07|9|2021

Consumos culturales: más cable e internet, menos cine y diarios de papel

03 de octubre de 2018

03 de octubre de 2018

El nuevo informe de Coyuntura Económica elaborado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina confirma tendencias de los últimos años. Todos los datos, sector por sector.

Vivir en sociedades mediatizadas implica, entre otras cuestiones, estar atravesados por una serie de prácticas, usos y consumos vinculados al sistema cultural de modo cotidiano. Y digital. Esto genera, por un lado, una exposición constante a un sistema de circulación de mensajes que incide en el proceso de toma de decisiones de las personas en relación con la clase social que componen, el lugar donde residen y múltiples otras cuestiones. Pero también constituye una actividad económica muy dinámica y en expansión.

 

Pensar la comunicación y la cultura desde su cara material habilita a indagar cuánto capital circula –y cómo- en el proceso productivo. La incidencia del mercado de la comunicación y la cultura en la producción económica de un país es un indicador que los gobiernos toman, entre otras cosas, para evaluar el impacto de políticas públicas para el sector.

 

Del total de gastos de consumos de hogares en 2017, un 8,35% se destinó a “esparcimiento” en general y un 2,67% exclusivamente a “servicios culturales, recreativos y deportivos”. Así lo expone el visualizador de la Encuesta Permanente de Hogares. Como los números lo indican, se trata de un espacio económico significativo.

 

Este recorrido permite identificar la dificultad de establecer tendencias generales en la economía de la cultura del país en un contexto condicionado por los vaivenes económicos y los procesos de transformación tecnológica y social de la cultura.

 

Así se identifica que en 2017 los consumos culturales y comunicacionales mostraron aumentos y descensos. “En el marco de un panorama estable, la tabla de posiciones marca el crecimiento de algunos sectores y el retroceso de otros. Teatros, museos, TV por suscripción y accesos a internet fueron los principales ganadores. La asistencia a conciertos y la tirada de diarios y revistas se anotan en la lista de declives. Otras variables se mantuvieron igual, como la recaudación de la industria fonográfica”.

 

SECTOR POR SECTOR. Durante 2017, un año en que la economía del país mostró vaivenes en materia de inflación y consumo en general, las actividades culturales crecieron un 4,2% respecto del año anterior. La Cuenta Satélite Cultura (elaborada por el INDEC y el SINCA) produce análisis macroeconómicos de la actividad cultural en su conjunto: PIB cultural, empleo y comercio exterior cultural, el gasto de gobierno en cultura, etc. En tándem, el Informe de Coyuntura Económica del SINCA permite evaluar con estadísticas sectoriales la producción, el gasto y el consumo cultural por rama.

 

Para sostener esos indicadores se constata que aumentó el número de espectadores de teatro y museos, la cantidad de suscripciones a la TV por cable y los accesos a internet. Además, el cine marcó un récord en estrenos nacionales. En cambio, cayeron la cantidad de libros impresos, la tirada promedio de diarios y revistas y la cantidad de asistentes a espectáculos musicales.

 

TV de pago: como es reconocido ya, el consumo de TV en la Argentina se caracteriza por la alta penetración del mercado por suscripción (cable o satélite). Es un sector muy concentrado en sus estructuras de propiedad y expandido territorialmente. Los accesos a TV por cable aumentaron un 4% entre 2016 y 2017, mientras que los ingresos del sector en conjunto crecieron un 150% en los últimos tres años, superando la inflación acumulada durante ese período. La solidez de este espacio se combina con la falta de infraestructura en Internet y hablita a augurar todavía varios años de permanencia, como plantea Andrea Catalano.

 

 

Internet: concentrado como el cable y por los mismos jugadores, este mercado alcanzó en 2017 6,8 millones de accesos fijos residenciales. Es un aumento interanual del 5,8% y un acumulado del 70,7% desde 2010. Con estos números comienza a superar la mitad de los hogares del país. Pero, como hemos trabajado antes, el futuro de Internet parece ser móvil. En ese aspecto, los accesos móviles pos-pagos crecieron un 677% entre 2010 y 2017. Pasaron de 1,3 millón a 10,6 millones. Y esto se relaciona también con las modalidades de acceso a los diversos consumos culturales: escuchar música, ver videos, series y películas y leer diarios, entre otros.

 

 

 

Cine: en el marco del Espacio Audiovisual Ampliado, el cine registró en 2017 un total de 49.402.057 espectadores. Esto implicó una caída del 3,1% con respecto a 2016. Sin embargo, como es una constante, la producción local no cede. El total de 220 estrenos marcó un nuevo récord e implicó un aumento del 10% con respecto a 2016. Con esto se controló el 33% de la oferta total (659 films), pero se llegó a la media tradicional de 13% de los espectadores totales.

 

Libros: la industria editorial registró un crecimiento del 1,5% en la cantidad de títulos editados. En cambio, la cantidad de ejemplares impresos registró un descenso profundo del 24,9%. Además, el libro impreso constituyó el principal soporte de producción (más del 80%), mientras que el Sector Editorial Comercial (SEC) participó del 31% de la producción de títulos total, dejando el resto del mercado para actores pequeños o no lucrativos.

 

Diarios y revistas: en gráfica, los números tampoco fueron alentadores y, pese a lo que pasa con la industria librera, el soporte tradicional sigue en retirada. La circulación de lunes a domingo de ejemplares impresos disminuyó un 6,5% en relación a 2016. Esto agranda la participación de los cuatro diarios con mayor circulación al 62%, ya que diseñan estrategias para sostenerse. Buenos Aires (CABA) concentró en 2017 el 61% de la circulación de ejemplares, seguido por Tucumán con el 6,3%.

 

 

 

Música: esta industria registró una continuidad en su recaudación por ventas de música grabada (en pesos constantes), pero, por segundo año consecutivo (algo que confirma la tendencia), los ingresos digitales superaron a los físicos. La participación en los ingresos muestra que los digitales generaron el 52% del dinero, mientras los físicos, un 14%. Hace diez años, en 2007, esos porcentajes eran completamente diferentes: digitales 3% y físicos, 83%. El otro gran integrante de la industria musical, los shows en vivo, registraron una disminución del 16% en su recaudación. Esta caída es mucho menor en CABA (13%) que en el resto del país (34%).

 

 

 

Otras experiencias culturales presenciales, como los espectáculos en vivo, son la asistencia a museos o teatro. El primer rubro registra un crecimiento del 12% en la cantidad de asistentes. En cuanto a la actividad teatral, después de varios años de merma, la cantidad de asistentes creció un 15% y recobró niveles de 2013. Sin embargo, tanto el teatro público como el comercial registraron caídas en la cantidad de funciones, un 17% y 5% respectivamente.

 

ANÁLISIS Y PREGUNTAS SOBRE EL FUTURO. Estos números permiten confirmar algunas tendencias registradas año a año: la caída de la prensa diaria en papel, el crecimiento de la venta de música en formato digital, la relevancia del cine nacional empujada por las políticas de fomento a la producción, el mayor crecimiento de las conexiones e ingresos de la provisión del servicio de conexión a internet por sobre el del cable y el aumento de la participación de la cuenta cultural y comunicacional en el PBI.

 

La relevancia económica del sector de la cultura y la comunicación incluye una cuenta con distintos sectores con diferentes realidades. Si se toma al sector como un todo y las (¿buenas?) noticias se dejan en el plano superficial, se corre el peligro de eclipsar situaciones complejas como las de la prensa, la música, los libros o el teatro al ver los grandes números de facturación del cable y los proveedores de internet. Además, este tipo de cálculos no incluyen rentas de tipo simbólico-cultural. Sin embargo, la fotografía nos muestra un mapa donde la conexión avanza sobre la producción y los soportes o redes de acceso mutan.