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Nacido en una zona láctea por excelencia, se cree ganador ante su rival en la interna. De la maestra de primaria como referente a las reuniones de gabinete a las 5 de la mañana.
Por 28/04/2019 1:35

Dos personalidades intensas competirán en el justicialismo en lo que será la única interna para la gobernación en Santa Fe. Omar Perotti propone orden y paz, y también domar al peronismo a partir de la unidad. Compite. Si le gana la interna a María Eugenia Bielsa, la clave de las generales será contener los votos de la rival para que no se vayan al Frente Progresista.

Omar Perotti está convencido de que es su hora, que será gobernador. Le llegará, entiende, después de perder las internas en 2011 contra Agustín Rossi, y de salir tercero en las elecciones 2015 por muy pocos votos. Cree que ésta es la vencida. No solamente porque es la tercera sino porque confía en todos los porotos partidarios que fue poniendo en el territorio a lo largo de la extensa provincia de Santa Fe.

La convicción se hace más fuerte con sus íntimos de Rafaela cuando repasa el camino político que hizo desde muy joven. Con 31 años fue elegido intendente de la ciudad de Rafaela, en el oeste santafesino, y lo fue dos períodos más luego de ser Ministro de la Producción provincial, senador provincial y trabajar en el BID en Washington.

 

 

“Usted tiene una Municipalidad no un tambo”, le decían cuando convocaba las reuniones de gabinete de la intendencia a las 5 de la mañana, así a las 7 cada uno podía estar listo para el trabajo.

Nacido en una zona láctea por excelencia, su familia se dedicaba a los tambos. Inclusive, cuenta que de chico él tenía que ordeñar, ubre en mano. “Nacido en el campo, criado en Rafaela”, cuenta con orgullo. Se recibió de contador en Santa Fe capital.

El origen rural lo trasladó a sus movimientos y valores políticos, matizado por el tradicionalismo. Recuerda a una maestra de grado como una referente. Evoca dos por tres a la educación primaria como una etapa de oro de su vida. Incluso está casado con quien conoció en la escuela.

Todo decantó en un discurso sin matices: “Orden y paz”. El color de fondo es celeste. “Hay que ordenar la provincia, y no me molesta para nada usar la palabra orden. Orden es que los delincuentes estén presos y la gente decente y trabajadora viva en paz”, subrayó.

EQUILIBRISTA. El senador santafesino aguantó hasta bien avanzado el debate sobre la legalización del aborto para dar una propuesta con la que intentó pagar el menor costo político posible y hasta poder salir airoso de la encrucijada de cara a su carrera como candidato a la gobernación. Le reprochan que se quedó a medio camino.

 

 

 

 

La iniciativa proponía despenalizar a la mujer pero no estaba a favor del aborto como decía el texto del colectivo feminista. Era una propuesta legal para una salida ideológica. No llegó al recinto y se abstuvo en la votación. Le valió críticas y, según cuentan quienes lo han tratado en campaña, le molestó el mote de “El equilibrista”.

Los socialistas le tiran por la cabeza que fue ministro durante la gestión del justicialismo, que privatizó el Banco Provincial de Santa Fe y presidió la entidad. El proceso fue polémico y más de cinco años fueron necesarios para la ley de privatización que se votó con éxito en 1997.

Este año acordó con el kirchnerismo por sobre su rival en las PASO, María Eugenia Bielsa, para que integre el espacio y acompañe la fórmula que integra con la ex jueza Alejandra Rodenas. A muchos kirchneristas les hace ruido pero saben del peso de Perotti y se olvidan. Es que no ha demostrado una oposición intensa contra el gobierno de Mauricio Macri desde su banca en el Senado, advierten.

Cree, al igual que Miguel Lifschitz, que la definición será entre él y el candidato del Frente progresista, Antonio Bonfatti. Por eso, si gana la interna, el objetivo es que no se le vayan los votos ‘progres’ de Bielsa para el socialista. Confía en que la gente valorará su experiencia y larga trayectoria en la gestión pública, y desde ya su compromiso dentro del peronismo.

En el último tramo de la campaña le puso tono épico a sus spots: “Despierta el gigante”, con la doble interpretación de Santa Fe y el justicialismo. “Que lo sepa todo el país: llegó la hora”. “Es un momento histórico. Estamos todos juntos por Santa Fe”. Apela a la unidad por la coyuntura pero también porque sabe más que nadie que si es gobernador será irremediablemente el jefe del justicialismo.