Política

Desilusionado, Macri dijo que apoyó a Massa pero ya no

Por Matías Moscoso.- “Nunca me identifiqué con el título de opositor porque amo construir”, se definió el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri. Fue en su visita a La Plata, de campaña, para hablar con vecinos que lo contactaron vía Facebook. Entre críticas al Gobierno nacional por sus políticas económicas y a su amigo Daniel Scioli por pertenecer a ese modelo, entre otros, el ex presidente de Boca -que debido al pobre presente del equipo de Bianchi hoy admite ser hincha sólo del Barcelona- dijo que busca que se vuelva a generar confianza en el país para que haya inversiones y que está armando un equipo para gobernar, tratando de convencer a gente que no está en política.

“Yo apoyé el Frente Renovador porque se suponía que iba en contra de cualquier reforma constitucional y porque amagó con proponer una renovación y un cambio, pero después volvió a lo mismo, recuperando dirigentes del peronismo de toda la vida que estuvieron todo el tiempo en este gobierno; es más de lo mismo”, dijo Macri sobre el diputado Sergio Massa. Por otra parte, del gobernador bonaerense dijo que “Daniel es un amigo, pero no coincido con su visión política, él adhiere a un modelo que es un relato vacío de realidad”.

 

Eso, en respuesta a la estrategia del ex motonauta y sus ministros, que en las últimas semanas lo han elegido como el único adversario de cara a las elecciones del año que viene.

 

Al igual que otras voces opositoras como Margarita Stolbizer y hasta la izquierda de Néstor Pitrola, Macri metió a Cristina, Scioli y Massa en una misma bolsa al hablar de “internas del peronismo”. “El peronismo va, muta, para un lado, para el otro. Yo ya tengo la posición tomada, creo que si volvemos a confiar nuestro futuro a los mismos que han gobernado en los últimos 30 años nada va a cambiar, ni para La Plata, ni para la Provincia, ni para la Argentina”, insistió y agregó: “el círculo rojo se ha cansado de decir que sin el peronismo no se puede gobernar y por suerte la mayoría de los argentinos pensamos lo contrario”.

 

“Todas las medidas que ha tomado el Gobierno en el manejo de la deuda externa en los últimos meses han contribuido a ahondar la recesión y a generar más problemas a los argentinos. Para crecer, lo fundamental es recuperar la confianza”, analizó el líder del PRO. “Este Gobierno se ha obstinado en hacer cosas que rompen la confianza entre los argentinos y del mundo con los argentinos”, continuó en esa línea.

 

Con el desalojo en Villa Lugano aún latente, aplaudió al secretario de Seguridad Sergio Berni por llevar adelante el operativo, diciendo que es precisamente él quien debe ocuparse de la seguridad. “El día que yo conduzca el país me voy a hacer cargo de las tareas que correspondan a la seguridad”, expresó Macri, y le tiró flores a su Policía Metropolitana, incluso chicaneando al ex motonauta, porque “la Policía Comunal es un modelo que busca copiar lo que ha hecho la Metropolitana, que es muy respetada en todos lados”.

 

Molesto, volvió negar un acuerdo con Unen, aunque admitió ser “muy respetuoso del trabajo” que aquel sector está llevando a cabo. “Nosotros tratamos de tener las mejores relaciones con todos”, explicó y además dijo que “a mis amigos los invito a jugar al fútbol o a comer un asado; basta de aquellos que hacen gobiernos de amigos”.

 

“Nunca me identifiqué con el título de opositor, porque amo construir”, definió, y reforzó su idea de invitar al PRO a personajes de la farándula y deportistas que no militan en política actualmente. “Siempre espero seguir convenciendo a gente que no está en política, hace falta una renovación, es obvio. Con los mismos tipos nada va a cambiar, siempre han vivido del Estado y no han resuelto los problemas de la gente. En la Ciudad el Estado está al servicio de la gente”, cerró, previo a expresar su desacuerdo con el paro de Moyano y Barrionuevo de este jueves y a desentenderse del pobre presente futbolístico de Boca, diciendo que “yo soy del Barcelona”.

 

El puñado de jóvenes con remeras amarillas que lo fue a acompañar lo esperó a pocos metros de donde el empresario charló con los periodistas. Se sacaron varias selfies y minutos después lo aplaudieron en la vereda con tanta efusividad, que hicieron que a una conductora que pasaba por calle 47 le ganara la curiosidad, distrayéndose y chocando al auto que tenía adelante.

 

Federico Otermín y Nicolás Kreplak
En Unidos temen del poder de Maximiliano Pullaro para imponer condiciones en el proceso de reforma constitucional.

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