CASO MALDONADO

20 días de una desaparición entre espionaje, represión y silencio oficial

Santiago está desaparecido desde el 1 de agosto, cuando junto a una comunidad mapuche fue víctima de un violento ataque de Gendarmería. Los relatos hablan de una detención, hasta ahora desmentida.

Este domingo se cumplen veinte días de la desaparición de Santiago Maldonado, que fue visto por última vez el 1 de agosto, mientras era detenido por efectivos de Gendarmería Nacional, luego de un operativo represivo contra la comunidad Pu Lof en Resistencia, dentro del departamento de Cushamen, provincia de Chubut. Pese a que el Gobierno desconoce estos hechos, expedientes judiciales desmienten la posición de la administración nacional y revelan el desarrollo de tareas de inteligencia en la zona; y empiezan a flotar internas entre los gendarmes involucrados en la represión sobre la comunidad mapuche.

 

“¿Donde carajo está Santiago?”, dicen los carteles, las paredes, las redes sociales, ante las respuestas esquivas de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich,  quien insiste con que Gendarmería no se llevó al joven y rechazó que  se plantee la existencia de “una desaparición forzosa, en la medida que eso es una construcción”.

 

A veinte días de la desaparición de Maldonado quienes lo vieron por última vez sostienen que el joven artesano fue cargado en camión de la gendarmería tras una fuerte represión el pasado 1 de agosto.

 

Así se desprende de los testimonios recogidos por Revista Cítrica el pasado domingo, en momentos en que en todo el territorio nacional se desarrollaban las PASO. En un extenso diálogo mantenido con uno de los miembros de la comunidad Lof en Resistencia de Cushamen se destaca que Santiago Maldonado no pudo huir de las balas disparadas por los miembros de la Gendarmería y que fue detenido por efectivos de esa fuerza.

 

Las horas previas a la desaparición de Santiago están marcadas por fuertes persecuciones y ataques armados contra la comunidad que, mediante un corte de ruta, se expresaban en contra de la encarcelación de Facundo Jones Huala, preso ilegalmente por una causa en la que ya fue juzgado, y por las detenciones y violencia que habían sufrido en Bariloche. Tras varias embestidas con balas de plomo lanzadas por “escopetas y armas nueve milímetros”, ese martes aparecieron “unos cien gendarmes y empezaron abrir fuego sin hacer asco a nada”.

 

Custodia de Gendarmería en el lugar (Revista Cítrica)

 

“Entraron a punta de pistola disparando y disparando. Aguantamos todo lo que pudimos hasta que en un momento hicieron un ingreso todos los efectivos. Y ahí nos corren hasta el río, unos setenta metros”, señala en un relato quebrado un miembro de la comunidad a Cìtrica y agrega que “ahí es donde el compañero Santiago no logra cruzar. Porque mientras nosotros íbamos nadando por el río, la Gendarmería igual nos seguía tirando adentro del agua. Nos tiraban con nueve milímetros, con escopetas y con piedras algunos. No les importaba nuestra vida a la Gendarmería. Ellos vinieron a matar a uno acá”.

 

Puntualmente sobre Santiago Maldonado, indica que “nadó hasta una parte y al ver que las piedras llovían de arriba y los tiros no cesaban, decidió volverse para la orilla. Y ahí es donde hay otro peñi(hermano de la comunidad) que lo ve al compañero Santiago agarrado de una rama, con el agua hasta las rodillas y los gendarmes arriba. Y después hay otro peñi más que también ve a tres efectivos de la Gendarmería que están golpeando a alguien que no logra reconocer”.

 

“Ahí sale el Unimog cargado. Sube hasta el cruce de allá. Y vemos cómo se atraviesa una camioneta blanca junto al Unimog. Varios gendarmes hacen una pantalla para que no se vea lo que están haciendo”, detalla y agrega “no hay la menor duda de que se lo llevó la Gendarmería. Que ellos lo tienen y que ellos son los responsables de que el compañero no aparezca”.

 

 

 

Pese a que el Gobierno desestima que se trate de una desaparición forzoza, se comprobó, tal como había anticipado Letra P, que hay un expediente judicial que desmiente la posición de la administración nacional que revela el desarrollo, desde hace más de un año, de tareas de inteligencia interior en la misma zona donde el joven fue visto por última vez. Es tanta la cantidad de información acumulada sobre la comunidad que fue reprimida por Gendarmería, que es muy difícil creer que el Gobierno no sabe nada, o que no tiene elementos para indagar sobre el paradero de Maldonado.

 

Según detalla este domingo el diario Tiempo Argentino La Cámara Federal de Rivadavia confirmó el procesamiento del agente que realizó  trabajos de inteligencia secretos en Leleque sobre unos treinta militantes de movimiento No a la mina. Según detalla el matutino, el procesamiento contra todos los involucrados fue resuelto en febrero pasado por el juez federal de Esquel Guido Otranto, el mismo que tiene en sus manos la investigación sobre el paradero de Maldonado. Este jueves, la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia notificó la confirmación del procesamiento del espía, que fue enviado desde Trelew hasta Esquel y cuya identidad es mantenida en reserva por la misma norma. La resolución de segunda instancia fue firmada hace diez días, pero comunicada este jueves a las partes involucradas, entre ellas, los dos abogados querellantes que están a cargo de la defensa de las 30 personas que fueron espiadas por el agente de la AFI.

 

El mismo medio da cuenta que a veinte días de la desaparición de Santiago comenzaron a aflorar diferencias entre los miembros de la Gendarmería regional que habrían participado de la represión.

 

En la disputa se menciona a Juan Pablo Escola, del Escuadrón 36 de Esquel, quien quedó a cargo del ataque mientras su responsable original, el comandante del Escuadrón 35 de El Bolsón, Fabián Arturo Méndez, permanecía en una camioneta estacionada a la vera del poblado. Esa faena era supervisada por el titular de la Agrupación XIV de Chubut, Conrado Balari. Y el civil Pablo Noceti –nada menos que jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad–, fuera de sí, bramaba: "¡Los vamos a cazar a todos!", según se desprende de videos y testimonios.

 

Tiempo indica que “en ambas provincias (Chubut y Río Negro) no es un secreto la añeja rivalidad entre esos dos comandantes”, pero “ahora se responsabilizaban mutuamente por los hechos registrados el 1º de agosto”.

 

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