TURBULENCIA PERMANENTE

Kim, el Rattazzi coreano, adelantó “más despidos y desempleo textil”

Llegó en 1976 y se instaló en la 1.11.14. Preside Protejer “en tiempos malos”. Critica el tamaño del Estado y los planes sociales y advierte: “Con tasas al 60%, en dos años no queda ninguna empresa”.

Yeal Kim llegó casi antes que los organizadores al almuerzo de prensa previo a la Pro Textil, conferencia anual de la Fundación ProTejer, cámara que agrupa a las empresas del sector. Saludó a cada uno de los medios con un cocoliche made in Corea del Sur. “Es nuestro (Cristiano, el itliano titular de la FIAT) Rattazi”, bromeó ante Letra P uno de los directivos que lo acompañó. Y aclaró que “es muy bueno, muy capaz, y el Gobierno no le va a venir a explicar qué es China y qué es Corea”. El dueño de la textil Amesud llegó al país en 1976, proveniente de Seúl, y se instaló a vivir y producir en la 1.11.14, un barrio de emergencia de Bajo Flores en el que conviven decenas de productores de indumentaria.

 

“La estamos pasando muy mal todos los sectores. Va a haber más suspensiones, despidos y desempleo”, advirtió el dirigente, que fue elegido para encabezar la cámara en la segunda parte del mandato de Mauricio Macri. La equiparación con Rattazzi no es solo idiomática, sino también de pensamiento general. Kim -que contó en una entrevista con el diario Tiempo Argentino que la grieta argentina le recuerda, de algún modo, a los inicios de la división de las dos Coreas, en el año 1953- cree que el “Estado está muy grande" y que "si el Gobierno no ordena eso no vamos a crecer”. Además, cuestionó fuerte “el nivel de planes sociales que hay en la economía argentina”.

 

 

 

Mientras le elogian el perfil voluntarioso y emprendedor y por su conocimiento del paño, en el entorno textil cuentan que su presidencia fue seleccionada intencionalmente para este momento político. Durante el kirchnerismo, una era que el rubro identifica como “más de izquierda”, encabezó la cámara el quilmeño Marco Meloni, un dirigente filo-peronista con un pensamiento menos conservador. Para los primeros dos años de Cambiemos, un tiempo de transición y negociación, Jorge Sorabilla, ex vice de la UIA, quedó a cargo. Y en la era de la crisis, el relato renovado y la apuesta a “poner el hombro”, Kim comanda un barco que él mismo describe como “complejo”.

 

Semanas atrás, el ministro de la Producción, Dante Sica, quiso saber más sobre Kim y, ante la necesidad de reunirse con ProTejer, sondeó las características de su fábrica: una planta en San Martín que emplea a casi 500 personas para hacer tejido a punto. “Es un fabricón”, le describió un ladero al ministro. El encuentro se realizó allí. Tanto Kim como el resto de los dirigentes textiles admiten que “Dante tiene más capacidad técnica” que su antecesor, Francisco “Pancho” Cabrera. Pero la mayoría considera que la independencia de los ministerios para la toma de decisiones es parcial o nula. “El que decide es Macri”, cuentan.

 

 

 

Ariel Schale, uno de los economistas que manejan números de la cámara, estimó que este año el sector "va a caer casi 9 puntos”, con una baja acumulada del 26% entre 2015 y 2018.

 

Si bien los dirigentes quieren correrse de la grieta, Sorabilla, siempre más sanguíneo, disparó: “Estamos peor que en 2015 con estas políticas; eso reflejamos nosotros y la UIA. No sé si queremos un cambio de modelo, pero claramente hay algo que está mal”, dijo.

 

Luciano Galfione, secretario de Protejer, fue el más picante a la hora de graficar la situación de financiamiento de las pymes en un contexto de tasas altas al expresar que “hoy las pymes se financian con AFIP, con planes de pagos”. Kim, que abrió hasta el final el juego a sus pares argentinos, se trenzó fuerte en este punto y aseguró que “con tasas del 60%, de acá a dos años no va a quedar ninguna empresa”.

 

Pedro Bergaglio, desde un costado de la mesa, estaba inquieto, con ganas de decir cosas. “Acá hay que entender que, más allá de lo micro y lo macro, hay algunos que piensan que hay sectores inviables”, expresó y se escuchó a un comentarista aseverar que fue el ex secretario de Comercio Miguel Braun quien pronunció aquella frase. “Yo no tengo miedo de ir preso, lo puedo decir”, bromeó Bergaglio, que preside la Cámara del Sweater. Fue el que cerró el almuerzo con una anécdota y una afirmación que confirma que sólo les queda la esperanza para pensar en un 2019 mejor. “Estamos haciendo esfuerzos; yo, antes de despedir a un trabajador o a una trabajadora, prefiero que se vaya mi mujer de mi casa”, aseveró y dejó un dato preocupante: “El sector perdió más de 30.000 empleos en los dos años y medio de la gestión Macri, por caída de mercado interno e impuestos. Y el 30% de las empresas de mi cámara cerró”.

 

 

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