X

Bolivia: reflexiones geopolíticas del Golpe de Estado

Bolivia: reflexiones geopolíticas del Golpe de Estado

15/11/2019 16:08

Refieren que no hay mejor discurso improvisado que el que está profundamente preparado. La “improvisada” coordinación entre organismos internacionales, cancillerías, fuerzas policiales y armadas de Bolivia con la oposición, no hace más que reafirmar que una buena planificación como la vista en el golpe en Bolivia, se asemeja a una orquesta sinfónica dirigida por Leonard Bernstein.

Desde hace más de una semana Evo Morales viene denunciando la planificación de un golpe de Estado en Bolivia. El día viernes funcionarios y dirigentes del MAS -partido de gobierno de Morales- escribían pidiendo la ayuda de la comunidad internacional ante los episodios violentos sufridos por ellos y sus familias. La complicidad de las fuerzas de seguridad en los hechos de violencia en las calles, no era más que el preludio de lo que terminó siendo la amable e ingenua “sugerencia de renuncia” por parte de las Fuerzas Armadas a el Presidente Evo Morales. Cabe destacar que no hay ningún sistema jurídico nacional o norma internacional que otorgue semejantes atribuciones de forma democrática a estos actores.

 

 

Un fusil en la cabeza de tus familiares no es una renuncia constitucional y consentida. Algunos gobiernos del Cono sur han esgrimido que la renuncia de Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García Linera, decenas de funcionarios de gobierno nacional y legisladores del MAS, no configuran un golpe de Estado. ¿Por qué no decirlo? Poco serio. Absurdo. Demencial.  Si uno reflexionara que quienes tienen a cargo la política exterior de esos países racionalmente entienden esto los enviaría a estudiar el periodo obscuro 1964-1990 de esta región. Pero no, la política siempre tiene una carga ideológica y esta no es la excepción.

Las reformas encaradas por el gobierno de Morales en un mundo donde la retórica critica al capitalismo está condenada a la persecución, no podía mantenerse en los nuevos aires latinoamericanos. La transferencia permanente desde la periferia hacia los centros no puede ser enturbiada en circunstancias en que la economía internacional va en flanco retroceso. La dependencia de regiones cómo AL no puede alterarse y esto se ve reflejado en el discurso de renuncia de Morales: “Agradecemos a China y Rusia” que han invertido en Bolivia durante estos años. El avance de estos países en la región resulta preocupante para otras potencias que se encuentran en declive en el marco de guerras comerciales que tenderán al surgimiento de nuevas realidades geopolíticas en el corto plazo.

 

 

Desde AMLO en México, las elecciones de Argentina, la crisis en Chile y Ecuador, la conformación del Grupo de Puebla y la reciente libertad de Lula Da Silva en Brasil, demandaron acelerar los tiempos en Bolivia. Si el MAS continuaba en la gestión de Gobierno otro era el cantar de la correlación de fuerza regional: solo cabe ver que pasaría en el MERCOSUR con la llegada de Fernández a la presidencia argentina y el triángulo Montevideo, La Paz y Buenos Aires. Jair Bolsonaro mirando al norte, ya adelanto sus jugadas vociferando con sus últimas declaraciones contra el proteccionismo, el Mercosur y cualquier traba que le impida “abrirse al mundo”. Victoria pírrica o imposible utopía les espera a quienes busquen construir consensos entre estos países. Pendiente: el resultado electoral de Uruguay el próximo domingo 24 de noviembre, otra cita significativa del tablero regional.  

¿Cómo sigue Bolivia? Dos terceras partes de la Asamblea Legislativa Plurinacional – según art. 161 de la Constitución Política del Estado - que debe decidir si acepta o no la renuncia de Evo está controlada por el MAS. Quienes realizaron el Golpe deberán continuar obligando a renunciar a gran parte de los legisladores utilizando el recurrido mecanismo violento de secuestro de familiares y quema de sus domicilios particulares o deberán encontrar otro mecanismo de encubrimiento para lo que realizaron en este fin de semana. Miedo, esa palabra que a partir de ahora resignificará la praxis de la política en el Estado Plurinacional de Bolivia –subrayo intencionalmente Plurinacional como un logro del pueblo y el MAS- en un Estado donde el racismo aún persiste como componente sustancial de la política y vida social boliviana.

 

 

Uno de los líderes del golpe de Estado es Carlos Mesa Gisbert (Presidente de Bolivia 2003-2005 y candidato presidencial actual), quien renunció a la Presidencia alegando que Bolivia “vívia de la limosna internacional” y que la nacionalización de hidrocarburos propuesta por Evo Morales era imposible. Los datos – con el gobierno del MAS la economía crece desde 2004 por encima del 3% anual, la pobreza se redujo a la mitad 34.6%, el coeficiente gini paso de 0.60 a 0.48, la esperanza de vida paso de 68 a 71 años en 2018, entre otros indicadores todos ellos positivos- y los hechos posteriores desmentirán esto y dieron el sustento popular que tendrán las medidas de gobierno del MAS.  En cambio, las propuestas de Mesa son de un manual muy conocido por los latinoamericanos: bajar el déficit público, eliminar el estatismo y reducir los impuestos al sector privado. Advertencia: cualquier parecido neoliberal es pura coincidencia y no es responsabilidad de este autor.  

En una palabra: Convulsión. Sudamérica está envuelta en hechos y más hechos de inestabilidad democrática propiciados intra y extra región. Solamente los latinoamericanos podrán quebrar el eterno retorno donde los golpes de estados militares/cívicos/parlamentarios quiebran el orden constitucional para restituir proyectos nacionales económicos, sociales, políticos y culturales que recrudecen la desigualdad y contribuyen a la concentración de la riqueza y el poder.

Mas palabras: Lucha, organización y perseverancia. Los movimientos sociales, sindicatos, organismos de derechos humanos, campesinado, indígenas y otros actores populares, no deben bajar los brazos ante la adversidad y continuar organizándose a lo largo y ancho de la región. La articulación latinoamericana de estos actores muchas veces perdida desde los años pos dictaduras autoritarias, hoy más que nunca, son necesarias. El Grupo de Puebla un camino. La integración regional vía refundar UNASUR, CELAC u otro espacio como mesa política latinoamericana es imprescindible.

Palabra final: Esperanza. Una y otra vez hemos vividos momentos de adversidad en la región más profundos que el actual. Una y otra vez los brazos no se bajaron y luego de noches oscuras el camino de la justicia social reapareció. ¿Posibilidad de revertir esto al corto plazo?  Todas. Con perspectivas de crecimiento finales en 2019 según la CEPAL de solo 0,6% - el estimado mundial en cambio es superior- quienes gobiernen tendrán serias dificultades a futuro para mantener planes de ajuste que requieren consensos sociales para mantenerlos.

¿Estos 12 años del MAS en Bolivia fueron infructuosos? No, las reformas implementadas por Morales no cayeron en saco roto. Desde la fuerte inversión en infractructura, el acceso de miles de indígenas a las universidades, el desarrollo económico en áreas del país que nunca había llegado, el acceso universal al bono Juancito Pinto y la profunda transformación cultural ya son parte del legado histórico del primer presidente indígenas –pero no el último- que se dirigió y trabajó para los sectores mayoritarios –pero siempre relegados en el pasado de Bolivia-. Este golpe de Estado fue posible sólo bajo el ascenso y continuidad de discursos de odio racial, el fundamentalismo católico de algunos grupos de oposición y los nuevos proyectos coloniales. Esto se advierte en la entrada a la Casa de Gobierno boliviana de Luis Fernando Camacho – líder cruceño que encabezó las protestas- con una biblia y la bandera boliviana de rodillas.    

En suma, estamos viviendo una jornada triste para América Latina que nos obliga a recobrar críticamente todo lo asimilado desde las transiciones a la democracia en los años ´80.  La comunidad internacional –encabezada por el vecindario de nuestros Estados-, deben condenar el golpe, reclamar un proceso urgente de normalización con veedores internacionales y exhortar de forma inmediata el cese de la violencia sobre todo el pueblo plurinacional de Bolivia. El compromiso con la democracia y el Estado de derecho, debe ser un imperativo ético de todos los latinoamericanos más allá del pensamiento político en que se sienta cobijado.