Cómo ve el Gobierno el mapa electoral patagónico, bajo la sombra de Maldonado
Sostienen que la desaparición de Santiago no mueve el amperímetro de las urnas. Con fuertes gestos en Río Negro y Tierra del Fuego, van por el golpe final al kirchnerismo en Santa Cruz.
En la medida que la causa judicial que investiga la desaparición forzada de Santiago Maldonado no registre novedades, en la Casa Rosada, los voceros del oficialismo para la campaña aseguran que el caso no tendrá impacto electoral alguno, salvo un incremento de la polarización nacional con el kirchnerismo, que tiene su máximo epicentro en la Provincia de Buenos Aires. Una de las pruebas territoriales del escaso impacto que esgrimen en la Rosada estaría en la Patagonia, donde Cambiemos ofrece un “estado del arte” que va desde las estimaciones promisorias al oportunismo que exudan algunas fuentes, especialmente sobre los resultados del último timbreo realizado en la localidad de Esquel, epicentro político y judicial del caso Maldonado. “No lo publicitamos por cautela, pero la respuesta del vecino de Esquel fue muy buena, nada parecido a lo que nos decían que podía pasar”, dijo a Letra P un hombre que responde al jefe de Gabinete Marcos Peña.
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A pesar de la presunta algarabía que muestran desde Cambiemos sobre Esquel, el panorama de Chubut no es el mejor para el oficialismo. En la Casa Rosada sostienen los escuderos oficiales podrían terminar terceros detrás de los aspirantes del gobernador provincial Mario Das Neves. A tres semanas de las elecciones legislativas, la foto que maneja Cambiemos es muy distinta a la que aportaron las PASO en agosto. En esa oportunidad el candidato de Cambiemos Gustavo Menna fue la novedad de las primarias, con un eje de fortalecimiento en Comodoro Rivadavia, poseedora del mayor padrón de la provincia. Un mes y medio después, Menna aparece tercero detrás de una disputa abierta entre el Mariano Arcioni, vice de Das Neves, y Ricardo Fueyo, primer candidato del Frente para la Victoria que en agosto obtuvo la principal cosecha de votos, gracias al apoyo del intendente comodorense Carlos Linares, una de las gestiones comunales más fuertes que tiene el kirchnerismo en el sur. Junto a Fueyo, la cosecha de votos también corrió por cuenta de Héctor González, referente federal del gremio de Luz y Fuerza. Por fuera de los buenos deseos cosechados en Esquel, la lectura del oficialismo para Chubut prefiere una victoria de Das Neves, que una cosecha exitosa para el kirchnerismo, una opción cada vez más potable.
Más hacia el sur, las ambiciones de Cambiemos se concentran Santa Cruz, la provincia que gobernó el kirchnerismo durante quince años y que el oficialismo espera ganar por un 50%, y transformar a ese territorio en un bastión simbólico para la estrategia nacional de “la ola amarilla”, que busca emular la experiencia bonaerense.
En Tierra del Fuego, el distrito electoral más austral después de la Antártida, el escenario se parece a Río Negro, cruzada por la resignación de su gobernador Alberto Weretilneck. Cerca de la Isla de los Estados ocurrió algo similar con la renuncia de Federico Sciurano, candidato a diputado nacional de Unir TDF, que renunció a su candidatura, según anunció, para facilitar una victoria de Cambiemos, que en las PASO del 13 de agosto terminó segundo, por detrás de la lista kirchnerista Frente Ciudadano y Social.
Gracias a la renuncia de Sciurano se muestran más esperanzados en la Rosada, pero aún así apuestan a una cosecha superadora para Unión Ciudadana y un final abierto para el oficialismo de la gobernadora Rosana Bertone, que promueve lista propia, aunque sus escuderos podrían terminar terceros, detrás de los candidatos de Cambiemos, que cargan con los costos políticos de la política errática que mantiene el gobierno central con respecto al régimen de promoción industrial y al encarecimiento del costo de vida.
Por encima de la línea divisoria que marcha Chubut en el mapa electoral patagónico, Rio Negro ya arrojó un saldo positivo para Cambiemos, con la retirada del frente Juntos Somos Rio Negro, la lista promovida por Weretilneck, uno de los mandatarios provinciales que, según apuntan en Balcarce 50, quedó atenazado ante la polarización nacional que protagoniza Cambiemos con Unidad Ciudadana, a partir de la pelea cuerpo a cuerpo en Provincia de Buenos Aires.
Para Neuquén, la puerta de entrada para la Patagonia desde el norte, el Gobierno pronostica un segundo puesto detrás de los candidatos del Movimiento Popular Neuquino, el oficialismo provincial conducido por el gobernador Omar Gutiérrez, uno de los mandatarios más mimados por la Casa Rosada a partir de los acuerdos promovidos para la explotación del yacimiento hidrocarburífero de Vaca Muerta. “Nuestro punto de equilibrio con Neuquén tiene que ver con la importancia de Vaca Muerta, que fortalece al MPN. Por eso, para nosotros, no es poca cosa que podamos tener un 30% en esa provincia y buscar un segundo puesto detrás del MPN”, analizó una fuente del ministerio del Interior.