El segundo semestre

Ante la caída del consumo, Alfredo Coto bajó al llano para capear la crisis

El empresario se puso al frente de la planificación del día a día. Guerra con proveedores continúa y precios que no bajan: pasan listados mensuales con alzas fuertes en lácteos, aceites y alimentos.

Hacía rato que no se dedicaba a la actividad diaria, a estar mirando la planificación más básica de su negocio. Pero lo motivaron dos cosas: la reciente renuncia por problemas personales de su mano derecha, Alejandro Walter Vivanco, y el desafío que está suponiendo para el comercio la situación de la caída en la demanda. Cada mañana, Alfredo Coto se sienta a la mesa con sus directores y hace las proyecciones de esa jornada y de toda la semana.

 

Si bien hay diferencias en las mediciones, todos los empresarios del sector coinciden en que la realidad es compleja. Lo planteó el propio Federico Braun, dueño de la cadena La Anónima y tío del secretario de Comercio nacional, hace unos días. A pesar de sus fuertes vínculos con el Gobierno, muchos calificaron a su expresión de excesiva cuando lo escucharon mencionar que los niveles de consumo son similares a los del año 2002. No parece ser hoy el panorama, pero las cifras son alarmantes.

 

La Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que agrupa a las grandes superficies comerciales, maneja estudios de varias consultoras, entre ellas Nielsen, Kantar Worldpanel y CCR. Todos muestran, con matices, el mismo contexto. Tomando un promedio general, se reportó en el último mes una leve alza del 0,3% en la venta de alimentos, pero una caída de casi 8% en bebidas y del 10% en bebidas alcohólicas. Todo esto derivó en una caída del 4% en el consumo de la canasta total de los hogares.

 

Pero esta dinámica tiene otro problema: los productores de alimentos, sobre todo leche y aceite, empezaron a enviar a los súper listados de precios con valores actualizados y subas de hasta el 20%. Sin ir más lejos, la leche en caja de primera marca pasó, en sólo dos semanas, de costar $19 a valer $22,50. Esto complica la perspectiva de toda la cadena de consumo y a los grandes comercios, que se habían comprometido a un segundo semestre casi sin alzas más que las modificaciones estacionales.

 

FRANCO. Otro aspecto que preocupa a la industria, en el marco de la crisis, son las iniciativas que se están dando en algunas provincias para que haya jornada de descanso los domingos. En Santa Fe ya es ley provincial, pero hay otros distritos del interior, como San Luis y Jujuy, en los que empezó a hablarse el tema. Es que, cerrando los domingos, los grandes súper pierden el 50% de la venta de la semana, que se va a otras cadenas. Los trabajadores, en tanto, lo consideran un derecho pero entraron en duda cuando observaron cifras de cuánto representa ese día menos de trabajo: entre $2600 y $3200.

 

La movida es compleja y la decisión dará tela para cortar: los más osados le apuntan a la intención de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) de apoyar la iniciativa para que la demanda se derive de las grandes bocas de expendio a las más pequeñas.

 

@leandrorenou

 

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