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El Gobierno teme que estalle una “guerra civil” en Venezuela

EE.UU. y el Vaticano comparten la preocupación, dijo a Letra P un alto funcionario nacional. Malcorra relativizó la utilidad de expulsar al país caribeño de los foros regionales, como quería Macri.

“El peor escenario que evaluamos para Venezuela es que se produzca una guerra civil interna, donde las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas se dividan. Si tenemos en cuenta la cantidad de armas que tiene la población, junto a la hipótesis de esa división castrense, el nivel de alerta en la región sería enorme, porque desataría una crisis limítrofe en Colombia y un problema en todo el Caribe”, explicó ayer una alta fuente del Gobierno nacional en diálogo con Letra P. El diagnóstico, según explicó, “es compartido por Washington y el Vaticano”, que tienen “una enorme preocupación ante la probabilidad de que la situación estalle en el peor diseño posible”. La información fue confiada desde la Casa Rosada pocas horas después de la votación unánime que realizaron los 34 países de la Organización de Estados Americanos (OEA)  para llamar a un "diálogo abierto e incluyente entre el gobierno, otras autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales" del país que gobierna el presidente Nicolás Maduro, de forma "oportuna, pronta y efectiva".

 

El escenario, que revela el nivel de preocupación que gira en torno a la situación de la república bolivariana, fue expresado por un alto funcionario del gabinete nacional luego de un encuentro que protagonizó la canciller Susana Malcorra con distintos periodistas que integran el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales. En el diálogo abierto con la prensa, la jefa del Palacio San Martín relativizó la importancia de aplicar la Carta Democrática Interamericana, que permite expulsar a  un estado miembro en caso de violar el régimen democrático, un punto que Mauricio Macri, antes de ganar las elecciones, repitió sistemáticamente durante su campaña proselitista con el apoyo de los sectores más duros de su partido y de la alianza Cambiemos.

 

“La única cuestión posible es que ambas partes necesitan encontrar una forma de resolver este impasse de crisis política y desabastecimiento. Las declaraciones son sólo eso y que haya una declaración es muy importante. Pero me pregunto: si se aplica la Carta Democrática, ¿entonces qué? Hay que resolver los temas de fondo y no podemos hacerlo nosotros sino los venezolanos. Cuando habló sobre el tema, Macri se refería al contexto de las elecciones”, quiso aclarar la ex jefa de Gabinete del secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, que ahora dejará el cargo y podría ser reemplazado por Malcorra, postulada por el presidente argentino dentro del elenco de candidatos que disputarán el cargo.

 

“La cláusula democrática lo único que implica es que, si se encuentra la situación, puede que el estado en cuestión pueda quedar afuera del sistema interamericano. La pregunta es qué de esto puede ayudar a Venezuela. Lo que sí creo es que hay que meter mucha presión para que haya diálogo. Si todos los países les decimos a los venezolanos que tienen que hablar es fuertísimo y eso es lo importante que, creo, no ha sido debidamente dimensionado”, dijo la canciller argentina, y resumió: “Podemos acercar el caballo al agua, pero lo que no podemos hacer es que el cabello tome el agua. Lo que sí puedo decir es que, si esto no se resuelve, es muy explosivo para toda la región”.

 

Tras el diálogo que encabezó la jefa del Palacio San Martín, un funcionario de la Casa Rosada, bajo estricto off the record, confió que el Gobierno argentino tiene “todavía mucha expectativa de que intervenga el Vaticano. Existe una chance mucho mayor de que intervenga la Iglesia. Algo que también puede pasar con Cuba, cuyo gobierno tiene que jugar un rol muy importante. A nosotros nos consta que está trabajando en esa línea”, relató el diplomático.

 

Respecto a la situación de la oposición venezolana, el funcionario retrató su opinión respecto al estado de situación actual. “La oposición al chavismo está unida por el espanto, pero luego de eso tiene grandes diferencias. Ni un sector ni el otro tienen un diseño para la situación. Falta un entendimiento de la gravedad de la situación y falta liderazgo”, detalló la fuente, en una caracterización totalmente diferente a la perspectiva de otros sectores del Gobierno nacional que han deslizado estar favor de la aplicación de la Carta Democrática del Mercosur, una medida que, como expresó Malcorra, no soluciona los problemas de fondo.

 

La perspectiva de la canciller argentina es diferente a la que jugó el titular de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, quien, durante el informe que presentó a los representantes de los 34 países integrantes de la OEA, recomendó la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Una instancia que, para algunos diplomáticos consultados, “fue apresurada”. 

 

Federico Otermín y Nicolás Kreplak
En Unidos temen del poder de Maximiliano Pullaro para imponer condiciones en el proceso de reforma constitucional.

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