejercer la profesión en su municipio. En 2009 fue electo concejal con una boleta corta bajo el sello del Partido Verde, luego de que Isidoro Laso, entonces armador político del PJ, le negara la interna. Dos años más tarde sería intendente por el Frente para la Victoria. En 2015 fue reelecto y en 2017 pidió licencia. Desde ese entonces es diputado nacional, banca a la que accedió por el Frente Cumplir de Florencio Randazzo. En campaña por la gobernación, recorre la provincia sin pausa. Corredor de ultra maratones, está entrenado para las carreras largas.

 

FOTOS: Ignacio Amiconi (AGLP)


-¿Qué balance hace de la campaña hasta el momento, la primera suya como candidato a gobernador?

-Vengo recorriendo la provincia silenciosamente desde hace dos años, construyendo un mapa de qué provincia tenemos y cuál podemos tener. Después de haber salido de la intendencia, de tener una mirada real y concreta de la provincia de Buenos Aires. Hoy profundizo estas recorridas con este desafío de Roberto Lavagna de acompañarlo como precandidato a gobernador. El contacto con la gente es enorme y espectacular, tengo muy buena conexión con los bonaerenses. Conversamos sobre qué quiero hacer de la provincia, siento la real demanda de la sociedad de tener una oportunidad y una alternativa que sea superadora a este presente que duele, pero sin tener que buscar la solución en el pasado. Me tienen harto los políticos que hablan de temas que nada tienen que ver con la gente.

-¿Cuáles son los problemas?

-En la provincia hay un millón y medio de familias que no tienen vivienda propia. En Mar del Plata, convoqué a una reunión de vecinos donde hay jóvenes y personas de 75 años que no han tenido la posibilidad de tener una vivienda propia y sienten que han tirado la plata a principio de cada mes. Podemos modernizar el Instituto de la Vivienda, crear un banco de tierra en la provincia para facilitar el acceso al lote con servicios. La gente se despoja de las emociones, escucha las ideas y las propuestas. Cuando encuentro el hueco y la posibilidad y los medios me permiten contar qué queremos hacer, sentimos que hay una muy buena respuesta de la sociedad.

-Fue intendente y uno de los pedidos de los intendentes del peronismo era que uno de ellos fuera candidato.

-Acá lo tienen. Por eso me van a acompañar seguramente todos ellos (risas).
 


 

-¿La idea es llevar la experiencia de la gestión municipal a la provincia?

-El intendente tiene, y más aún en mi caso, que fui electo a los 32 años, fui reelecto y hoy puedo volver a Bolívar sin ser intendente, el conocimiento de sus vecinos. Tener el contacto día a día y poder tomar decisiones que mejoran la vida de una ciudad, de toda una comunidad y fundamentalmente sentar bases. Trasladar eso a la provincia va a ser muy importante. Veo a la política alejada absolutamente de los problemas de la vida diaria de la gente. La veo gobernando más desde la Capital Federal que desde la provincia de Buenos Aires. Permanentemente hemos escuchado a la política buscando excusas y mirando hacia atrás, planteando las cosas que faltan y no aprovechando las oportunidades.

-¿Por ejemplo?

-La salud pública de la provincia de Buenos Aires. Si uno hace un deslgoce del presupuesto del Ministerio de Salud, gran parte de los recursos se asignan a las fases tardías de la enfermedad. Las mujeres siguen muriendo por cáncer de mama y cuello de útero. Si cambiamos el paradigma de la atención en la salud pública, descentralizamos, la hacemos dinámica, hacemos promoción y prevención e incorporamos tecnología, no tengo duda de que en muy poco tiempo se revierte esta situación. Las prioridades están patas para arriba. Esta campaña tiene que dejar algo, ideas, propuestas. Debemos construir consenso entre las fuerzas políticas y las organizaciones e instituciones para cuidar los primeros mil días de los niños.
 


 

-¿Los dos candidatos con más exposición tienen un debe en las propuestas?

-Como extremos, se retroalimentan entre ellos y es el negocio de ellos, pero en el medio está la sociedad. Esa es la realidad. Están quienes no tienen ideas, quienes no tienen empleos y una industria que no está funcionando, quienes están pagando hoy las tarifas de gas que son absolutamente impagables. Ninguno está hablando de cómo resolver esos temas. Solo se pelean entre sí y no piensan en la gente. Ninguno habla de propuestas que tengan que ver con el próximo año. Lavagna, en ese sentido, es el mejor candidato. Es el único que no viene a decir que va a ser distinto, sino que tiene coherencia, prestigio, que invita a un gobierno de unidad nacional. Si esto se torna de manera pasional y emocional, van a pasar las elecciones y al otro día vamos a caer sobre la tierra en nuestra vida diaria y van a continuar los problemas. La Argentina necesita salir de esta confrontación que es negocio de quienes están en los extremos. Ojalá que en agosto, cuando no se decide quién va a ser el presidente sino la posibilidad de la irrupción colectiva de una Argentina que vaya para adelante, los votantes elijan a Consenso Federal y le peguen una bofetada al sistema político.
 


 

-¿Por qué insiste con un debate de candidatos provinciales?

-Para expresar qué queremos hacer en cada una de las áreas y qué se puede hacer con el presupuesto que la provincia de Buenos Aires va administrar en el próximo año. Qué queremos hacer de la educación. Tenemos una excelente ley de educación nacional que es modelo en el mundo, tenemos que modernizar los contenidos para que quienes salen de la educación secundaria tengan oportunidades de empleo y trabajo. Hemos estado recorriendo el polo tecnológico de Tandil, que requiere de cinco mil programadores que la Argentina hoy no está pudiendo ofrecer. En un momento de crisis económica, hay posibilidades de trabajo que no estamos pudiendo aprovechar. La reforma y el empoderamiento de escuelas técnicas y agropecuarias. Muchas veces nos conformamos diciendo que la provincia aporta el 30% del PBI, pero, cuando hay una crisis como la que atraviesa el país, es también la más postergada. Tiene que ver con recuperar el espíritu de identidad bonaerense. 

-¿Los candidatos, tanto Vidal como Kicillof, no tienen identidad bonaerense?

-No tienen. La política no puede ser una carrera de oportunidades individuales. Uno, que ha hecho un recorrido de haber sido concejal, intendente en dos oportunidades y legislador de la provincia de Buenos Aires, entiende que en ese tiempo se dio la construcción de una idiosincrasia de querer defender lo propio, que en este caso es nuestra provincia. No puede ser lo mismo ser un día legislador por la Capital Federal y al otro, candidato a gobernador. Es una sensación de un pensamiento individual.