En año electoral, y en medio de una campaña donde el rol de los jueces está en el banquillo, prospera un jury contra dos magistrados, por aparente discriminación.
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En año electoral, y en medio de una campaña donde el rol de los jueces está en el banquillo, prospera un jury contra dos magistrados, por aparente discriminación.
La denuncia había sido radicada en abril de 2011, por el entonces diputado provincial, Raúl Pérez. Y refería al caso de los jueces, Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués, quienes en 2004, como integrantes de la Sala I de la Cámara de Casación Penal bonaerense, redujeron la pena a un pastor evangelista, condenado por violación de menores. El argumento de los camaristas fue que las víctimas (que tuvieron hijos con el abusador) “viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades bajas”.
El caso tuvo repercusión mediática, porque se interpretaron los argumentos de los jueces, como una instancia de discriminación contra las víctimas, dos jóvenes de 14 y 16 años, de condición muy humilde. Tras la denuncia, hubo un dictamen del INADI, que ratificó esta posición, al indicar que efectivamente los argumentos de Piombo y Sal Llargués, eran discriminatorios.
Sin embargo, el expediente sufrió un rotundo letargo, hasta que, cuatro años después, se decidió convocar al jurado, presidido por el titular de la Corte Suprema de la provincia, Daniel Soria, junto a cinco conjueces abogados, y cinco legisladores abogados, y se decidió dar curso a la denuncia.
Cabía la posibilidad de que el caso fuera archivado, y en cierta medida, era lo que muchos esperaban, ya que se enmarca en un año electoral. Donde la situación de los jueces conforma parte de la agenda proselitista. De hecho, la pelea entre un sector fuerte del Poder Judicial, y el gobierno de Cristina Fernández, aunque se encuentra en una etapa atenuada, sigue siendo una situación de tensión. A esto se suma la campaña lanzada por Sergio Massa, quien convocó a juntar firmas para desacreditar la candidatura a la Corte, de Roberto Carlés. Bajo el lema “vamos a defender a la gente de los jueces sacapresos”.
Así las cosas, y con la venia del presidente de la Suprema Corte, el jury de enjuiciamiento contra Piombo y Sal Llagués, sigue su marcha.

