Elecciones en el Reino Unido

May vs Corbyn, un partido de Copa Argentina

Con los atentados de Manchester y Londres de fondo, los británicos encaran este jueves las urnas con la primera ministra como favorita pero perdiendo terreno ante al laborista. ¿Una nueva sorpresa?

El malestar que los pueblos occidentales vienen expresando en las urnas votando candidatos “outsiders” podría tener un nuevo capítulo este jueves en el Reino Unido. Según las encuestas, la actual primera ministra, la conservadora Theresa May, arrancó la campaña como amplia favorita pero su retador, el líder laborista Jeremy Corbin, ha venido levantando y, como si fuera un partido de Copa Argentina, le pasó toda la presión al más grande.

 

El laborismo es uno de los clásicos partidos ingleses pero Corbin es un outsider, históricamente rebelde a las decisiones de las autoridades del partido. Suman más de seiscientas sus votaciones en disidencia sobre todo en temas sensibles al electorado de izquierda como armas nucleares, recortes en gastos sociales o participación en guerras en el extranjero.

 

Los sondeos marcan una diferencia promedio de cinco puntos a favor de May, pero arrancó con 15 de ventaja y esa curva descendente se ha empardado con la pérdida de la agenda. Los medios ya no hablan tanto del Brexit, que era “su” tema, como de los recortes aplicados por los conservadores en seguridad que, según algunos, influyeron en que ni la policía ni el servicio secreto británico pudieran detectar a tiempo los ataques terroristas que se sucedieron en el último tiempo en Londres y en Manchester.

 

Ha encontrado ahí Corbyn un buen punto donde pegar, uniendo el miedo al terror – que, a priori, podrían capitalizar los conservadores – con la tradicional prédica laborista contra los recortes. Pero la irrupción de Corbyn, que ha devuelto al laborismo al margen izquierdo del esquema político tradicional, se ha dado, sobre todo, de la mano de los jóvenes y, como quedó expuesto en el referéndum por el Brexit, éstos son mucho menos proclives a ir a votar que los mayores, quienes se supone que tienen una tendencia más conservadora.

 

Pero, además de una nueva figura que emerge en la política desde afuera, el otro dato que ilustra la elección es que, paradójicamente, estos comicios podrían marcar el renacimiento del tradicional bipartidismo que muchos se apresuraron a dar por muerto a partir de un declive que no fue tal.

 

Los ultranacionalistas del UKIP se desmoronaron después de lograr su objetivo de que el Reino Unido abandonara la Unión Europea y los liberales del SLD son la contracara y su prédica europeísta ha perdido fuerza ante la certeza de que, al menos por un largo tiempo, Inglaterra no volverá a Europa.

 

Si Corbyn, más allá de que no gane, consolida su liderazgo en el laborismo, su situación podría ser tendencia en virtud de lo sucedido en España, donde el “izquierdista” Pedro Sánchez acaba de destronar a toda la cúpula del PSOE que lo había corrido precisamente por sospecharlo demasiado de izquierdas.

 

Por su parte, May no tiene plan B. Si ganase aunque fuera ajustadamente, tiene la gestión para mostrarse y consolidar su poder, pero, si perdiese, sería probablemente el fin de su carrera política y quedarían borrados todos los augurios que la daban como la nueva Margaret Tatcher.

 

La apuesta final de los conservadores es, entonces, lograr al menos una mayoría “mínima” en el Parlamento inglés que les permita formar gobierno, mientras que los laboristas ya cuentan con la promesa de acompañamiento de los nacionalistas escoceses,  siempre reacios al conservadurismo inglés y listos para ser gobierno con esa alianza. Atendiendo a los – fallidos – pronósticos de las últimas elecciones, es lícito decir, una vez más, que el final está abierto.

 

José Emilio Neder, senador Santiago del Estero.
guerra de guerrillas en la madre de todas las batallas

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