LA SALIDA DEL DEFAULT

Una nueva deuda para pagar deuda: esta vez, por U$S 12.000 millones

Claves de la iniciativa del presidente Macri aprobada este miércoles por la Cámara de Diputados. El optimismo del oficialismo. El fantasma del megacanje de De la Rúa.

El proyecto que aprobó este miércoles la Cámara de Diputados -que deberá ser ahora tratado por el Senado para su eventual sanción- habilita al presidente Mauricio Macri a endeudar a los argentinos por 12.000 millones de dólares con el objeto de saldar la deuda con los holdouts en mejores condiciones de las que aceptaron los tenedores de bonos que ingresaron a los canjes de 2005 y 2010.

 

Para eso, los diputados aprobaron la derogación de la ley cerrojo y la de pago soberano, que resultan escollos para acordar con los fondos buitres.

 

La ley cerrojo fue pergeñada por Roberto Lavagna, ministro de Economía de los presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Promulgada en 2005, le impide al país reabrir o iniciar nuevas negociaciones en el proceso de canje de bonos en cesación de pagos.

 

La ley de pago soberano, en tanto, fue promulgada en 2014. La impulsó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para eludir un fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa. Con esta norma, se cambió la sede de pago de los bonos defaulteados que estaban emitidos bajo jurisdicción de EE.UU., para mudarlla a Argentina o Francia, y se prohibió –hasta ahora- el pago a bonistas reestructurados hasta que se acordara con los holdouts.

 

La iniciativa del gobierno de Mauricio Macri para contraer nuevo endeudamiento y pagar la deuda con los buitres mereció arduas negociaciones, que determinaron que se modificara un artículo de la propuesta PRO y se establecieran límites a ese endeudamiento.

 

EFECTOS COLATERALES. El pago a los fondos buitre o salida definitiva del default de 2001 implicar que el país dejaría de estar en desacato ante la justicia estadounidense y también olvidarse de posibles embargos a bienes del Estado, según sostienen economistas cercanos al Gobierno.

 

Los mismos gurúes prometen mayor ingreso de dólares, mejores créditos y más inversiones para el país.

 

Una aclaración: con el megacanje de Fernando De la Rúa, en el año 2000, los pronósticos de los economistas eran bastante similares a los que se exponen en estos días. El resultado quizá sea distinto, vale aclarar, ya que la deuda en volumen difiere: el megacanje implicó una toma de deuda por U$S20.000 millones y, en esta ocasión, el tope es de U$S 12.000.

 

Los mismos analistas que pronostican una bonanza inmediata en el ingreso de dólares afirman que la cotización de la moneda estadounidense en el mercado cambiario local se mantendría estable por un buen tiempo, lo que se traduciría en un posible freno a la devaluación.

 

Pero, cuando se habla de inflación, los pronósticos no son tan buenos: todos coinciden en que, por ahora, seguirá en guarismos altos.

 

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