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“No es imprescindible una interna, puede haber acuerdo PRO – UCR en la Ciudad”

El diputado porteño del radicalismo habla de “falta de consenso” en la Legislatura, reclama “más” debate y una apertura de Cambiemos. “Es necesario ampliar esta coalición electoral”, advierte.
Por 08/01/2019 15:29

Culminado el período de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña, el diputado por la Unión Cívica Radical (UCR) Leandro Halperín decidió quedarse en Buenos Aires junto a su familia para pasar las fiestas y apunta a vacacionar en la Costa Atlántica para fines de enero. Lejos de la intensidad legislativa, el dirigente radical aprovecha para avanzar en lecturas adeudadas y leer estadísticas vinculadas a las áreas de educación y seguridad.

Es experto en temas vinculados a la seguridad y especialista en Políticas Penitenciarias y de Prevención del Delito, razón por la que en los últimos días participó de distintos programas de televisión y radio brindando su visión acerca del proyecto del gobierno de Mauricio Macri para bajar la edad de imputabilidad y crear un régimen de responsabilidad penal juvenil. “Estoy a favor de producir un debate para tener una nueva ley, pero que se logre en un contexto en el que se prioricen las estrategias de prevención del delito”, aclara en diálogo con Letra P. En ese sentido, pide debatir “qué hacemos con la educación para estos pibes y qué hacemos con los consumos problemáticos para estos pibes”.

 

Enrolado en el radicalismo porteño que acompaña a sol y a sombra a Martín Lousteau, Halperín respalda los postulados del economista y reclama una "ampliación" en Cambiemos, tanto a nivel nacional como porteño. “El país puede mejorar si Cambiemos se amplía e incorpora otras miradas”, advierte.

La UCR firmó la constitución de Cambiemos en 2018 junto al PRO, la Coalición Cívica y Confianza Pública. Ese acta acuerdo contempla un "compromiso" de dirimir candidaturas en una PASO oficialista en la Ciudad. El legislador radical advierte que Evolución, el frente que agrupa al radicalismo y a Lousteau, está abierto a ir a internas como para ir a un acuerdo de integración de listas para las elecciones del 2019.

DE VACACIONES. Planea su descanso para los próximos días y apunta a un “lugar tranquilo” de la Costa Atlántica para pasar los últimos días de enero con su pareja y con sus dos hijos. Para distenderse luego de la temporada parlamentaria, corre en una cinta que tiene en su casa, juega al fútbol con amigos y también al FIFA 19 en la Play Station. Alterna entre la Juventus de Cristiano Ronaldo y el PSG de Neymar "por recomendación" de su hijo. También, aprovecha el fin del año lectivo para pasar tiempo con su hija y mirar juntos "Soy Luna". Se comprometió a leer "Quién no" de Claudia Piñeiro, "Castigar al prójimo" de Roberto Gargarella y "El Igualitarismo" de Roberto Sábato, tras culmina la temporada completa de Peaky Blinders.

 

-¿Qué balance hace del año legislativo?

-Fue un año productivo en materia de leyes, pero muy poco productivo en cuanto a los consensos que las leyes necesitan. En la Legislatura porteña faltaron acuerdos y tiene que ver con que el oficialismo tiene mayoría propia y eso le hizo renunciar a la vocación que había tenido durante sus primeros ocho años de construir acuerdos. Tal vez era porque estaban obligados a construir acuerdos, pero han quedado algunos resabios de esa vieja política del PRO en la Ciudad y hemos podido producir algunos acuerdos como el del Código Contravencional.

-¿A qué vocación se refiere?

-El PRO se cerró en cuanto a los consensos y desinformó en cuanto a los diagnósticos porque la mayoría de las leyes aprobadas tuvieron escaso debate en la Legislatura. Esto tiene que ver con que casi no se presentaron diagnósticos, que es un requisito indispensable para modificar un escenario.

El mejor ejemplo de eso es UniCABA, donde el oficialismo tuvo una política pública en la materia durante nueve años y medio de manera interrumpida, pero de buenas a primeras diseñaron un cambio de 180 grados en lo que venían haciendo.

 

 

-¿Qué agenda de temas buscará impulsar en 2019?

-Tenemos que profundizar los consensos que hubo en el área de seguridad, tanto en materia normativa como de políticas públicas. No dejarnos llevar por la coyuntura. No son temas que la coyuntura deba tapar o ponerle agenda de urgencias. Son temas en las que las políticas públicas impactan en el mediano plazo y se miden en el largo plazo. Hay que consolidar el rumbo adoptado por la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad.

Voy a hacer eje en la educación porque me parece que la matriz de cualquier política pública que intente terminar con la desigualdad en la Ciudad tiene que hacer eje principal en la educación. Tenemos que tener una reforma profunda contemplada en una ley general que le de marco a esto. También, voy a trabajar sobre las adicciones y los consumos problemáticos, tanto los legales como los ilegales.

El diagnóstico marca que los consumos problemáticos, alcohol, paco, pastillas, son causa y consecuencia de los principales problemas que tienen la Ciudad en materia de desigualdad y de inseguridad. Las estadísticas dicen que la mayoría de los pibes que entran en conflicto con la ley lo hicieron para drogarse. Y lo hicieron drogados.

 

 

-¿Qué opinión tiene sobre el proyecto del Gobierno para bajar la edad de imputabilidad y crear un régimen de responsabilidad penal juvenil?

-Es necesaria una ley de responsabilidad penal juvenil porque es una deuda de la democracia. La baja de la imputabilidad es una opción. No en cuanto a aplicarle las mismas penas, sino que a los menores sean responsables. Lo que hoy ocurre es que los jueces aplican discrecionalmente un criterio que no está basado en una norma y que, por otra parte, no verifica si lo menores hicieron o no hicieron el hecho que se les reprocha. Por lo tanto, estoy a favor de producir un debate para tener una nueva ley de responsabilidad penal juvenil pero que se logre en un contexto en el que se prioricen las estrategias de prevención del delito.

No hay que olvidarse que cuando hablamos de la sanción o de la responsabilidad estamos hablando de que el Estado fracasó y llegó tarde. Precisamos un estado inteligente que se pueda anticipar. Si bien es saludable y la democracia precisa esta ley, sería ideal que se haga en un contexto donde debatamos qué hacemos con la educación para estos pibes y qué hacemos con los consumos problemáticos para estos pibes.

-¿Qué panorama ve para las elecciones presidenciales?

-Veo en un escenario en donde la grieta todavía está fortalecida y donde seguimos discutiendo entre un pasado que parece una sombra sobre el presente y un presente que no se decide a construir el futuro y prefiere debatir con ese pasado. Desde Evolución planteamos que el desafío de Cambiemos es superar la grieta y para eso es necesario ampliar esta coalición electoral y convertirla en una coalición de gobierno. El país puede mejorar si Cambiemos se amplía e incorpora otras miradas.

 

 

-¿Y qué escenario vaticina para la Ciudad?

-El principal desafío que tiene la Ciudad es terminar con la desigualdad. Tenés una ciudad moderna pero no es para todos. Solamente para algunos. Para que sea para todos precisamos que esa modernidad llegue a los sectores más postergados de la Ciudad que, por cierto, el deterioro de la calidad de vida de muchísima gente, fundamentalmente en el sur de la Ciudad. impacta contra la clase media, que cada vez tiene que hacerse cargo de más acciones que debiera dar cobertura el Estado.

La clase media tiene que pagarse su propia salud, su seguridad, la educación si pretende que esos servicios sean calidad. El desafío que esta Ciudad tiene es devolverle a la clase media la dignidad y volver a darle cobertura con políticas públicas que sean idóneas para que el Estado garantice los derechos que la ley le obliga a garantizar.

-¿Se imagina una interna de Cambiemos por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

-Creo que no existe la posibilidad de que se constituya Cambiemos si no se habilita la hipótesis de una interna. No es imprescindible una interna, puede haber acuerdo entre el PRO y la UCR en la Ciudad. Lo que sí es es imprescindible es que esa posibilidad exista. Si alguna de las partes pretende que las diferencias no puedan dirimirse con PASO, entonces, Cambiemos no es una opción posible en la Ciudad.

“No es imprescindible una interna, puede haber acuerdo PRO – UCR en la Ciudad”

El diputado porteño del radicalismo habla de “falta de consenso” en la Legislatura, reclama “más” debate y una apertura de Cambiemos. “Es necesario ampliar esta coalición electoral”, advierte.

Culminado el período de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña, el diputado por la Unión Cívica Radical (UCR) Leandro Halperín decidió quedarse en Buenos Aires junto a su familia para pasar las fiestas y apunta a vacacionar en la Costa Atlántica para fines de enero. Lejos de la intensidad legislativa, el dirigente radical aprovecha para avanzar en lecturas adeudadas y leer estadísticas vinculadas a las áreas de educación y seguridad.

Es experto en temas vinculados a la seguridad y especialista en Políticas Penitenciarias y de Prevención del Delito, razón por la que en los últimos días participó de distintos programas de televisión y radio brindando su visión acerca del proyecto del gobierno de Mauricio Macri para bajar la edad de imputabilidad y crear un régimen de responsabilidad penal juvenil. “Estoy a favor de producir un debate para tener una nueva ley, pero que se logre en un contexto en el que se prioricen las estrategias de prevención del delito”, aclara en diálogo con Letra P. En ese sentido, pide debatir “qué hacemos con la educación para estos pibes y qué hacemos con los consumos problemáticos para estos pibes”.

 

Enrolado en el radicalismo porteño que acompaña a sol y a sombra a Martín Lousteau, Halperín respalda los postulados del economista y reclama una "ampliación" en Cambiemos, tanto a nivel nacional como porteño. “El país puede mejorar si Cambiemos se amplía e incorpora otras miradas”, advierte.

La UCR firmó la constitución de Cambiemos en 2018 junto al PRO, la Coalición Cívica y Confianza Pública. Ese acta acuerdo contempla un "compromiso" de dirimir candidaturas en una PASO oficialista en la Ciudad. El legislador radical advierte que Evolución, el frente que agrupa al radicalismo y a Lousteau, está abierto a ir a internas como para ir a un acuerdo de integración de listas para las elecciones del 2019.

DE VACACIONES. Planea su descanso para los próximos días y apunta a un “lugar tranquilo” de la Costa Atlántica para pasar los últimos días de enero con su pareja y con sus dos hijos. Para distenderse luego de la temporada parlamentaria, corre en una cinta que tiene en su casa, juega al fútbol con amigos y también al FIFA 19 en la Play Station. Alterna entre la Juventus de Cristiano Ronaldo y el PSG de Neymar "por recomendación" de su hijo. También, aprovecha el fin del año lectivo para pasar tiempo con su hija y mirar juntos "Soy Luna". Se comprometió a leer "Quién no" de Claudia Piñeiro, "Castigar al prójimo" de Roberto Gargarella y "El Igualitarismo" de Roberto Sábato, tras culmina la temporada completa de Peaky Blinders.

 

-¿Qué balance hace del año legislativo?

-Fue un año productivo en materia de leyes, pero muy poco productivo en cuanto a los consensos que las leyes necesitan. En la Legislatura porteña faltaron acuerdos y tiene que ver con que el oficialismo tiene mayoría propia y eso le hizo renunciar a la vocación que había tenido durante sus primeros ocho años de construir acuerdos. Tal vez era porque estaban obligados a construir acuerdos, pero han quedado algunos resabios de esa vieja política del PRO en la Ciudad y hemos podido producir algunos acuerdos como el del Código Contravencional.

-¿A qué vocación se refiere?

-El PRO se cerró en cuanto a los consensos y desinformó en cuanto a los diagnósticos porque la mayoría de las leyes aprobadas tuvieron escaso debate en la Legislatura. Esto tiene que ver con que casi no se presentaron diagnósticos, que es un requisito indispensable para modificar un escenario.

El mejor ejemplo de eso es UniCABA, donde el oficialismo tuvo una política pública en la materia durante nueve años y medio de manera interrumpida, pero de buenas a primeras diseñaron un cambio de 180 grados en lo que venían haciendo.

 

 

-¿Qué agenda de temas buscará impulsar en 2019?

-Tenemos que profundizar los consensos que hubo en el área de seguridad, tanto en materia normativa como de políticas públicas. No dejarnos llevar por la coyuntura. No son temas que la coyuntura deba tapar o ponerle agenda de urgencias. Son temas en las que las políticas públicas impactan en el mediano plazo y se miden en el largo plazo. Hay que consolidar el rumbo adoptado por la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad.

Voy a hacer eje en la educación porque me parece que la matriz de cualquier política pública que intente terminar con la desigualdad en la Ciudad tiene que hacer eje principal en la educación. Tenemos que tener una reforma profunda contemplada en una ley general que le de marco a esto. También, voy a trabajar sobre las adicciones y los consumos problemáticos, tanto los legales como los ilegales.

El diagnóstico marca que los consumos problemáticos, alcohol, paco, pastillas, son causa y consecuencia de los principales problemas que tienen la Ciudad en materia de desigualdad y de inseguridad. Las estadísticas dicen que la mayoría de los pibes que entran en conflicto con la ley lo hicieron para drogarse. Y lo hicieron drogados.

 

 

-¿Qué opinión tiene sobre el proyecto del Gobierno para bajar la edad de imputabilidad y crear un régimen de responsabilidad penal juvenil?

-Es necesaria una ley de responsabilidad penal juvenil porque es una deuda de la democracia. La baja de la imputabilidad es una opción. No en cuanto a aplicarle las mismas penas, sino que a los menores sean responsables. Lo que hoy ocurre es que los jueces aplican discrecionalmente un criterio que no está basado en una norma y que, por otra parte, no verifica si lo menores hicieron o no hicieron el hecho que se les reprocha. Por lo tanto, estoy a favor de producir un debate para tener una nueva ley de responsabilidad penal juvenil pero que se logre en un contexto en el que se prioricen las estrategias de prevención del delito.

No hay que olvidarse que cuando hablamos de la sanción o de la responsabilidad estamos hablando de que el Estado fracasó y llegó tarde. Precisamos un estado inteligente que se pueda anticipar. Si bien es saludable y la democracia precisa esta ley, sería ideal que se haga en un contexto donde debatamos qué hacemos con la educación para estos pibes y qué hacemos con los consumos problemáticos para estos pibes.

-¿Qué panorama ve para las elecciones presidenciales?

-Veo en un escenario en donde la grieta todavía está fortalecida y donde seguimos discutiendo entre un pasado que parece una sombra sobre el presente y un presente que no se decide a construir el futuro y prefiere debatir con ese pasado. Desde Evolución planteamos que el desafío de Cambiemos es superar la grieta y para eso es necesario ampliar esta coalición electoral y convertirla en una coalición de gobierno. El país puede mejorar si Cambiemos se amplía e incorpora otras miradas.

 

 

-¿Y qué escenario vaticina para la Ciudad?

-El principal desafío que tiene la Ciudad es terminar con la desigualdad. Tenés una ciudad moderna pero no es para todos. Solamente para algunos. Para que sea para todos precisamos que esa modernidad llegue a los sectores más postergados de la Ciudad que, por cierto, el deterioro de la calidad de vida de muchísima gente, fundamentalmente en el sur de la Ciudad. impacta contra la clase media, que cada vez tiene que hacerse cargo de más acciones que debiera dar cobertura el Estado.

La clase media tiene que pagarse su propia salud, su seguridad, la educación si pretende que esos servicios sean calidad. El desafío que esta Ciudad tiene es devolverle a la clase media la dignidad y volver a darle cobertura con políticas públicas que sean idóneas para que el Estado garantice los derechos que la ley le obliga a garantizar.

-¿Se imagina una interna de Cambiemos por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

-Creo que no existe la posibilidad de que se constituya Cambiemos si no se habilita la hipótesis de una interna. No es imprescindible una interna, puede haber acuerdo entre el PRO y la UCR en la Ciudad. Lo que sí es es imprescindible es que esa posibilidad exista. Si alguna de las partes pretende que las diferencias no puedan dirimirse con PASO, entonces, Cambiemos no es una opción posible en la Ciudad.