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Ante la perforación del piso de la zona de no intervención, los analistas se dividen. Pero prima la idea de que reducir el costo del dinero aliviaría la recesión. Posibilidades y límites.
Por 08/01/2019 13:33

El escenario que se esperaba hace dos meses se concreta recién ahora: el dólar perfora el piso de la zona de no intervención pactada entre el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y pone a la autoridad monetaria ante un dilema de hierro: salir a sostener la cotización para evitar un nuevo atraso cambiario mediante la compra directa de billetes o apurar la reducción de la tasa de interés en pesos para estimular el interés de los inversores privados por la divisa.

El dólar cayó por debajo de ese nivel fugazmente en la rueda del lunes y así abrió la de este martes, aunque rebotes momentáneos lo hacen jugar todo el tiempo alrededor de esa línea, fijada en esta jornada en $ 37,307.

 

 

Eso, sumado al rebote de las acciones y a la fuerte recuperación de los títulos de deuda (que llevan el riesgo país más cerca de los 700 puntos básicos que del récord de 830 en la era macrista previo al cierre de 2018), le da al Gobierno un margen de acción de que no disfrutaba desde hace mucho. Acotado, pero margen de acción al fin.

Las causas del “veranito” financiero son básicamente externas. La tasa de interés a diez años en Estados Unidos bajó al nivel del 2,70%, alimentando otra vez cierto apetito de los inversores por el riesgo emergente; la persistencia de una precaria tregua en la guerra comercial con entre ese país y China; y el efecto de la asunción de Jair Bolsonaro en Brasil, con sus promesas de liberalismo radical.

 

 

“El panorama internacional está acompañando. La tregua comercial entre Estados Unidos y China es real, algunas declaraciones y actitudes de (Donald) Trump trajeron calma, lo que se suma a la política más gradual de la Reserva Federal en relación a la tan temida suba de tasas. Todo esto hizo que volviera el flujo a los activos emergentes y algo de eso le toca a los bonos y acciones argentinas”, le dijo a Letra P el director de Portfolio Personal, Pablo Castagna.

Pero el especialista marcó de inmediato los límites de este escenario. “Este mejor clima internacional y la estabilidad cambiaria local generan mejor ánimo inversor, pero hay que tener en cuenta que esta recuperación local va a estar cada vez más ligada a un contexto eleccionario, en el que la volatilidad va ir de la mano de los nombres, las encuestas y las chances que tenga Mauricio Macri de ser reelecto o Cristina Kirchner de volver”, añadió.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), coincidió. “Lo que estamos viendo es un rebote traccionado por las ruedas de recuperación en las plazas centrales, como Estados Unidos y Japón. El tema es cuando se prenden alertas allá, lo que hace que los actores se refugien en bonos. En los últimos quince días de diciembre, la Fed en no vendió Bonos del Tesoro, lo que hizo que el precio subiera y la tasa bajara, ampliando el spread con nosotros. Esa dinámica es la que motoriza los selloffs argentinos y empeora todo, como vimos hace dos semanas”, le dijo a este medio.

Gustavo Neffa, director de Research for Traders, explicó en diálogo con Letra P que “está entrando dinero de afuera para buscar activos de riesgo y para hacer carry trade (ndr: posicionamiento en tasas en pesos para, al final del ciclo, volver al dólar con ganancias frente a una cotización estable o en baja). Por eso el dólar salió de la zona de no intervención”, debido al ingreso de divisas que presionaron a la baja sobre la cotización.

Neffa explica ese interés en que “la tasa de interés estaba por encima del 59% y recién ayer (por el lunes) el Banco Central se animó a bajarla. Y el nivel de la tasa es lo que define el tipo de cambio”. Así, la tasa de política monetaria tocó un mínimo desde el 29 de agosto.

“Sin embargo, estamos ante un mini rally de alivio, un posicionamiento táctico de corto plazo dado que había inversores líquidos que buscaron oportunidades en el mercado de riesgo” emergente, añadió.

 

 

Para Neffa, “no hay que confiarse. Entre Estados Unidos y China lo que hay es un impasse. Lo de Bolsonaro contribuye también, pero “el riesgo electoral existe y es muy alto”.

“Siempre les digo a los clientes que eso hay que tomarlo muy en cuenta. El riesgo electoral explica el 50% de lo que pasó en el último año, porque el deterioro económico invita a la gente a buscar otras alternativas. Si al final de 2018 se conocieron encuestas que daban a Cristina Kirchner acechando a Macri en un posible balotaje y algunas hasta la daban ganadora, no ha pasado absolutamente nada desde entonces que haya modificado ese escenario”, siguió.

La fragilidad de la coyuntura acota entonces el margen de acción del Central ante la debilidad del dólar. El acuerdo con el FMI lo habilita a comprar hasta 150 millones de dólares por día a través de subastas en caso de que la divisa perfore a la baja el piso de la “zona de no intervención”, destinada a evitar tanto un atraso cambiario como una disparada como la del ciclo abril-octubre. Sin embargo, la propia entidad conducida por Guido Sandleris ya aclaró que las compras no son una obligación y que, de concretarse, se limitarían a 50 millones de dólares por día. Las reservas que hay muestran un número bruto respetable, superior a los 65.000 millones de dólares, pero son en gran medida prestadas, tanto por el swap chino como por el propio Fondo.

Por otro lado, la expansión resultante de una compra de dólares no puede exceder el 2% de expansión de la base monetaria, según impusieron los técnicos de Christine Lagarde.

Ante esto, hay analistas que le reclaman a la autoridad monetaria un gesto claro a favor de un sostenimiento de la cotización, para evitar un nuevo período de apreciación del peso y, de paso, acumular reservas genuinas. Otros, en cambio, preferirían ver una apuesta a una reducción de las tasas para reducir el carry trade e, indirectamente, estimular un incremento de la demanda privada de divisas, lo que, además de tener el mismo efecto sobre la cotización ayudaría a reactivar la economía. Esto último es lo que, de hecho, ocurrió este martes: el BCRA bajó por tercera vez la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq, que coloca entre bancos a 7 días) a un promedio de 58,8% y el billete verde rebotó al cierre 0,75% en el tramo mayorista para cerrar a $ 37,60 y despegarse del piso de la banda. También contribuyó a ese resultado la demanda de bancos que buscaron posicionarse en Letes en dólares antes del cierre de la licitación.

 

 

Para Castagna, en efecto, “con el dólar tocando la parte inferior de la banda de intervención, imagino un Banco Central bajando las tasas. Ya no hay margen para que el proceso de recuperación de la actividad económica se siga postergando por la distorsión de las altas tasas. Esa receta sirvió en un contexto diferente y están dadas las condiciones para discontinuar esa medicina”.

“Nadie ve al Banco Central defendiendo mucho el precio del dólar. Ayer (el lunes) se operó por debajo de la zona de no intervención y hubo bancos dispuestos a vender a ese nivel, pero no hubo muchos compradores. Eso significa que nadie está muy pendiente de la banda. Yo veo al Central más preocupado por la tasa que por comprar reservas, creo que ese es el principal objetivo”, estimó Ziccarelli.

Gustavo Neffa, por su parte, consideró que “el Central va a tener que dar una señal, aunque no puede anticipar mucho sus movimientos. Hay que recordar que está habilitado a comprar dólares; no está obligado. No me sorprendería ni que salga a comprar dólares ni que baje un poco la tasa”.

Ahora bien, ¿cuánto podría reducirse el precio del dinero? “El Central bajaría la tasa solo un poquito, porque está muy sigiloso. Por el factor electoral, el objetivo es llevar el tipo de cambio de modo que no dé lugar a ningún overshooting como el año pasado, incluso a costa de resignar actividad económica”, insistió el hombre de Research for Traders.

La baja del dólar, un dilema para el Central: ¿comprar o bajar la tasa?

Ante la perforación del piso de la zona de no intervención, los analistas se dividen. Pero prima la idea de que reducir el costo del dinero aliviaría la recesión. Posibilidades y límites.

El escenario que se esperaba hace dos meses se concreta recién ahora: el dólar perfora el piso de la zona de no intervención pactada entre el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y pone a la autoridad monetaria ante un dilema de hierro: salir a sostener la cotización para evitar un nuevo atraso cambiario mediante la compra directa de billetes o apurar la reducción de la tasa de interés en pesos para estimular el interés de los inversores privados por la divisa.

El dólar cayó por debajo de ese nivel fugazmente en la rueda del lunes y así abrió la de este martes, aunque rebotes momentáneos lo hacen jugar todo el tiempo alrededor de esa línea, fijada en esta jornada en $ 37,307.

 

 

Eso, sumado al rebote de las acciones y a la fuerte recuperación de los títulos de deuda (que llevan el riesgo país más cerca de los 700 puntos básicos que del récord de 830 en la era macrista previo al cierre de 2018), le da al Gobierno un margen de acción de que no disfrutaba desde hace mucho. Acotado, pero margen de acción al fin.

Las causas del “veranito” financiero son básicamente externas. La tasa de interés a diez años en Estados Unidos bajó al nivel del 2,70%, alimentando otra vez cierto apetito de los inversores por el riesgo emergente; la persistencia de una precaria tregua en la guerra comercial con entre ese país y China; y el efecto de la asunción de Jair Bolsonaro en Brasil, con sus promesas de liberalismo radical.

 

 

“El panorama internacional está acompañando. La tregua comercial entre Estados Unidos y China es real, algunas declaraciones y actitudes de (Donald) Trump trajeron calma, lo que se suma a la política más gradual de la Reserva Federal en relación a la tan temida suba de tasas. Todo esto hizo que volviera el flujo a los activos emergentes y algo de eso le toca a los bonos y acciones argentinas”, le dijo a Letra P el director de Portfolio Personal, Pablo Castagna.

Pero el especialista marcó de inmediato los límites de este escenario. “Este mejor clima internacional y la estabilidad cambiaria local generan mejor ánimo inversor, pero hay que tener en cuenta que esta recuperación local va a estar cada vez más ligada a un contexto eleccionario, en el que la volatilidad va ir de la mano de los nombres, las encuestas y las chances que tenga Mauricio Macri de ser reelecto o Cristina Kirchner de volver”, añadió.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), coincidió. “Lo que estamos viendo es un rebote traccionado por las ruedas de recuperación en las plazas centrales, como Estados Unidos y Japón. El tema es cuando se prenden alertas allá, lo que hace que los actores se refugien en bonos. En los últimos quince días de diciembre, la Fed en no vendió Bonos del Tesoro, lo que hizo que el precio subiera y la tasa bajara, ampliando el spread con nosotros. Esa dinámica es la que motoriza los selloffs argentinos y empeora todo, como vimos hace dos semanas”, le dijo a este medio.

Gustavo Neffa, director de Research for Traders, explicó en diálogo con Letra P que “está entrando dinero de afuera para buscar activos de riesgo y para hacer carry trade (ndr: posicionamiento en tasas en pesos para, al final del ciclo, volver al dólar con ganancias frente a una cotización estable o en baja). Por eso el dólar salió de la zona de no intervención”, debido al ingreso de divisas que presionaron a la baja sobre la cotización.

Neffa explica ese interés en que “la tasa de interés estaba por encima del 59% y recién ayer (por el lunes) el Banco Central se animó a bajarla. Y el nivel de la tasa es lo que define el tipo de cambio”. Así, la tasa de política monetaria tocó un mínimo desde el 29 de agosto.

“Sin embargo, estamos ante un mini rally de alivio, un posicionamiento táctico de corto plazo dado que había inversores líquidos que buscaron oportunidades en el mercado de riesgo” emergente, añadió.

 

 

Para Neffa, “no hay que confiarse. Entre Estados Unidos y China lo que hay es un impasse. Lo de Bolsonaro contribuye también, pero “el riesgo electoral existe y es muy alto”.

“Siempre les digo a los clientes que eso hay que tomarlo muy en cuenta. El riesgo electoral explica el 50% de lo que pasó en el último año, porque el deterioro económico invita a la gente a buscar otras alternativas. Si al final de 2018 se conocieron encuestas que daban a Cristina Kirchner acechando a Macri en un posible balotaje y algunas hasta la daban ganadora, no ha pasado absolutamente nada desde entonces que haya modificado ese escenario”, siguió.

La fragilidad de la coyuntura acota entonces el margen de acción del Central ante la debilidad del dólar. El acuerdo con el FMI lo habilita a comprar hasta 150 millones de dólares por día a través de subastas en caso de que la divisa perfore a la baja el piso de la “zona de no intervención”, destinada a evitar tanto un atraso cambiario como una disparada como la del ciclo abril-octubre. Sin embargo, la propia entidad conducida por Guido Sandleris ya aclaró que las compras no son una obligación y que, de concretarse, se limitarían a 50 millones de dólares por día. Las reservas que hay muestran un número bruto respetable, superior a los 65.000 millones de dólares, pero son en gran medida prestadas, tanto por el swap chino como por el propio Fondo.

Por otro lado, la expansión resultante de una compra de dólares no puede exceder el 2% de expansión de la base monetaria, según impusieron los técnicos de Christine Lagarde.

Ante esto, hay analistas que le reclaman a la autoridad monetaria un gesto claro a favor de un sostenimiento de la cotización, para evitar un nuevo período de apreciación del peso y, de paso, acumular reservas genuinas. Otros, en cambio, preferirían ver una apuesta a una reducción de las tasas para reducir el carry trade e, indirectamente, estimular un incremento de la demanda privada de divisas, lo que, además de tener el mismo efecto sobre la cotización ayudaría a reactivar la economía. Esto último es lo que, de hecho, ocurrió este martes: el BCRA bajó por tercera vez la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq, que coloca entre bancos a 7 días) a un promedio de 58,8% y el billete verde rebotó al cierre 0,75% en el tramo mayorista para cerrar a $ 37,60 y despegarse del piso de la banda. También contribuyó a ese resultado la demanda de bancos que buscaron posicionarse en Letes en dólares antes del cierre de la licitación.

 

 

Para Castagna, en efecto, “con el dólar tocando la parte inferior de la banda de intervención, imagino un Banco Central bajando las tasas. Ya no hay margen para que el proceso de recuperación de la actividad económica se siga postergando por la distorsión de las altas tasas. Esa receta sirvió en un contexto diferente y están dadas las condiciones para discontinuar esa medicina”.

“Nadie ve al Banco Central defendiendo mucho el precio del dólar. Ayer (el lunes) se operó por debajo de la zona de no intervención y hubo bancos dispuestos a vender a ese nivel, pero no hubo muchos compradores. Eso significa que nadie está muy pendiente de la banda. Yo veo al Central más preocupado por la tasa que por comprar reservas, creo que ese es el principal objetivo”, estimó Ziccarelli.

Gustavo Neffa, por su parte, consideró que “el Central va a tener que dar una señal, aunque no puede anticipar mucho sus movimientos. Hay que recordar que está habilitado a comprar dólares; no está obligado. No me sorprendería ni que salga a comprar dólares ni que baje un poco la tasa”.

Ahora bien, ¿cuánto podría reducirse el precio del dinero? “El Central bajaría la tasa solo un poquito, porque está muy sigiloso. Por el factor electoral, el objetivo es llevar el tipo de cambio de modo que no dé lugar a ningún overshooting como el año pasado, incluso a costa de resignar actividad económica”, insistió el hombre de Research for Traders.