SANTA FE

Binner y Bonfatti se pegan a Lifschitz en la campaña

El socialismo puso al diputado y al gobernador a trabajar de lleno al lado de su candidato.  Buscan que suba en nivel de conocimiento. El laberinto de los apoyos nacionales.

“Gobernar Santa Fe no es una broma, hay que tener proyectos, ideas, experiencia y visión colectiva de futuro, y eso es lo que tiene Lifschitz”. Sin vueltas, el ex gobernador Hermes Binner salió en los últimos días a pedir a los santafesinos el voto para Miguel Lifschitz. Después de la derrota y el escándalo del escrutinio en las primarias del 19 de abril, las figura del diputado y del actual mandatario provincial, Antonio Bonfatti, se convirtieron en piezas clave de la campaña, de cara a las generales. 

 

La decisión se tomó la misma noche de la derrota, en los búnker montados en Rosario y Santa Fe. Si bien Binner y Bonfatti habían acompañado a Lifschitz en sus recorridas provinciales del primer tramo de la campaña, la presencia no había sido suficiente. El ex intendente de Rosario, muy conocido desde el centro hacia el sur de la provincia pero con un alto nivel de desconocimiento hacia el norte, apareció casi siempre solo en afiches y spots. Para revertir el cuadro, el gobernador y el líder del socialismo tenían que convertirse en la sombra del candidato para las elecciones del 14 de junio. “Ahora lo van a ver a Hermes hasta en la sopa”, adelantó un dirigente del socialismo.

 

Dicho y hecho, en la última semana, por ejemplo, Binner, Bonfatti y Lifschitz compartieron desde el acto de apertura de ofertas para la construcción de un desagüe en la ciudad de Santa Fe, el cierre de una jornada de formación en una escuela de Rafaela, el comienzo de las olimpíadas provinciales en el club Unión de Santa Fe, la entrega de escrituras a vecinos de distintos barrios Fonavi de la ciudad de Rosario, y la inauguración de obras de ampliación de una escuela en San Vicente, entre otras actividades.

 

Los números forzaron la estrategia: Lifschitz cosechó en abril 376.627 votos en toda la provincia mientras que Bonfatti llegó a los 495.470 con su candidatura a diputado provincial. En 2013, Binner había obtenido 683.254 votos cuando encabezó la lista de legisladores nacionales. El propio Lifschitz obtuvo 350 mil votos en el año 2011 solamente en el departamento de Rosario, su bastión. Un número apenas inferior a la cosecha de las primarias en toda la provincia.

 

En varios departamentos de la provincia, los votos del candidato local superaron por amplio margen a los obtenidos por Lifschitz. En San Cristóbal, por ejemplo, la lista Adelante Santa Fe – la línea interna del Frente Progresista que llevó al ex intendente de Rosario como candidato - cosechó 24 mil votos en la categoría de senador departamental, mientras que Lifschitz llegó a apenas 9 mil. En General Obligado, en la misma categoría, el Frente Progresista juntó 59 mil votos mientras que en la de gobernador, entre las dos listas, sumaron 30 mil.

 

La situación de disparidad entre los votos de distintas categorías, que se repite en varios departamentos, encuentra explicación en dos factores que se relacionan: el bajo nivel de conocimiento de Lifschitz, atado a las particularidades de la boleta única. El sistema electoral, que terminó con el efecto arrastre de la boleta sábana, perjudicó al candidato a gobernador, que no pudo aprovecharse del caudal de votos de los referentes locales ni del gobernador Bonfatti. La soledad de Lifschitz en la campaña – algunos dicen, ligada a algún viejo resquemor que se afincó en el año 2011, cuando pretendió ser candidato y Binner eligió a Bonfatti para sucederlo – no lo ayudó.  Otro  factor a tener en cuenta fue la baja concurrencia del electorado a las urnas: apenas el 72 por ciento del padrón votó en la categoría para gobernador. El socialismo apuesta ahora a que una mayor participación del electorado lo ayude a derrotar a Miguel del Sel, que ganó las PASO por un margen de apenas 3393 votos. 

 

Confusión nacional

 

Concentrado en mantener el poder local, el Frente Progresista mira desde lejos la campaña nacional. Pero en la última semana algunas declaraciones de sus referentes alteraron el escenario. El primero en sacudir el tablero fue Bonfatti, cuando en un programa de televisión le preguntaron a quién votaría en un eventual ballotage. “Si llegado el momento tuviera que optar entre un representante de la derecha y el oficialismo, no tengo ninguna duda. A la derecha no la voto. Yo sé adónde nos conduce, sé lo que fue el menemismo”, declaró el gobernador en el programa Mañana Express. Las declaraciones de Bonfatti llegaron alteradas a algunos medios nacionales, que informaron lo contrario.

 

La confusión siguió con Lifschitz. “El Frente Progresista no está alineado con ningún candidato presidencial”, dijo el candidato a gobernador. Las declaraciones se leyeron como una desautorización al apoyo de Binner a la candidatura de Margarita Stolbizer. Sin embargo, Lifschitz, apoyó el lanzamiento presidencial de la líder del Gen, no se refería al socialismo sino al Frente Progresista, en su conjunto. Ocurre que el espacio santafesino está conformado también – y en gran medida - por el radicalismo y la Coalición Cívica, que a nivel nacional mantienen un acuerdo con el PRO.

 

  

Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe.
La cúpula de Unidos para Cambiar Santa Fe, con Maximiliano Pullaro y Felipe Michlig en el centro, ayer en la capital provincial.

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