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El Presidente repitió la terminología de campaña como en los dos coloquios anteriores: no intervención al INDEC, institucionalidad y diálogo. Culpó a los cuadernos y factores externos por la crisis.
Por 19/10/2018 18:05

MAR DEL PLATA (Enviado) El helicóptero, demorado casi media hora, se posó suave en el campo de Golf ubicado justo frente al Sheraton. Lo cruzaron en auto al presidente Mauricio Macri, que sin reuniones previas se sentó en el escenario para cerrar la edición 54 del Coloquio de IDEA. En un evento carente de debates políticos y con perfil afín al oficialismo, el mandatario fue entrevistado por Rosario Altgelt y Javier Goñi, los representes de la organización, en una conversación que remitió a tiempos pasados. Con una lógica calcada a la de la campaña que lo llevó a la presidencia en 2015, avisó que "no hay más mentiras ni realismo mágico" y que "estamos llenos de cosas por resolver, pero hemos construido pilares, pilotes, donde estamos parados". 

 

 

Macri y sus voceros sabían que el ambiente estaba listo para evitar hostilidades. Si bien es cierto que al Presidente, off the record, se le reclama más carácter y avances mayores tras casi tres años de gestión, los empresarios lo apoyan por ser la única alternativa política afín, al menos hasta que se cristalice un peronismo no K aceptable para el establishment.

En este contexto, el Presidente actuó en consecuencia. Culpó a cuestiones climáticas externas y a "los cuadernos" por la crisis económica y aseguró que, cuando asumió Cambiemos, "había una crisis social y política". Sintéticamente, salió de cacería en un zoológico de fieras mansas, con instinto de conservación de su hoy (única) base sólida del electorado. "Es muy tentador el populismo; es como esa fiesta inolvidable en la que te agarrás una borrachera y al otro día tenés un dolor de cabeza insoportable", ejemplificó ante la consulta de Goñi sobre si hay lugar en Argentina para proyectos de esa característica.  "A la gente le cuesta entender que esta vez va en serio, porque el populismo es algo contagioso", dijo.

Entre las mesas no hubo aplausos en casi ningún tramo del discurso. Los empresarios entraron en la encerrona de la confianza ciega, de verlo a Macri como la última barrera de contención, a sabiendas de que la crisis económica está teniendo un impacto serio en la clase media y Cambiemos resigna capital político.

 

 

Paradójicamente, inquieta en IDEA, al menos entre los que veían desde las mesas, el inicio de un discurso que volvió sobre cómo Macri padece la crisis en carne propia. Molesta, sobre todo a los industriales, el discurso de que el Presidente no atravesó, exceptuando su secuestro, un momento peor en toda su vida. "Pero lo que no te mata te fortalece; estamos empezando a salir más fortalecidos", manifestó, desplegando una ponencia de espaldas a una realidad económica y social palpable. "Esto es kirchnerismo bueno style", contó al oído de Letra P uno de los socios de IDEA. 

 

 

En algunos tramos, pareció el jefe de Estado lejos de la comprensión de los contextos y de lo espinoso de algunos temas en debate. "Necesitamos bajar los impuestos, no podemos tener este nivel de impuesto al cheque y contribuciones patronales", expresó sólo una hora después de que el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados y referente PRO Luciano Laspina colisionara en uno de los paneles con Miguel Pichetto y Marco Lavagna para defender tributos nuevos como Bienes Personales en el Presupuesto. "Más que yo no hay nadie, ningún presidente, que esté más preocupado por la generación de empleo", remató.

 

 

"¿Qué lo frustra, presidente?", inquirió Goñi cerca del final de la charla, que se prolongó por algo más de media hora. "Los dirigentes que le siguen mintiendo a la gente", respondió y agregó que "hay gente que pone palos en la rueda y quiere detener este cambio, pero a todos ellos les tenemos que sacar el miedo", cerró en casi su última respuesta.

El final fue con los aplausos esperados y un epílogo llamativo. "Le pido, presidente, que nos paremos, levantemos una mano y digamos todos 'soy yo, es ahora', reclamó Altgelt. La foto del final graficó, más allá de la anécdota, el alineamiento y el respaldo al presidente y explicó en algo el eslogan del Coloquio, similar al de Cambiemos. Los más críticos, unos pocos, se asombraron por el nivel de abstracción del mandatario, una práctica psicológica que parece ser un bien supremo en los presidentes con desgaste.