Política

Radiografía de Neuquén, la provincia que pondrá al primer gobernador del postkirchnerismo

Por Nicolás Fiorentino.- El 26 de abril se elegirá al sucesor de Sapag. El MPN, que gobierna desde 1963, llega como favorito pero, esta vez, sin un líder como candidato. El kirchnerismo y “Pechi” Quiroga, aliado de Macri, se entusiasman. Los temores y fortalezas en la tensa pelea por el suelo que pisa Vaca Muerta.

El Frente para la Victoria (FPV) de Neuquén estima que la mejor estrategia para posicionar a su candidato a gobernador, Ramón Rioseco, es esforzarse por trasladar a la provincia el escenario de polarización que empieza a establecerse a nivel nacional, entronando a Mauricio Macri como el único enemigo electoral de riesgo. Con ese plan intenta meter la cuchara en la convulsionada interna del Movimiento Popular Neuquino (MPN), partido que gobierna la provincia desde hace más de cinco décadas y que, igualmente, asoma como amplio favorito para las elecciones del 26 de abril.

 

Si las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de este domingo en Salta serán los primeros comicios del año que concentrarán la atención del mundo político, las de Neuquén, dos semanas más tarde, serán las primeras que definirán en serio el mapa futuro de la Argentina. Adelantar qué pasará ese día resulta complejo y depende de qué puerta se golpee: en el FPV aseguran que, según sus mediciones, existe un “empate técnico” entre Rioseco, intendente de Cutral Có, y el candidato del oficialista MPN, Omar Gutiérrez; para el intendente de la capital, Horacio “Pechi” Quiroga, es él quien pelea voto a voto con el delfín del gobernador Jorge Sapag; y en la Gobernación dicen que la distancia que hoy separa a Gutiérrez de su más cercano perseguidor va de los 8 a los 10 puntos. Y que ese segundo es Rioseco.

 

Para entender la lógica electoral de Neuquén hay que arrancar por un dato clave: el MPN gobierna la provincia desde hace 50 años, sólo interrumpido por algunas intervenciones militares. Y ese factor, según una mirada coyuntural, podría jugar a favor de las dos listas opositoras, ya que es la primera vez desde 1963 que el MPN llega a una elección sin un candidato a gobernador que tenga espaldas para cargarse el peso de esa historia. De 1963 y 1991, se repartieron el poder entre Felipe Sapag y Pedro Salvatori; después siguieron tres mandatos de Jorge Sobisch –con un mandato en el medio de Felipe Sapag, entre 1995 y 1999-; y ahí tomó la posta Jorge Sapag, quien puso de nuevo a su dinastía familiar en el máximo sillón provincial. Si bien Gutiérrez es heredero de sangre del MPN –su abuelo fue uno de los fundadores- no integra las familias que comandan el partido y, además, es más bien un cuadro técnico, de reconocido paso por el banco provincial y por el Ministerio de Economía. Pero el respaldo del actual mandatario le alcanzó no sólo para ganarle la presidencia del partido a la línea opositora que hoy encarna el senador y petrolero Guillermo Pereyra, sino que luego se cargó a Sobisch en la interna por la candidatura.

 

En el kirchnerismo creen posible que la dura interna que atravesó el MPN, entre una facción alineada con Olivos y una opositora –la de Pereyra, hoy bancando la candidatura presidencial de Sergio Massa- reparta votos tanto para Rioseco como para Quiroga. “Pechi está agrupando todo el voto antikirchnerista de la provincia y parte de los que en la interna del MPN votaron a Quiroga –admiten voceros del FPV-. En las primeras mediciones se veía que, cuando subía Quiroga, bajaba el MPN. Y además está ganando en la capital”. Igualmente, estiman que no le alcanza para pelear por la Gobernación.

 

“La elección es entre Pechi y el MPN”, contrarrestan desde el bunker de Quiroga. Los sondeos muestran hoy otro escenario, pero no dejan de ser sólo sondeos. Un dato más sólido es que el intendente de Neuquén capital, tras su paso por el cobismo y su coqueteo con el massismo, finalmente se alineó con Mauricio Macri. Y el jefe de Gobierno porteño, quien bajó a caminar la provincia recientemente con Pechi, tiene buena imagen en ese distrito, que agrupa más de la mitad del total de votos de la provincia.

 

Hay dos datos que el MPN mira con atención. Uno, es que hace tres elecciones que no gana en seis de los distritos más importantes de Neuquén: la capital, Cutral Có, Zapala, Centenario, Junín de los Andes y San Martín de los Andes. El otro, es que tras varias elecciones se desarma el cuadro de polarización que le viene sirviendo al histórico partido para sostenerse en el poder. Hubo una chance de volver a ese cuadro. Hace más de un año, después de las legislativas 2013, Quiroga y Rioseco mantuvieron conversaciones para converger en un heterodoxo frente opositor. Pero enseguida entró en escena el hombre fuerte del kirchnerismo puro en Neuquén y por entonces secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli.

 

El hoy secretario de Inteligencia llevó a Rioseco a Casa Rosada y convenció de encabezar una alianza kirchnerista. Le prometió dos cosas: Que ese espacio iba a tener colectoras en las principales ciudades y que a su campaña iban a bajar funcionarios de primera línea. Y le cumplió las dos cosas. Sólo en los últimos días pasaron por Neuquén Aníbal Fernández, Florencio Randazzo y Axel Kicillof.

 

Desde Neuquén encuentran una explicación rápida para sacar de la pelea a Pechi Quiroga. Lo que evalúan es que el intendente desdobló las elecciones en la capital provincial para, en caso de perder, reciclarse buscando la reelección. Esos comicios municipales, estiman, serían en septiembre.

 

Como antesala, habrá elecciones en Zapala este domingo. Por allí pasaron Rioseco y el ministro de Interior y Transporte para acompañar a la intendenta Soledad Martínez, firme candidata a la reelección. El 29 de marzo fue el MPN el que se impuso en Chos Malal, un bastión de ese espacio en el norte de Neuquén. Ninguna de estas dos elecciones sirve como termómetro. La verdad recién se verá el domingo 26. Cuando los neuquinos elijan al primer gobernador que deberá convivir con quien resulte electo como nuevo presidente.

 

Javier Milei y Victoria Villarruel.
Martín Juez, concejal de la ciudad de Córdoba por el Frente Cívico.

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