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El ala dialoguista logró imponerse a los opositores, que cuestionan la conducción del triunvirato, manteniendo la frágil unidad en la central obrera. La CTA y el moyanismo van por medidas más duras.

Por 29/08/2018 18:55

La Confederación General de los Trabajadores (CGT) anunció este miércoles que el 25 de septiembre se concretará el cuarto paro general contra el gobierno de Mauricio Macri, pero descartó la posibilidad de movilizarse y calentarle así la calle al Gobierno. 

La decisión fue adoptada este miércoles al mediodía, durante el plenario de secretario generales convocado por la conducción mientras, puertas afuera, el dólar explotaba y el día se transformaba en un martirio para la economía. Primó así, en medio de la fuerte interna que cruza el universo gremial, el ala dialoguista, que logró imponerse a los sectores más duros, encabezados por el moyanismo y la Corriente Federal de los Trabajadores manteniendo una frágil unidad en la central obrera.

Una hora después, Hugo Yasky y Pablo Micheli, titulares de las dos CTA, acompañados por dirigentes moyanistas, subieron la apuesta y anunciaron un paro por 36 horas que se iniciará a las 12 del lunes 24 y coincidirá con la jornada lanzada por la CGT. Y, además, su convocatoria sí es con movilización.

Sin saber aún el desmadre cambiario que sobrevendría al encuentro sindical, el titular del sindicato de maquinistas ferroviarios y anfitrión del encuentro, Omar Maturano, le puso palabras a la postura que se impuso. Afirmó que "la CGT no está solo para luchar sino también para ser responsables de la paz social, somos los responsables de que la democracia continúe". Finalmente, advirtió que los que quieran llamar a un Congreso Confederal tienen que decir para qué, porque "si es para cambiar autoridades les aviso que este triunvirato fue elegido en un Confederal y tiene mandato hasta el 2020".

La convocatoria realizada por el triunvirato que conducen Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña logró reunir a 117 sindicatos confederados en el teatro Empire, de La Fraternidad, que durante más de dos horas analizaron sobre "la deriva económica-social de un gobierno que no acierta la salida a la crisis". Esa fue la definición con la que la principal central obrera del país definió la situación económica el día en que Macri buscó, sin éxito, llevar tranquilidad a los mercados.

 

 

"Ya no se trata solamente del incumplimiento de muchas de las promesas formuladas durante la campaña, sino de la falta de solución de aquellos problemas que venían a resolver. Sumando, en cambio, otros de igual o mayor complejidad, colaborando en su génesis", fulminó el documento difundido posteriormente.

Las serie de intervenciones de una decena de sindicalistas comenzó con el pedido explícito del judicial Julio Piumato de la necesidad de fijar una fecha para un nuevo paro general.

"Hubo coincidencias absolutas en el diagnóstico y en la necesidad de reclamar los cambios a esto que nos lleva a aumentar las penurias de todos los argentinos. La coincidencia también estuvo en la necesidad de convocar a un paro nacional para el 25, porque hoy estamos peor que el 25 de junio y todos los indicadores muestran que va a ser peor aún hacia fin de año", señaló Piumato a Letra P.

Si bien la medida no se adoptó en un ámbito resolutivo, diferentes sindicalistas aseguraron que la presencia de una parte mayoritaria del Consejo Directivo de la central es la garantía del cumplimiento de la medida por parte de los gremios del transporte, los garantes de un paro contundente, que estuvieron representados por la UTA y La Fraternidad.

 

 

Omar Maturano, anfitrión del encuentro y jefe de los maquinistas, volvió a encarnar, al igual que durante la reunión de Consejo Directo del lunes pasado, el rol de confrontar contra los sectores opositores a la conducción de la central. Hace dos días increpó al camionero Omar Pérez cuando el dirigente moyanista anunció su salida de la cúpula del la CGT, hoy fue el encargado de responderle a los dirigentes de la Corriente Federal de los Trabajadores que, tal como acordaron en la sede de APLA, concurrieron al plenario para expresar sus contrapuntos con el triunvirato.

"Este es el ámbito donde hay que dar la cara y no enviar mensajes a través de la TV", disparó Maturano, quien antes había hablado de la falta de respeto de algunas entidades gremiales en clara alusión a la pegatina impulsada por el titular del gremio de los trabajadores de la Anses, Leonardo Fabre, que empapeló las inmediaciones del Congreso con la frase "la CGT de la traición".

"Claro que fuimos a hablar con el FMI, porque pensamos en el futuro, sabemos del ajuste, hablamos con gobernadores y senadores", cruzó las críticas que en nombre del grupo Lezica leyó el secretario general del gremio de Farmacia, Victor Cariscape, que fue acompañado por el gráfico Héctor Amichetti y el bancario Eduardo Berrozpe.

 

 

A su turno, el triunviro Juan Carlos Schmid resaltó que dentro de la central tienen que convivir los moderados, los dialoguistas y los rupturistas frente a un auditorio que ratificó la legitimidad de una conducción que pareciera recuperar el poder a caballo del deterioro de la situación económica.

La capacidad de convocatoria demostrada por el triunvirato tiene a neutralizar a la rama expresada por el moyanismo que con su salida de la cúpula sindical consiguió un golpe de efecto que, hasta el momento, no logró forzar la salida de otro directivos identificados con el camionero.