Letra P.- El Gobernador de Río Negro estuvo en la segunda fila del acto en Buenos Aires. Lejos de aquellos tiempos en que se jactaba de ser referente kirchnerista, recibió el beneficio del refinanciamiento de la deuda provincial a pocos días del encuentro de Pichetto y Soria en Balcarce 50.
Uno a uno fueron pasando los gobernadores y Alberto Weretilneck se paraba, amable, para darle paso a sus colegas. Cuando llegó el momento, caminó despacio hasta el escritorio donde la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el ministro de Economía, Axel Kicillof y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich lo esperaban.
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Tranquilo, firmó el acuerdo que beneficia a Río Negro a renegociar su deuda con Nación con el mismo ánimo de los tiempos que hacía campaña por el Frente para la Victoria (FpV) en 2011, aunque el 2015 demuestre que del ADN kirchnerista sólo quedan los recuerdos.
Su decisión de abandonar el oficialismo, y recrudecer la disputa con el Partido Justicialista (PJ) a cargo de Miguel Ángel Pichetto, demostró la intención de presentarse a los comicios bajo el paraguas de Sergio Massa. “Es la persona que el país necesita”, afirmaba el ex intendente de Cipoletti, en una declaración de guerra contra el peronismo oficial, espacio que nunca logró digerir el acuerdo que lo catapultó al puesto de Carlos Soria luego de su trágico deceso.
Sus dichos iban en serio. Sin ruborizarse, se fotografió con el sindicalista ultraopositor Gerónimo “Momo” Venegas, que arribó hasta la pequeña localidad de Chimpay para firmar un convenio de cooperación al mismo tiempo que varios funcionarios presentaban su renuncia cuando la disputa legislativa, que estiró la renegociación petrolera, presentó otro escollo difícil de superar aunque el tiempo terminó de darle los recursos que le facilitarán, en algunos términos, la campaña.
Pero en estas horas la situación no cambia. Hace 9 días, en el mismo edificio, junto al histórico operador Juan Carlos “Chueco” Mazzón, Pichetto y Martín Soria sellaron la unidad del PJ para avanzar sobre toda la provincia que hoy digita Weretilneck. Aunque no se especificaron las candidaturas, esa cumbre significó un fuerte gesto de acuerdo para terminar con la suerte del mandatario, que hasta llevó a la Justicia su disputa –que se tornó personal– con Soria.
Hoy, a pesar de que obtuvo un beneficio de la Presidenta, mantiene las incógnitas desde Viedma por su predilección hacia el Frente Renovador que le costó la expulsión de su partido (el Frente Grande) y puede salirle muy caro en los comicios si el peronismo reordena de la mejor forma su estrategia.