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“La economía no responde y pareciera que el Gobierno no tiene plan B”

El gobernador de Santa Fe traza un crudo diagnóstico sobre la situación del país y dice que “las elecciones no van a cambiar esa realidad”. El reclamo por la coparticipación y la relación con la UCR.
Por 23/06/2017 17:39

El acto fue breve. En la gélida mañana del 20 de junio, Miguel Lifschitz y Mauricio Macri compartieron en Rosario la celebración por el Día de la Bandera, junto a unos 500 invitados especiales. La zona estuvo completamente vallada. No hubo participación popular ni emoción patria. El contacto entre el gobernador y el Presidente quedó reducido al protocolo: apenas cruzaron un saludo y algún comentario durante la media hora que duró el acto. Macri habló apenas seis minutos. Y se fue.

El encuentro dio señales de la etapa que transitan las dos administraciones en su relación. Pese a que el gobernador mantiene diálogo con la Casa Rosada, el vínculo entre Santa Fe y la Nación tuvo varios altibajos desde diciembre de 2015, cuando quedó inaugurado con la tensión que generó la captura de los prófugos de General Rodríguez. Aunque hubo algunos acercamientos tibios, las críticas fueron y vinieron desde entonces desde territorio provincial a Balcarce 50, donde se cocinó un golpe político a la gobernación: la salida de parte de la UCR del armado del Frente Progresista santafesino para formar Cambiemos.

La jugada tiene un claro objetivo: pelearle la gobernación al socialismo en 2019 y quedarse con Santa Fe, tercer distrito electoral del país. En la antesala de esa disputa, el socialismo puso a jugar en la elección legislativa al ministro más crítico de la gestión nacional, Luis Contigiani, titular de la cartera de Producción. De paso por Buenos Aires, el gobernador Lifschitz dialogó con Letra P y dio señales de cómo será la campaña.

 

BIO. Nació el 13 de septiembre de 1955 en Rosario, Santa Fe. Es ingeniero civil. Estudió en la Universidad Nacional de Rosario, donde empezó a militar en el Movimiento Nacional Reformista, brazo universitario del Partido Socialista Popular. Se dedicó a la actividad privada hasta 1989, cuando se convirtió en director general del Servicio Público de la Vivienda de Rosario. En 2003 fue electo intendente de esa ciudad por el Frente Progresista Cívico y Social. Fue reelecto en 2007. En 2011 asumió como senador provincial por el departamento de Rosario. Cuatro años después, resultó electo gobernador de la provincia de Santa Fe, en una elección reñida, en la que obtuvo 31,74% de los votos, seguido muy de cerca por Miguel Del Sel, que sacó 31,65. Se convirtió así en el tercer gobernador socialista de la historia, después de Hermes Binner y Antonio Bonfatti. 

 

-¿Cómo está la relación entre Santa Fe y la Nación?

-Todo lo bien que puede estar entre un gobierno de un signo político y otro opositor. Pensamos cosas diferentes pero estamos con una relación correcta. Tengo diálogo relación con los ministros, con Marcos Peña, con Rogelio Frigerio, eso no quiere decir que siempre tengamos respuesta. A veces sí, muchas veces no. Se demoran.

"Estamos elaborando una propuesta que vamos a elevarle al Gobierno en los próximos días. Si no tenemos respuesta, vamos a reiniciar el camino de la Corte. Es lo que no quisiéremos pero tampoco podemos esperar eternamente." 

-¿Tuvo alguna respuesta respecto a los fondos que le debe la Nación a la provincia en concepto de coparticipación?

-Tenemos siempre buenas respuestas de buena voluntad pero nada concreto. Lógicamente nosotros el año pasado tomamos una actitud prudente. El Gobierno nos había pedido que esperáramos un poco a que se acomodaran, que resolvieran algunos temas pendientes con el resto de las provincias. Nos pareció razonable. Después de eso empezamos a avanzar con Alfonso Prat Gay, pero con el cambio de ministro volvimos a fojas cero. Por el mes de marzo reiniciamos las negociaciones con Frigerio y (Nicolás) Dujovne, pero estamos en junio y no hay ninguna propuesta concreta. Nosotros ya estamos un poco al límite de las posibilidades políticas de seguir esperando una respuesta.

 

 

-¿Qué quiere decir con eso?

-Hay un fallo de la Corte que nos beneficia. Yo tengo que dar respuesta a los legisladores, a los intendentes que están esperando su cuota parte. Hasta ahora la espera parecía razonable pero, a medida que pasa el tiempo y la propuesta no aparece, empieza a perder sentido. Nosotros estamos elaborando una propuesta que vamos a elevarle al Gobierno en los próximos días. Si no tenemos respuesta, vamos a reiniciar el camino de la Corte. Es lo que no quisiéremos pero tampoco podemos esperar eternamente. Porque además Santa Fe es una provincia que no tiene deuda con la Nación y durante muchos años no recibió la coparticipación. Merecemos ahora al menos que nos compensen con el pago de la deuda.  No pretendemos que sea al contado. Puede ser en cuotas o en bonos. No a 100 años, por supuesto.

-A propósito, ¿cómo ve desde la provincia el endeudamiento a 100 años que anunció el Gobierno?

-Con mucha preocupación, porque si hay algo que todo el mundo valoraba positivamente del gobierno anterior fue el proceso de desendeudamiento que se logró y fue virtuoso. Eso nos independizó de los organismos multilaterales de crédito, de los condicionamientos del FMI. No siempre tomar un crédito es negativo, en la medida en que ese financiamiento esté acotado a un porcentaje del PBI que no exceda determinados límites y que esté dirigido a inversión pública, infraestructura o inversión social. Pero cuando está destinado a refinanciar deuda, al  gasto corriente, a cubrir el déficit fiscal que va subiendo y con tasas altas en dólares, a plazos exorbitantes, como son 100 años, la verdad que es muy difícil sostener ese argumento. El nivel de endeudamiento que ha tomado el gobierno en un año y medio es muy preocupante.

"Si hay algo que todo el mundo valoraba positivamente del gobierno anterior fue el proceso de desendeudamiento que se logró y fue virtuoso. Eso nos independizó de los organismos multilaterales de crédito, de los condicionamientos del FMI."

-El Gobierno precisamente puso como una de sus metas reducir el déficit fiscal.

-Pero no sólo que no se ha reducido, sino que ha crecido a pesar de que se han tomado medidas de restricción del gasto como la disminución de subsidios de la energía y del transporte.  Es decir, es todavía más que preocupante porque está indicando que el Gobierno no encuentra las recetas adecuadas para arreglar la economía.

-Varias provincias también tienen un déficit alto.

-Sí, pero eso no impacta sobre el nacional, son cuentas distintas. No es nuestro caso, nosotros cerramos el año pasado sin déficit. Pero pensar en disminuir el déficit implica reducir el gasto público pero también ordenar la matriz tributaria de la Argentina, que es fuertemente regresiva. Los sectores del trabajo y las pymes, tienen una carga tributaria proporcionalmente mucho mayor que los sectores más concentrados de la economía y de poder. 

 

 

-El Gobierno planteó la discusión sobre una reforma tributaria, que debe consensuar con los gobernadores. ¿Lo tienen en agenda?

-Se ha hablado pero no se ha avanzado demasiado. En lo que va del año casi no hubo reuniones de gobernadores. Hay intercambio, pero lógicamente el período electoral abrió un compás de espera sobre esos temas, entre ellos el de la reforma tributaria.  

-¿Cómo analiza el escenario electoral de Santa Fe?

-Se va a repetir un escenario de tercios, como el que viene dándose en las últimas elecciones. Habrá que ver cuál de esos tercios logra sacar la cabeza adelante. El peronismo tiene todas las listas dentro del mismo paraguas, va a ir con un solo frente. El candidato a priori con más chances de ganar las primarias es (Agustín) Rossi pero tiene un techo bajo. El frente Cambiemos, como novedad ha incorporado a José Corral, a su sector del radicalismo y a algún dirigente de Rosario pero no mucho más que eso. La estructura territorial del radicalismo ha permanecido en el Frente Progresista. Y nosotros vamos a presentar una lista frentista, que encabeza Luis Contigiani. Estamos muy confiados. Tenemos una muy buena lista en Rosario y una lista ganadora en la ciudad de Santa Fe también.

"De alguna manera (la salida de parte del radicalismo del Frente Progresista) nos ha permitido definir un perfil mucho más claro, una identidad política mucho más nítida, más clara." 

-Antonio Bonfatti era el candidato mejor posicionado, ¿por qué eligieron a Contigiani como cabeza de lista?

-Bueno, obviamente Bonfatti era el candidato con más intención de voto. Pero no quiso. De los ministros de mi equipo, Contigiani es el que más perfil político tiene, el que más se ha destacado.

-¿Cómo sigue en Santa Fe la relación con Corral y el sector del radicalismo que se fue?

-Se blanqueó algo que ya estaba de alguna manera asumido desde hace tiempo. Nosotros evaluamos que eso nos fortalece. De alguna manera nos ha permitido definir un perfil mucho más claro, una identidad política mucho más nítida, más clara. Y así como perdemos a algunos dirigentes del radicalismo seguramente vamos a ganar otros sectores. Ya hay presidentes de comunas, algunos del peronismo y otros vecinalistas, que se han sumado al Frente Progresista.

-¿Se refiere a que quedó el escenario más definido en términos de centroizquierda y centroderecha que en función de partidos?

-Claramente. Nuestro proyecto siempre se ubicó en ese lugar. En 2015 intentamos traer al radicalismo y a la Coalición Cívica a ese perfil político. Como todos sabemos no fue posible pero en Santa Fe lo seguimos peleando con éxito.

-¿Cómo se lee políticamente que el candidato elegido sea el ministro más crítico del Gobierno nacional?

-Nosotros vamos a competir en la provincia con las listas de Cambiemos, vamos a polarizar con ellos. En Santa Fe no se va a dar la polarización con el kirchnerismo. Entonces, obviamente dentro de un marco de respeto, vamos a tener una posición crítica. Está claro.

-Usted es crítico de la política económica del Gobierno. Puntualmente, ¿cómo diría que afecta a la provincia?

-En Santa Fe tenemos dos realidades. Una es la del sector agropecuario, del centro sur de la provincia. Es el sector más dinámico, más competitivo, de mayor rentabilidad y que, con las medidas que tomó el Gobierno sobre todo al principio, como la quita de retenciones, ha tenido un estímulo importante. El que puede mostrar signos de recuperación.

-¿Eso se mantiene o fue al principio?

-Digamos que se mantiene pero hasta ahí nomás. No es un boom, porque además los productores especulan, no liquidan la soja, los efectos positivos se van retrasando en el tiempo. Y además el campo es una actividad que impacta positivamente pero que tampoco genera tanto trabajo ni derrama tanto. Y por otro lado tenemos el sector industrial, las economías regionales y el sector lácteo mucho más complicados. La mayoría de las provincias ha tenido ciclos recesivos muy fuertes. Hay un impacto sobre los sectores sociales más vulnerables. La inflación la golpea, el precio de los alimentos sube, hay pérdida de trabajo eventual. Y pareciera no haber respuestas al menos en el mediano plazo.

-El Gobierno apuesta para eso a las inversiones.

-Para nosotros eso no tiene asidero. Claramente no hay inversiones extranjeras que podamos detectar, al menos en una magnitud que valga la pena. En general no se está viendo. Los empresarios nacionales que tenían proyectos los han pisado. No creemos que con el simple paso del tiempo las cosas vayan a mejorar.

"Claramente no hay inversiones extranjeras que podamos detectar, al menos en una magnitud que valga la pena. En general no se está viendo. Los empresarios nacionales que tenían proyectos nacionales los han pisado. No creemos que con el simple paso del tiempo las cosas vayan a mejorar."

-¿Cree que las inversiones se retrasan por las elecciones?

-El Gobierno no está logrando transmitir certeza y un proyecto económico claro. Y las elecciones no van a cambiar radicalmente la realidad.  No va a haber grandes ganadores ni perdedores. Podrá haber algo simbólico en función de quién gane la provincia de Buenos Aires pero si uno mira el Congreso probablemente no va a haber grandes cambios. Lo que está faltando es una respuesta más clara del Gobierno, una capacidad de incorporar nuevas medidas. Da la sensación de que estuvieran en piloto automático, establecieron una línea de acción y no se salen de eso. La economía no responde y pareciera que el Gobierno no tiene plan B. Cuando uno mira las encuestas de opinión, claramente se va bajando el nivel de confianza de los ciudadanos.

-¿Hacia dónde cree que va el voto que abandona al Gobierno? ¿Lo gana el peronismo?

-El Gobierno tiene una gran ventaja, tiene una oposición muy fragmentada. Tal vez en Buenos Aires puede ser que Cristina Kirchner pueda capitalizar ese voto en contra. Pero eso no va a ocurrir en el resto del país, donde los escenarios políticos son distintos. No creo que en este proceso electoral surja claramente una oposición organizada al gobierno. Van a ser resultados distintos en cada distrito. Me parece que el fenómeno de Cristina está muy acotado  a la provincia de Buenos Aires.