Más China y menos planes sociales, la nueva meta de un ministro con pies de barro
Alfonso Prat Gay adelantó que buscará reemplazar la asistencia por empleos formales. Y, a contramano del perfil internacional del macrismo, pidió un diálogo más amplio con el gigante asiático.
Ante un auditorio colmado en el predio de la Rural, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, les habló a los empresarios y su discurso tuvo dos puntos poco explorados pero sustantivos. El ex JP Morgan rompió el molde y pidió un vínculo mayor y más serio con China, y adelantó que el Gobierno trabaja en la eliminación de los planes sociales.
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En general, el funcionario recibió aplausos de los presentes en el Congreso de Agro-Negocios. Supo tener excelentes vínculos con Ricardo Buryaile de sus años de legislador, antes de la asunción en Agricultura. Lo mismo con muchos de los referentes de la Mesa de Enlace. Por todo esto, Prat Gay se soltó y habló. Y hasta lució revitalizado luego de los fuertes cuestionamientos internos que recibió las últimas semanas por parte del presidente Mauricio Macri, que le recriminó no haber contenido la inflación. Hoy, Prat Gay resiste en la cuerda floja. Por todo esto llamó la atención su apuesta discursiva fuerte en dos temas espinosos.
“Nuestro objetivo es ir reemplazando esos planes sociales por empleos dignos, (algo) que solamente se puede hacer con la inversión”, explicó el titular de Hacienda. Antes, había dicho que “la herencia” les dejó un 30% de los argentinos por debajo de la línea de pobreza.
El reemplazo de los planes es un anhelo de buena parte del Ejecutivo Nacional, pero, ante los números de la economía general, resulta a todas luces impracticable. Y tiene otra contra: el massismo, una especie de reserva moral del Gobierno en la relación política, cree que la eliminación de los planes es imposible sin una coexistencia por un tiempo con planes de trabajo. Se lo han dicho sus dirigentes a sus interlocutores de Cambiemos, que conocen al dedillo los estudios sobre el tema de Daniel Arroyo, director del Banco Provincia y uno de los que más camina los barrios bajos del conurbano bonaerense haciendo análisis socio económico.
La otra parte jugosa del discurso de Prat Gay ante el agro en la semana de inauguración de la Rural fue lo que casi todos los analistas observan que iba a ocurrir: el frente pro estadounidense del Gobierno iba a necesitar, más allá de las preferencias por el eje occidental, un acercamiento y una relación más estrecha con China. El gigante asiático ha sido, con su swap de dólares, el principal sostén de reservas no sólo del kirchnerismo, sino también de la etapa inicial del mandato de Macri.
“Hoy China es el principal factor de déficit comercial en la Argentina. Con casi todas las regiones tenemos superávit y con China aún tenemos déficit”, detalló el funcionario. Y agregó: “También debemos tener un diálogo mucho más serio y más firme con China”.
La lógica multipolar parece salida de la mente de la canciller Susana Malcorra, una mujer con vínculos virtuosos con buena parte de los dirigentes mundiales. Lógicamente, en retrospectiva, esta posición contrasta con la promesa de campaña de olvidarse de Rusia, China, Venezuela e Irán. En síntesis, muestra que la economía tiene necesidades y que no se sustentan con cuestiones de preferencias ideológicas o de modelo. Más aún, cuando las inversiones prometidas no están llegando como el Gobierno esperaba.