María Inés Gorbea asumió en la Legislatura porteña en 2013, cuando el experimento UNEN dio la sorpresa y no solo le arrebató un banca en el Senado al kirchnerismo, entonces gobernante, sino que consiguió cinco diputados nacionales y ocho legisladores porteños. Tiempo después, la coalición que albergó a la Unión Cívica Radical (UCR), el progresismo, el socialismo y hasta Elisa Carrió voló por los aires y generó un laberinto de internas que, dos años después, desencadenó en el frente ECO. Durante esos turbulentos años para el Parlamento capitalino, la abogada Gorbea se erigió como la referente de Martín Lousteau en la Ciudad. Conoce al economista desde hace más de 20 años y es la voz cantante de su armado en un tema espinoso: el control sobre los juegos de azar.
En diálogo con Letra P, a pocas horas de tomarse un descanso en la costa atlántica, Gorbea cuestiona la política del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en torno al tema y adelanta que trabajará sobre el Casino Flotante, cuya concesión terminaría a fines de 2019. “La Constitución de la Ciudad deja en claro que el que tiene el poder para fiscalizar y administrar el juego es el Estado. Tiene que ser una discusión profunda que pase por la Legislatura”, advierte.
DE VACACIONES. Planea tomarse unos días para viajar con su familia a Pinamar, donde veranea desde los cinco años. Aprovecha la disminución de la agenda legislativa para pasar más tiempo con sus hijos y culminar algunas obras literarias pendientes. Tiene pensado terminar con Anatomía de un instante (Javier Cercas) y Stoner (John Williams) antes de que cierre la temporada estival. Mientras tanto, mira las series Vikingos, The handmaid's tale y acaba de culminar El Guardaespaldas.
-¿Qué balance hace del año legislativo?
-Fue un año muy intenso porque hubo mucho trabajo en comisión y muchos proyectos estructurales para la Ciudad de Buenos Aires que propuso el Gobierno. Sin embargo, en 2018 el saldo es negativo en materias de consensos para la Legislatura porteña. Muchas de esas leyes no se han alcanzado los consensos deseables. Pasó con los códigos urbanísticos y de edificación, pero también con la reforma educativa propuesta bajo la creación de la Universidad Docente.
-¿Ese panorama complicó la convivencia con el oficialismo durante 2019?
-Tenemos que aprender a dialogar y entender que unos y otros tienen que ceder algo para arribar a un punto común. Esto no se dio en la Legislatura y hace que los proyectos pierdan legitimidad y no puedan ser sostenidos en el tiempo. Si un proyecto se aprueba únicamente bajo una mayoría oficialista circunstancial es probable que no se trate de una política pública consensuada destinada a largo plazo. En materias medulares para la Ciudad son proyectos que nacen con algún déficit.
-Usted ha trabajado sobre legislaciones vinculados al juego y es muy crítica de la política del oficialismo en torno al tema ¿Qué lectura hace de la nueva ley que habilita el juego online en la Ciudad?
-A fin de año el Gobierno avanzó con un tridente de leyes que amplió la oferta del juego en la Ciudad. Primero aprobaron una revisión del Gordo de Navidad, luego crearon el impuesto sobre los premios de los apostadores. Voy a la maquinita, gano $100 y me quedan $98 para seguir jugando y si volvía a ganar me volvían a cobrar. Es para castigar al jugador que, en definitiva, puede padecer una enfermedad.
El tercero y más escandaloso es la habilitación del juego online. Es escandalosa la habilitación del juego online en la Ciudad.
-¿Y qué postura tiene Evolución?
-Creemos que el juego se tiene que restringir y combatir el juego ilegal pero de ninguna manera se puede fomentar ni habilitar esto porque el juego online es muy delicado y sus controles son muy difíciles y es muy adictivo. Uno puede jugar con cualquier aplicación de cualquier lugar los 365 días del año.
Y la verdad es que es muy difícil controlar la sustitución de identidad en esos casos y que no juegue un menor de edad, una persona que tiene un problema de ludopatía. El discurso de restringir el juego del Gobierno porteño es falso porque se sancionó a fin de año este tridente que, a nuestro entender lo que hace es fomentar aún más el juego.
-¿Cuáles son los argumentos del Gobierno para avanzar con esta ley?
-Hay un interés recaudatorio y de seguir financiándose con plata del juego. El estado no puede financiarse con ese dinero. Los argumentos del proyecto pasaban porque existe el juego ilegal y regulando el juego online se lo desalentaba. De esa manera, el Estado podía recaudar y controlar el juego. No es argumento. Es el fracaso del Estado en su rol de control. Como no podemos controlar el ilegal, lo regularizamos y lo reglamentamos.
-¿Qué lectura hace de la presentación de estos proyectos a fines de 2018 y en las puertas de un año electoral?
-Fueron proyectos con poca discusión, que llegó en noviembre y tuvo un solo paso por comisión. En 2013 se dio la adenda al convenio del juego y fue también en diciembre y, también, entre gallos y medianoche sin discusión alguna. Estas cosas hay que discutirlas como se merecen y llegar a consensos que corresponden porque sino se llega a ese abuso de la mayoría circunstancial que no establece ninguna política pública. No estamos solucionando ningún problema. Todo lo contrario porque estamos acrecentando los problemas para quienes sufren una patología. Nuestra propuesta era que no se renueven las concesiones y limitando hasta que no exista más.
Mientras tanto, trabajar sobre la ludopatía como una cuestión de salud pública, que no haya cajeros automáticos en los alrededores a las salas de juego. Una serie de medidas que el Gobierno no tomó y apuntó hacia otra dirección.
-¿Qué pasará con el Casino Flotante de Puerto Madero?
-Se vence este año la concesión. Voy a trabajar mucho ese tema durante el 2019. Hay que sentarse a discutir qué queremos hacer con el Casino Flotante de Puerto Madero. Sería deseable que lleguemos a un consenso y no se sancione nada con una mayoría circunstancial porque es un tema que afecta a la ciudadanía.
-¿Hay argumentos legales para extender la concesión?
-La Constitución de la Ciudad deja en claro que el que tiene el poder para fiscalizar y administrar el juego es el Estado. Tiene que ser una discusión profunda que pase por la Legislatura.
-¿Y cuál es la propuesta de Evolución?
-Que no se renueve la concesión. El Casino Flotante ha estado judicializado por cuestiones impositivas y, más allá de eso, es increíble que haya un barco que no navega, que está parado para que la gente pueda ir a jugar ahí todos los días las 24 horas. Tiene controles muy laxos. No queremos que haya juego en la Ciudad.
-El Gobierno porteño advierte que si la sala cierra habría cerca de dos mil fuentes laborales en riesgo...
-Se puede reconvertir laboralmente y esa gente se la puede destinar a otro lado. El Estado se tiene que hacer cargo y controlar a las empresas y que van a hacer con sus empleados. Tienen recursos para indeminzar y reconvertir laboralmente a su personal. El Estado tiene que hacer foco ahí y no puede dejarlo al libre albedrío de la empresa. Pero todo eso se consensúa, se trabaja, se discute mediante acuerdos. Lo que no puede suceder es que no haya debate legislativo sobre este tema que tiene varias aristas.
-Con estas diferencias entre Evolución y el Gobierno porteño... ¿Cree que hay margen para una interna de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires?
-Desde Evolución marcamos lo mismo una y otra vez. Queremos que Cambiemos se amplíe y no puede suceder que Cambiemos se cierre y no se escuchen otra voces. En la medida en que se amplíe Cambiemos y se scuchen otros matices no veo por qué no habría lugar para una interna en la Ciudad de Buenos Aires.