No empiezan las clases

Aguer castigó el paro docente y sugirió protestar “poniéndose una vincha en la cabeza”

El arzobispo con más llegada al vidalismo dijo que la razón de la medida de fuerza  “es ideológica”. Y afirmó que el proceder sindical marca “el subdesarrollo sociocultural de la Argentina".

En medio de un conflicto docente que aumenta en su grado de tensión, uno de los miembros del clero más cercanos al vidalismo, el arzobispo de La Plata Héctor Aguer, salió a castigar con dureza las medidas de fuerzas implementadas por el arco gremial del sector y afirmó que la razón de fondo del paro “es ideológica” y que "mantiene de rehenes a cuatro millones y medio de niños". Así, y tras considerar que el método de lucha de los maestros “indica el subdesarrollo sociocultural de la Argentina", el monseñor platense apuntó que “se puede protestar de otras maneras", sugiriendo trabajar “más horas de las debidas o poniéndose una vincha en la cabeza con una leyenda sobre el reclamo”.

 

 

 

Bajo ese contexto, Aguer lamentó que con las huelgas de la semana pasada y las anunciadas para la próxima "vemos que los sindicatos de la Provincia de Buenos Aires mantienen de rehenes a cuatro millones y medio de niños bonaerenses". En ese sentido, disparó: "No niego que haya razones para reclamar, pero la razón del paro es ideológica en el fondo".

 

Con una idealización enfocada fronteras afuera del “subdesarrollo sociocultural de la Argentina, el monseñor cercano al vidalismo recomendó otras maneras de reclamar: “En otros países, por ejemplo, se protesta trabajando más horas de las debidas o poniéndose una vincha en la cabeza, con una leyenda sobre el reclamo o lo que fuere, pero no está bien dejar a los chicos sin clase".

 

“MAESTROS, NO TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN”. Luego de ponderar su formación en la escuela pública, Aguer dijo que recordaba "el nombre de todas mis maestras" pero "no recuerdo que nunca haya habido un paro". Y añadió este sábado en su programa emitido por Canal 9: "No sé si los sueldos de los maestros eran buenos en aquella época, ignoro si existían y actuaban sindicatos del sector. Había maestros y profesores, no "trabajadores de la educación".

 

Así, diagnosticó: "Lo que ocurre es esto y lo digo con todo respeto: los sindicatos docentes utilizan en su relación con el poder un esquema que es de tipo dialéctico, de enfrentamiento, de lucha, cuyo origen ideológico es bien conocido. No viene al caso examinarlo ahora. Es un esquema de poder en todo caso, y las víctimas son los niños".

 

"Los niños, los escolares bonaerenses no tienen por qué verse privados de las clases. Llama la atención la pasividad de las familias, que tendrían que manifestarse con toda claridad para exigir a los gremialistas: 'no señores, acá las clases tienen que empezar el día que tienen que empezar'", puntualizó.

 

Mauricio Macri
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