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El economista del Frente Renovador advirtió que "nadie va a invertir en una economía que está en recesión" y que la reactivación recién podría verse a fines de 2017. Críticas a la teoría del derrame.
Por 19/08/2016 13:35

El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que aseguró que en el país hay un millón y medio de pobres más que en 2015 y reveló los números negativos de la economía, provocaron severas críticas en los economistas de la oposición, que no vislumbran síntomas de reactivación y perciben serios errores en el equipo de Cambiemos.

"No veo que el Gobierno tenga un claro programa económico", sentenció Marco Lavagna en diálogo con Letra P. Para el economista del Frente Renovador, la fuerza que lidera Sergio Massa, el oficialismo tuvo un grave error de diagnóstico, basado en la idea de que, tras el pago a los fondos buitre, llegarían inversiones que nunca se concretaron.

-¿Apostó a la teoría del derrame?

-Claro. Supuso que iban a llover dólares. En la discusión por el pago a los holdouts decían que iba a liberar 20 mil millones en lo inmediato y eso no pasó. Y, aunque hubiese pasado, la teoría del derrame en Argentina no funciona. A diferencia de Estados Unidos o de los países desarrollados, donde rápidamente impacta, en los países en desarrollo tiene que ser el Estado el que esté presente administrando y distribuyendo beneficios. Ellos entraron con esa visión y fue un error muy grande de diagnóstico. Sobre todo suponer que la salida del cepo con devaluación no iba a tener un impacto en los precios, porque en campaña decían que ya estaba todo a 16 pesos y no era así.

-¿Qué lectura hace del último informe del Observatorio Social de la UCA?

-Si bien hay una cuestión estructural que viene desde hace años, la situación se agravó en los últimos seis meses, básicamente con el aumento de la inflación, la pérdida de puestos de trabajo y de changas. Pero hay otras cosas preocupantes. Hay una parte estructural de pobres y otra que entra y sale más fácilmente de ese sector. En la parte estructural, lo más complicado son los indicadores que dicen que hay un crecimiento de la pobreza en los hogares con niños. Esto quiere decir que, hacia adelante, vamos a ir teniendo generaciones que se van a ir agregando a lo estructural. Eso requiere una política social muy distinta  y ni siquiera veo que eso sea parte de la discusión del Gobierno.

-El Gobierno dice que se ocupa de ese sector con la tarifa social y la devolución del IVA a los alimentos de la canasta básica.

-Creo que en algunas cosas se empezaron a dar cuenta y empezaron a tomar algunas medidas. Pero la devolución del IVA a los alimentos, por ejemplo, no tiene tanto impacto y a un objetivo loable le mezclaron  un segundo objetivo, que era la bancarización, entonces se desvirtuó. Lo del monotributo social, en cambio, creo que es muy bueno. Hay algunas medidas pero llegan tarde.

 -¿Qué parte de eso puede atribuirse a la herencia recibida?

-Es cierto que la herencia era muy pesada y las modificaciones en la economía iban a tener un impacto, ganara quien ganara, pero la clave estaba en cómo se administraba y se repartían los costos. El sector ABC1, la clase más acomodada, tuvo el beneficio del dólar futuro y los plazos fijos con tasas de interés más altas. Todo el esquema le dio más beneficios a la clase más favorecida. Las clases bajas, en cambio, tuvieron el golpe de las tarifas, la inflación, la pérdida de changas por caída de actividad económica. Claramente, es un esquema en el que los más beneficiados son los que más recursos tienen, en detrimento del resto.

-El Frente Renovador plantea que el Gobierno descuidó el mercado interno.

-El kirchnerismo hacía un populismo, incentivaba el consumo y descuidó la inversión. El consumo sirve para los primeros años, pero después acumulás y seguís girando en falso. Y este gobierno, en cambio, se fue para la otra punta: todo lo que importa es la inversión y el mercado interno no. Nosotros pensamos que nadie va a invertir en una economía que está en recesión, sobre todo cuando tampoco tenemos una competitividad que permita hacer una inversión acá y exportar.

-En ese punto, el Gobierno planta que Argentina es cara para las empresas y que hay que bajar los costos, entre los que cuenta los salarios.

-La solución no es bajar los salarios. Lo que hay que bajar es la inflación. Para eso no tenían que hacer un ajuste brutal de tarifas como el que hicieron. El costo del trabajador es una partecita pequeña dentro de los costos totales. El costo impositivo es mucho mayor que el del trabajador.

-¿Cuándo cree que la economía puede dar muestras de reactivación?

-Obviamente, lo del segundo semestre no se va a dar, el año está perdido. En el primer semestre del año que viene puede haber un poquito y creo que ya tenemos que empezar a hablar del segundo semestre de 2017. El problema de esto es que tal vez sea un crecimiento macro y no necesariamente micro. Es decir, puede que a la gente no le llegue.