Segundo Semestre

Prat Gay K: convocó a los súper para revisar precios de leche y aceite

El ministro de Hacienda busca retomar un rol activo monitoreando la cadena de valor láctea. Pedirá además que los comercios absorban las subas en aceites. El rol de “informante” de Etchevehere.

En una especie de revival de los métodos que utilizó el equipo económico del kirchnerismo en los últimos años, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, se encamina a revisar la cadena de valor del sector lácteo y negociar que no se traslade a precios el aumento autorizado a los productores de aceite. Más allá de la cuestión sectorial, el llamado tiene una lectura política: el intento del ex JP Morgan de retomar posiciones en una agenda en la que, por errores propios y ajenos, ha quedado relegado en relación a otros cuadros del equipo económico.

 

Para este jueves, el funcionario citó a los híper nucleados en la Asociación de Supermercados Argentinos (ASU) para discutir el precio de la leche y qué niveles de remarcación tienen los comercios sobre el producto. Uno de los mayores intríngulis del consumo en los últimos años ha sido, precisamente, el valor de la leche desde el productor al consumidor. Lo otro que se charlará en el encuentro es, más bien, una sugerencia imposible de no cumplir: que los supermercados no trasladen a las góndolas la suba pautada este lunes con la cámara de aceiteros CIARA-CEC, de 4% para el aceite mezcla y 6% para el girasol en todo el mes de agosto.

 

Sobre los aceites, el tema es complejo porque es un producto con márgenes escasos. La leche tiene sus inconvenientes, en tanto, desde los años de Guillermo Moreno en la Secretaría de Comercio. Pero el Gobierno parece estar dispuesto a dilucidar dónde está la parte del león. A los fines prácticos, se especula con que a la reunión que comandará Prat Gay se sumen el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, y el secretario de Comercio, Miguel Braun, con mucha afinidad con los supermercados por su pertenencia al grupo La Anónima.

 

Los comercios de ASU ya tienen en carpeta los datos que mostrarán. En primer lugar, según su visión, el problema de la leche y los precios está en mucho impuesto intermedio y un bajo precio al productor. Por su parte, Prat Gay ya dialogó con Mastellone y Sancor y tiene, de primera mano, su versión de los hechos, distinta a la de los supermercados.

 

En el tema lácteo está terciando un invitado que no integra el Gobierno pero asesora más de lo recomendable: el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, quien tiene la relación con los productores y brindó buena parte de la data. A él era a quien el presidente Mauricio Macri quería al frente de la cartera agropecuaria, y es él quien actúa como ariete de Cambiemos para instalar ciertos temas. Entre ellos, que los súper recargan los precios y se quedan con una tajada muy grande. Lo mismo que hizo públicamente con el tema de los valores de la carne. Etchevehere es el difusor de Cambiemos en la idea de que la formación de precios es responsabilidad de los comercios de ASU y no de las empresas productoras.

 

De hecho, el titular de la Rural es una especie de propalador de una historia “oficial” del campo, que en el marco de la exposición en Palermo ha llegado a su cenit. Pero que es un relato parcial que excluye la realidad de los sectores que no son las grandes empresas que hoy tienen altas expectativas de mejoras. Sin ir más lejos, el lado B del campo mostró en las últimas horas datos muy negativos en la zona núcleo de producción lechera. En una de las reuniones de la mesa sectorial que organiza el Ministerio de la Producción de Santa Fe, a cargo de Luis Contigiani, se compartió un análisis alarmante. En los últimos cuatro meses, cerraron en la provincia 120 tambos. Todos pymes que producían menos de 1.500 litros. Cada uno de ellos generaba entre 15 y 20 puestos de trabajo directos, más otra parte de contrataciones indirectas como transporte, proveedores, técnicos, veterinarios, etc. En síntesis, el cierre significó la pérdida de casi 2.000 puestos de trabajo en una zona que vive casi exclusivamente de la producción láctea. Los afectó seriamente el alza en los costos, la devaluación en dólares, los precios bajos al productor y la escasa ayuda del Estado tras los 50 días de lluvia que hubo en marzo abril.

 

El diagnóstico que hace el titular de Federación Agraria, Omar Príncipe, es que éste es sólo el comienzo de la crisis, que está alcanzado, además, a los sectores porcino y del vino. Lo llamativo de esta situación es que, a diferencia de lo ocurrido en el elecciones anteriores, en las presidenciales del año pasado las zonas agro-productoras le pusieron el voto, sin dudarlo, a Macri. Ya venían de pérdidas fuertes en los últimos dos años del kirchnerismo y veían en el mensaje del hoy presidente una esperanza de recuperación. Pero la crisis del lado B del campo, esa porción de pequeños productores de todas las ramas que no salen en la foto de la Sociedad Rural, sigue sin mostrar un halo de luz.

 

A este escenario se enfrenta Prat Gay junto a sus técnicos, y los que saben aseguran que buen parte de las tensiones actuales con los sectores económicos se deben al desmantelamiento apresurado del esquema de control de comercio. Una herramienta que, a desgano pero a la fuerza, el Gobierno se ve obligado a volver a implementar.

 

@leandrorenou

 

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