07|1|2023

El Senado congeló el debate de los candidatos para la Corte Suprema

03 de mayo de 2016

03 de mayo de 2016

Aunque los pliegos tienen dictamen de la Comisión de Acuerdos, todavía no hay fecha para que sean votados en el recinto. Influencia de Cristina y tensión del Gobierno con el peronismo.

Fueron nombrados “en comisión” por supuestas razones de necesidad y urgencia, pero la oposición al decretazo obligó al presidente Mauricio Macri a dar marcha atrás y a enviar sus pliegos al Senado. Sin embargo, a casi cinco meses de aquella decisión y a un mes y medio de que obtuvieran dictamen favorable en la Comisión de Acuerdos, la Cámara alta congeló el debate para que Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz se integren a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.  Tanto el oficialismo como el peronismo admiten que la votación está trabada porque “no están los dos tercios” que se necesitan para aprobar los nombramientos.

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“No tienen el número. Si ellos hubieran enviado estos dos mismos nombres como correspondía, con el trámite del decreto 222, no hubiera habido problema. Ahora es tarde, se trabó todo”, explica a Letra P un senador del ala más dialoguista del peronismo que vaticina que el recinto rechazará “al menos uno de los dos” pliegos de los juristas propuestos por el Ejecutivo para la Corte.

 

Fuentes del oficialismo admiten, pese a que la Comisión de Acuerdos, presidida por el salteño Rodolfo Urtubey, emitió dictámenes favorables en los que destacó que ambos candidatos pasaron "con solvencia académica y profesional el cuestionario de preguntas remitidas por los ciudadanos y organismos no gubernamentales, así como las inquietudes de los señores senadores", las negociaciones se empantanaron. “Hay varios senadores del peronismo enojados. Hoy el poroteo no da”, se lamentan en el radicalismo. 

 

De acuerdo con la hoja de ruta trazada por la Casa Rosada, el oficialismo tenía en el Senado, como primera meta, la aprobación del acuerdo con fondos buitre, algo que sucedió en la sesión del 30 de marzo gracias al apoyo de gran parte del bloque del Frente para la Victoria-PJ, presidido por Miguel Ángel Pichetto.  Tras ese logro, el siguiente paso era el debate – y la aprobación- de los pliegos de los candidatos a la Corte. La Rosada pretendía anotarse ese triunfo a mediados del mes de abril.

 

“Después del acuerdo con los holdouts y todas las críticas que recibió el peronismo, y sobre todo Pichetto, hubo consenso para esperar un poco y no exponer tanto a la oposición”, aseguró una fuente oficialista. En el peronismo aseguran que no existe tal intención de protección. “Lo único que pasa es que no llegan a los dos tercios”, dice un senador del FPV-PJ en relación a la mayoría especial –48 votos- que se requiere para aprobar la designación de jueces de la Corte, de acuerdo con la Constitución Nacional.

 

EFECTO CRISTINA Y LOS CRUCES MACRI-PICHETTO. Si hacia adentro del bloque peronista  el debate sobre la aprobación de los pliegos de los jueces prometía ser áspero, se tensó aún más luego de la reunión que los senadores mantuvieron con Cristina Fernández de Kirchner en su paso por Buenos Aires, en la que la ex presidenta manifestó su rechazo a los candidatos propuestos por el Ejecutivo. “Planteó que los dos tienen un pecado de origen, al haber aceptado ser miembros de la Corte por DNU y violando la Constitución”, explicó tras el encuentro la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti. Y agregó que, si bien Cristina “aclaró que no pretendía imponer su opinión”, dijo que había que “votar en contra”. Además, la ex mandataria planteó la necesidad de ampliar la Corte y dividirla en salas especializadas.

 

“Fue muy contundente. Planteó que va a hablar públicamente sobre el tema.  Creo que su palabra va a influir”, explica un senador peronista. Aunque el miembro de la bancada no coincide en que la palabra de la ex presidenta vaya a tener tanta influencia a la hora de la votación y relativiza su efecto, adhiere a que alguno de los dos candidatos quedará en el camino, al menos debido al reclamo relacionado con la cuestión de equidad de género para los cargos de la Corte. 

 

En ese sentido ya se expresó el senador Adolfo Rodríguez Saá, quien presentó un proyecto para ampliar el Máximo Tribunal de cinco a nueve miembros, que establece que “no podrá integrarse” por más de la mitad de representantes del mismo género. El puntano promueve para la Corte a su ladera, Liliana Negre de Alonso.

 

Pero también dentro del bloque que conduce Pichetto resuena el mismo pedido. A mediados de diciembre, la senadora bonaerense María Laura Leguizamón presentó un  proyecto para que el Poder Ejecutivo, al proponer designaciones para la Corte, “tenga en  cuenta la composición equitativa en relación con las mujeres”. La iniciativa también fue firmada por la jujeña Liliana Fellner. Ambas decidieron respaldar la postura de Pichetto en el acuerdo con los fondos buitre, pero se muestran reticentes a avanzar con los candidatos de la Corte.

 

Pero, más allá de la interna del bloque, los cruces de la Rosada con el peronismo y con el propio Pichetto podrían condenar a los candidatos al veto del Senado. “Nosotros hemos jugado bien. El Gobierno sacó la ley que más le interesaba gracias al apoyo del peronismo. El problema son los incumplimientos que hay con los gobernadores. No tiene que ver con lo que haya dicho Cristina; no va a cambiar los votos que ya estaban definidos. El tema pasa por los gestos hacia los gobernadores”, dice una fuente del bloque.

 

El cortocircuito entre el Presidente y el bloque peronista quedó en evidencia en la aprobación de la ley anti despidos, rechazada por la Rosada, con los dos tercios del Senado. A cargo del cierre de los discursos de su bloque, Pichetto le marcó la cancha a la Rosada. “Que las provincias reciban lo que se acordó. Es importante el valor de la palabra”, dijo, en referencia a los incumplimientos del Poder Ejecutivo con los gobernadores, que volvieron obsoletos los  intentos por frenar la sanción de la ley.

 

Además, el presidente del bloque del FPV-PJ remarcó que “los representantes gremiales estuvieron mandando señales permanentes de una clara vocación de diálogo, esperaban realmente una convocatoria a una mesa del consenso económico social con los empresarios sentados y cerrando algunos acuerdos, que se hubieran hecho en el marco de la política”. “El Gobierno tuvo oportunidades. El concepto del consenso que fue largamente recitado por el Gobierno, por el presidente; el diálogo, el consenso, el acuerdo,,, parece que hoy tienen un problema con eso. Creen que, si hay un acuerdo, un diálogo, una mesa de empresarios y trabajadores, el Gobierno se debilita; al contrario, se fortalece”, dijo.

 

La respuesta llegó de boca del propio Presidente, enojado por la aprobación de la ley. “Me sorprende, porque hasta al senador Pichetto le escuché decir que ya habían puesto una ley prohibiendo los despidos con la doble indemnización en la época de (Eduardo) Duhalde y no había funcionado. No entiendo, senador Pichetto, dice una cosa y después hace otra", disparó Macri.

 

Pichetto no tardó en responder. “Nunca dije que la ley similar, que aprobamos durante el gobierno de Duhalde, haya sido mala o no haya servido, sino que era una coyuntura más dramática y compleja que la actual, y que fue un remedio imprescindible y necesario para aquel momento", explicó a la agencia DyN. Y le recordó al Presidente que la ley contó con la aprobación de los dos tercios de la Cámara alta. “Yo no soy el dueño del Senado”, definió.

 

En el oficialismo de la Cámara alta hubo malestar por las declaraciones del Presidente hacia quien, creen, es la llave para todos los proyectos que la Rosada busque aprobar. “El Senado funciona gracias a Pichetto. El tipo consigue los votos para salir del default y nos ahora nos vamos a pelear con él”,  se lamentó un miembro de Cambiemos. 

 

Mientras recibe presiones del sector más cristinista para que el bloque asuma una postura opositora más firme frente al Gobierno nacional, Pichetto espera ver “gestos” de la Rosada hacia los gobernadores del peronismo, cuyas quejas por los incumplimientos del Ejecutivo escucha a diario. Para la segunda quincena de mayo, espera abrir la discusión por los candidatos a la Corte dentro de la bancada. El oficialismo da por descontado que, en este escenario, no logrará reunir los 48 votos que necesita para hacer efectivos los nombramientos que tuvieron su origen en un decreto presidencial, apenas cinco días después de la llegada de Macri a la Rosada.