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El Gobierno sale a capitalizar las críticas del club de los economistas ultra

En el gabinete entienden que los que piden más ajuste y recorte del déficit sitúan a Cambiemos en una posición intermedia que lo favorece políticamente ante el electorado. A quiénes sí escuchan.
Por 11/07/2017 16:19

En el marco de una economía que aún no consolida su perfil de mejora, el Gobierno se ha decidido a obtener rédito político de las críticas de un sector hacia la actualidad de la actividad y las políticas de Cambiemos en la materia. Casi de manera involuntaria, buena parte de los economistas que a priori parecían conectados a las ideas del PRO para la gestión empezaron a partirse en bloques. Dentro de un perfil de moderación, el crack abrió dos frentes: uno con especialistas con posiciones ultra conservadoras con diferentes matices y otro, con embanderados en una economía liberal a la americana, con preponderancia en las leyes del libre-mercado pero con cierto enfoque de valoración del Estado.

En este esquema, el Gobierno quedó en una posición intermedia en materia de política económica, y logró despegarse un poco de la imagen público de un Ejecutivo que busca ajustar y gobernar para una porción selectiva del electorado. En síntesis, capitalizó el corrimiento por derecha de un sector de los más críticos para contrapesar los cuestionamientos de sectores peronistas, progresistas y de izquierda. Cuentan en el Gobierno que el que mejor entendió cómo utilizar el golpe a su favor fue el subjefe de Gabinete, Mario Quintana. Fue el que instaló la idea dentro de la cartera que conduce Marcos Peña.

En las últimas horas, uno de los ultras utilizó una metáfora compleja y peligrosa que terminó de darle un respaldo mayor al Gobierno. Con una foto de un frente de tormenta, con relámpagos y un cielo oscuro, el economista Miguel Boggiano, titular de Carta Financiera, escribió en su cuenta de Twitter: “Deseo que venga una crisis peor que la de 2001 para que Argentina achique el estado, los impuestos y los sindicatos. Por las buenas nunca se dará”. Semejante afrenta cerró la grieta y Boggiano –que además es docente en la Universidad de San Andrés- recibió el repudio de macristas y kirchneristas con igual intensidad. Hasta varios de los funcionarios que trabajan bajo el ala del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne salieron a cruzarlo por la provocación.

 

 

Más allá del mensaje de Boggiano, la idea central que plantea en el tuit es la que sostiene el grupo de los ultras. “Eso Marquitos, tu ajuste neoliberal ya fue demasiado. Es hora de darle gas al gasto público y al déficit, la única manera de crecer. Tierno”, escribió en la misma red José Luis Espert, alineado con los más extremos. Le contestó a Peña, quien en conferencia de prensa había negado que después de octubre viniese un ajuste y un recorte fuerte en los gastos. Lo mismo hizo con Gustavo Lopetegui, otro de los laderos de Peña, quien aseguró que la idea del Gobierno no es sacarle una muela al paciente para causarle dolor. Una metáfora que también apuntaba a aclarar que no habrá cirugía mayor en el gasto. “No lo bajes, así no te duele la boca, amor. A la larga, si no lo bajas, la boquita te explotara como la Bombonera si vuelve Carlitos (Tevez). Tierno”, redactó el economista que también trabajó en el estudio de Ricardo Arriazu, en respuesta a Lopetegui.

Espert, a quien en el Gobierno califican como “un privatista” por sus elogios a la política de liquidación de empresas estatales durante el gobierno de Carlos Menem, es alumno dilecto de la universidad CEMA y se inició de la mano de Miguel Ángel Broda. Este último es el único de todo el pelotón de ultras a quien el Gobierno le tiene respeto, a pesar de sus críticas despiadadas. La única bala de sus palabras que le entró a Cambiemos fue su manifestación de que, en materia económica, el Gobierno no tiene ni plan A ni B.

 

 

Más allá de las consideraciones quedó el mediático y extremo Javier Milei, egresado de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que se ha transformado en un polemista de los medios. Milei aclara que su posición “libertaria” surge por su pertenencia a la Escuela Austríaca, “mucho más liberal” que la Escuela de Chicago, según él mismo define. En Cambiemos lo observan, directamente, como una persona que no tiene interés en el funcionamiento del Estado.

Ahora bien, ¿a quiénes responden políticamente estos economistas ultras? En principio, el alineamiento más fuerte que tienen es con la política que lleva adelante el titular del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger. Es que casi todos tienen una posición monetarista de la economía, que culpa al gasto público y la emisión de todos los males y bondades que puede tener un sistema de política económica. Dentro de ese bloque de extremos comulgan otros dos cuadros que revisten matices: uno de ellos, el ex secretario de Finanzas de Néstor Kirchner, hoy con Sergio Massa, Guillermo Nielsen; y Diego Giacomini, titular de la consultora Economía y Regiones, empresa que supo fundar el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Nielsen es un caso de estudio: participó políticamente en espacio lejos del conservadurismo, pero sus ideas son más parecidas a los del grupo ultra, conglomerado que frecuenta seguido en cenas y reuniones. Por su lado, Giacomini es mejor considerado en el oficialismo porque, más allá de su cruzada por una racionalización de los recursos del Estado, trabaja con cifras y datos que, en su mayoría, son irrefutables.

En la otra esquina, el segundo bloque de los pensadores económicos muestra a cuadros más moderados, que trabajan con datos, tienen perfil más bajo y entienden más que la política está sobre los intereses económicos. Entre ellos, según la consideración oficial, se ubican Dante Sica, de Abeceb, Orlando Ferreres y Fausto Spotorno (de Ferreres y Asociados). Sica trabaja casi a diario con el ministerio de la Producción, y Ferreres tiene línea directa con algunos ministros. Este último pelotón, sumado a ellos el ex asesor de Daniel Scioli, Miguel Bein, se juntó a almorzar hace dos semanas con Sturznegger y su núcleo duro en el Banco Central. Además, mantienen reuniones de asesoramiento y perspectivas generales con Gabinete.

 

El Gobierno sale a capitalizar las críticas del club de los economistas ultra

En el gabinete entienden que los que piden más ajuste y recorte del déficit sitúan a Cambiemos en una posición intermedia que lo favorece políticamente ante el electorado. A quiénes sí escuchan.

En el marco de una economía que aún no consolida su perfil de mejora, el Gobierno se ha decidido a obtener rédito político de las críticas de un sector hacia la actualidad de la actividad y las políticas de Cambiemos en la materia. Casi de manera involuntaria, buena parte de los economistas que a priori parecían conectados a las ideas del PRO para la gestión empezaron a partirse en bloques. Dentro de un perfil de moderación, el crack abrió dos frentes: uno con especialistas con posiciones ultra conservadoras con diferentes matices y otro, con embanderados en una economía liberal a la americana, con preponderancia en las leyes del libre-mercado pero con cierto enfoque de valoración del Estado.

En este esquema, el Gobierno quedó en una posición intermedia en materia de política económica, y logró despegarse un poco de la imagen público de un Ejecutivo que busca ajustar y gobernar para una porción selectiva del electorado. En síntesis, capitalizó el corrimiento por derecha de un sector de los más críticos para contrapesar los cuestionamientos de sectores peronistas, progresistas y de izquierda. Cuentan en el Gobierno que el que mejor entendió cómo utilizar el golpe a su favor fue el subjefe de Gabinete, Mario Quintana. Fue el que instaló la idea dentro de la cartera que conduce Marcos Peña.

En las últimas horas, uno de los ultras utilizó una metáfora compleja y peligrosa que terminó de darle un respaldo mayor al Gobierno. Con una foto de un frente de tormenta, con relámpagos y un cielo oscuro, el economista Miguel Boggiano, titular de Carta Financiera, escribió en su cuenta de Twitter: “Deseo que venga una crisis peor que la de 2001 para que Argentina achique el estado, los impuestos y los sindicatos. Por las buenas nunca se dará”. Semejante afrenta cerró la grieta y Boggiano –que además es docente en la Universidad de San Andrés- recibió el repudio de macristas y kirchneristas con igual intensidad. Hasta varios de los funcionarios que trabajan bajo el ala del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne salieron a cruzarlo por la provocación.

 

 

Más allá del mensaje de Boggiano, la idea central que plantea en el tuit es la que sostiene el grupo de los ultras. “Eso Marquitos, tu ajuste neoliberal ya fue demasiado. Es hora de darle gas al gasto público y al déficit, la única manera de crecer. Tierno”, escribió en la misma red José Luis Espert, alineado con los más extremos. Le contestó a Peña, quien en conferencia de prensa había negado que después de octubre viniese un ajuste y un recorte fuerte en los gastos. Lo mismo hizo con Gustavo Lopetegui, otro de los laderos de Peña, quien aseguró que la idea del Gobierno no es sacarle una muela al paciente para causarle dolor. Una metáfora que también apuntaba a aclarar que no habrá cirugía mayor en el gasto. “No lo bajes, así no te duele la boca, amor. A la larga, si no lo bajas, la boquita te explotara como la Bombonera si vuelve Carlitos (Tevez). Tierno”, redactó el economista que también trabajó en el estudio de Ricardo Arriazu, en respuesta a Lopetegui.

Espert, a quien en el Gobierno califican como “un privatista” por sus elogios a la política de liquidación de empresas estatales durante el gobierno de Carlos Menem, es alumno dilecto de la universidad CEMA y se inició de la mano de Miguel Ángel Broda. Este último es el único de todo el pelotón de ultras a quien el Gobierno le tiene respeto, a pesar de sus críticas despiadadas. La única bala de sus palabras que le entró a Cambiemos fue su manifestación de que, en materia económica, el Gobierno no tiene ni plan A ni B.

 

 

Más allá de las consideraciones quedó el mediático y extremo Javier Milei, egresado de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), que se ha transformado en un polemista de los medios. Milei aclara que su posición “libertaria” surge por su pertenencia a la Escuela Austríaca, “mucho más liberal” que la Escuela de Chicago, según él mismo define. En Cambiemos lo observan, directamente, como una persona que no tiene interés en el funcionamiento del Estado.

Ahora bien, ¿a quiénes responden políticamente estos economistas ultras? En principio, el alineamiento más fuerte que tienen es con la política que lleva adelante el titular del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger. Es que casi todos tienen una posición monetarista de la economía, que culpa al gasto público y la emisión de todos los males y bondades que puede tener un sistema de política económica. Dentro de ese bloque de extremos comulgan otros dos cuadros que revisten matices: uno de ellos, el ex secretario de Finanzas de Néstor Kirchner, hoy con Sergio Massa, Guillermo Nielsen; y Diego Giacomini, titular de la consultora Economía y Regiones, empresa que supo fundar el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Nielsen es un caso de estudio: participó políticamente en espacio lejos del conservadurismo, pero sus ideas son más parecidas a los del grupo ultra, conglomerado que frecuenta seguido en cenas y reuniones. Por su lado, Giacomini es mejor considerado en el oficialismo porque, más allá de su cruzada por una racionalización de los recursos del Estado, trabaja con cifras y datos que, en su mayoría, son irrefutables.

En la otra esquina, el segundo bloque de los pensadores económicos muestra a cuadros más moderados, que trabajan con datos, tienen perfil más bajo y entienden más que la política está sobre los intereses económicos. Entre ellos, según la consideración oficial, se ubican Dante Sica, de Abeceb, Orlando Ferreres y Fausto Spotorno (de Ferreres y Asociados). Sica trabaja casi a diario con el ministerio de la Producción, y Ferreres tiene línea directa con algunos ministros. Este último pelotón, sumado a ellos el ex asesor de Daniel Scioli, Miguel Bein, se juntó a almorzar hace dos semanas con Sturznegger y su núcleo duro en el Banco Central. Además, mantienen reuniones de asesoramiento y perspectivas generales con Gabinete.