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El ministro de Agroindustria bonaerense reconoció retrasos en la cuenca del Luján. Afirma que, cuando finalicen los trabajos en el río Salado, el 70% de las crecidas “van a estar minimizadas”.

Redacción 11/09/2017 9:50

La situación crítica que se registra en las millones de hectáreas afectadas por las inundaciones en diversos puntos del territorio bonaerense –sobre todo el noroeste- se agudizó con las recientes precipitaciones que extendieron las luces de alerta a otros distritos. Ante eso, el ministro de Agroindustria de la provincia, Leonardo Sarquís, atribuyó el delicado panorama a “la falta de obra durante 30 años”, el “cambio en el régimen de precipitaciones” y el alto nivel de las napas en los campos. En tanto, prometió "minimizar" el 70% de las inundaciones en cinco años. Más allá de esto, admitió la existencia de retrasos en algunos trabajos anunciados por el Ejecutivo provincial en la cuenca del río Luján, que por estas horas presenta desbordes: “Hubo alguna demora”, deslizó el titular de la cartera agraria aunque se ocupó en señalar que dicha dilación no contribuyó al actual escenario de alerta.

Vale recordar que en abril de 2016, la gobernadora María Eugenia Vidal había anunciado el Plan Hídrico que, entre las múltiples obras contempladas, se estipulaba comenzar con los trabajos sobre la cuenca del Luján hacia marzo de 2017. Sin embargo, en la oposición hicieron foco en el incumplimiento de esta promesa y la ausencia de obras estructurales sobre dicho cauce: “Hay limpieza, desmalezado y perfilamiento pero no se están haciendo obras estructurales. No se hicieron reservorios entre Luján y Mercedes, ni entre Suipacha y Mercedes que, ante un caudal importante, permite regular el flujo de agua”, había señalado a Letra P el mes pasado el ex legislador del Gen, Juan Carlos Juárez.

En lo que refiere al avance del agua en el interior bonaerense, Sarquis señaló en declaraciones a la señal A24: “Las imágenes que uno ve vienen siendo reiteradas de varios meses” y remarcó que “el combo problemático” de mayores precipitaciones, napas altas y falta de obra hacen que “los campos terminen siendo una pileta”. Ante eso, afirmó que el Gobierno “está encarando muy bien” un “ordenamiento del agua”, para conducirla hacia “donde pueda correr y ser utilizada el día de mañana como riego”.

Haciendo hincapié en la cuarta etapa del Plan Maestro del Río Salado, “la más importante”, Sarquis prometió: “El mes que viene empiezan tres empresas contratadas que están esperando que el agua baje un poco para poder comenzar”, mientras que la etapa siguiente comenzará “en marzo del año que viene”. De los 200 kilómetros lineales a trabajar sobre la cuenca del Salado, el titular de Agroindustria afirmó que “80 kilómetros estarán en construcción de acá a marzo del año que viene”, por lo que “a medida que se vaya construyendo, las localidades afectas van a ver la mejoría”.

En este sentido, subrayó que “en cinco años”, cuando terminen las tareas sobre el río Salado, “casi el 70 % de las inundaciones van a estar minimizadas”. “Es la primera vez que un Gobierno se ocupa en serio del tema”, aseveró para dar cuenta de 3400 millones de inversión para obras hidráulicas menores que afectan 20 municipios: “Muchas terminan en 2017 y todas en 2018”, dijo para sentenciar: “Cuando estén las obras todos esos problemas empiezan a minimizarse y no se van a ver más”.

Al subrayar que “hoy no hay ningún casco urbano complicado en la provincia”, Sarquis sostuvo que “el primer compromiso” es “resguardar” las localidades.

En cuanto al área comprometida, el funcionario vidalista detalló: “Son 4 millones de hectáreas afectadas por el agua, con distintos grados de afectación”. Por otro lado, y mientras Carbap estima pérdidas en el sector agropecuario por más de 1500 millones de dólares, Sarquis optó por no arrojar ninguna cifra: “Somos muy cautos respecto a la pérdida de plata o de rinde”, al tiempo que buscó compensar: “Hay perdidas en algunos lugares y record de cosecha en otros”.