“Hay una lágrima en el teléfono…” decía la canción de la vieja novela. En política los hechos suelen repetirse. Pero no siempre los arrepentimientos son amores, como tampoco en política suelen ser votos.
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El ahora sciolista Gustavo Menéndez, quien se mantuvo firme en la marea en la “Gran Argentina” y ahora se refugia más aun cobijado en el seno ultra kirchnerista, intenta hacer pie.
El cierre de Daniel Scioli con Carlos Zannini como candidato a vicepresidente, no solo puede dinamitar las posibilidades de Florencio Randazzo. En el conurbano, sepulta a los que pensaban dividir al kirchnerismo en la PASO con muchas listas a nivel local.
El Intendente de Merlo sueña con llegar al cierre del sábado con la sumatoria de cuatro candidatos a Intendente por el FPV. Y así intentar dispersar el voto K de sus opositores internos.
Por estas horas suena fuerte que empiezan a bajar sus candidaturas (en otro baño de humildad) algunos candidatos a Intendente bonaerenses. Y de concretarse antes del sábado sería una presión. Por eso en materia de uniones y pases febriles, algunos concejales esperaban renovar sus bancas, ya están haciendo sus números y se abren al diálogo.
De un cuerpo de 24 ediles, desde diciembre siguen 5 concejales de Menéndez. Que ahora con cinco más (mínimo) que tenga en esta elección serían diez, más los que saque el Pro (dos posiblemente) y a la espera “a ver que pasa” con el Frente Renovador, se abriaría aún más el diálogo.
Es así que algunos números variarían en el Concejo Deliberante para Raúl Othacehé. Su núcleo duro y su armada (allí son Concejales su cuñada, su nuera, su hijo y su esposa entre otros cercanos), tendrían un nuevo rol.
Por eso, en las últimas horas no deja de sonar el teléfono desde concejales de la bancada de Othacehé hacia el teléfono de Menéndez que ya tiene el apoyo de todas las agrupaciones kirchneristas, entre ellas La Cámpora, Kolina y Nuevo Encuentro. No extraña que haya más “lágrimas en el teléfono…”