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El oficialista Martínez superó por 10 puntos al candidato blanco, Lacalle Pou, pero la oposición se une. Freno popular al plan de disponer de dos mil miembros de las FF.AA. para seguridad pública.

Redacción 28/10/2019 12:03

El Frente Amplio se impuso el domingo en la primera vuelta presidencial en Uruguay, pero el panorama se le presenta complejo de cara al ballotage del 24 de noviembre. El candidato oficialista Daniel Martínez logró el 38,6% de los votos y superó por más de diez puntos al postulante del partido Nacional ("blanco"), Luis Lacalle Pou, quien se hizo con el 28,22%. Dado que no alcanzó la mitad más uno de los sufragios, Martínez deberá enfrentar a su rival en un segundo turno.

 

 

En tercer y cuarto puesto quedaron los aspirantes del Partido Colorado (PC), Ernesto Talvi (12,16%) y el general Guido Manini Ríos, de Cabildo Abierto (10,73%). Los analistas proyectan que una mayoría de los votantes colorados y de Cabildo Abierto, una fuerza de derecha, pueden empujar a Lacalle Pou en el segundo turno. De hecho, en la misma noche del domingo tanto Talvi como Manini manifestaron públicamente su intención de apoyar al candidato blanco, lo que dejó al Frente Amplio en una oposición incómoda.

El próximo gobierno uruguayo enfrentará un parlamento dividido. La elección dejó un avance de la derecha, gracias a la elección de Manini Ríos, que ha expresado abiertamente su admiración por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. De los cinco partidos presentes en la Cámara de Diputados en la actual legislatura, se pasaría a siete, según el escrutinio oficial.

 

 

Además de los tres principales fuerzas políticas -Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado- entran en la Cámara baja Cabildo Abierto, el Partido Independiente, el Partido de la Gente y el Partido Ecologista Radical e Intransigente (PERI). Luego de quince años de predominio, el Frente Amplio dejará de contar con mayoría absoluta en ambas cámaras legislativas.

En paralelo con la votación presidencial, los uruguayos votaron un plebiscito para avalar o rechazar una reforma constitucional que proponía que dos mil miembros de las Fuerzas Armadas estén habilitados para actuar en seguridad pública. La moción fue descartada porque no llegó al 50% de adhesión del electorado.

Se habían pronunciado en contra de esta reforma los movimientos sociales, todos los candidatos a la presidencia, incluido el del Partido Nacional (PN, centroderecha), Luis Lacalle Pou, pese a que la iniciativa fue impulsada por un compañero suyo.