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Los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a prisión perpetua en cárcel común e inhabilitación absoluta perpetua, por el asesinato del obispo Enrique Angelelli perpetrado durante la última dictadura cívico militar.

Redacción 05/07/2014 8:13

El Tribunal Oral Federal (TOF) de La Rioja, revocó su prisión domiciliaria y dispuso que sean alojados en la cárcel de Bower, en Córdoba.

El presidente del TOF, José Camilo Quiroga Uriburu, hizo la lectura en una sala colmada de público en la que estaban presentes el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, el obispo de La Rioja, Marcelo Colombo, y los vicegobernadores bonaerense, Gabriel Mariotto, y riojano Sergio Casas, entre otros.

Los jueces Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga consideraron a Menéndez y a Estrella autores mediatos del asesinato de Angelelli y del intento de homicidio de quien lo acompañaba, su amigo y colaborador Arturo Pinto.

Los dos represores fueron “responsables de una acción premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado en contra de Enrique Angelelli y Arturo Pinto”, señalaron en el tramo dispositivo del fallo condenatorio.

Tras ordenar el encarcelamiento de los condenados en la prisión de Bower, el TOF dispuso la realización de un inmediato y exhaustivo examen por parte de médicos forenses de la Justicia Federal de Córdoba, con control de partes, a fin de informar “si se encuentran en condiciones de permanecer alojados en tal establecimiento”.

La lectura de los fundamentos de la sentencia se difirió para el próximo 12 de septiembre a las 9.30.

Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando el vehículo en que viajaba junto a Pinto sufrió un vuelco provocado por otro vehículo en la ruta, cerca de la localidad de Punta de Los Llanos, cuando retornaba desde Chamical hacia la capital provincial.

Por el crimen fueron condenados como autores mediatos el general Menéndez, que era jefe del III Cuerpo de Ejército, y el comodoro Estrella, quien conducía en La Rioja la represión terrorista de estado de la Fuerza Aérea.

Otros acusados, entre ellos Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes de que comenzara el juicio.

La investigación judicial recibió hace pocas semanas impulso del Vaticano, cuando el papa Francisco envió dos documentos secretos que resultaron significativos aporte a la causa.

Uno de los documentos es una carta de Angelelli al entonces nuncio apostólico Pío Laghi en la que advertía estar amenazado, y otra con el relato detallado del asesinato, el 18 de julio de 1976, de dos curas muy próximos al obispo, Gabriel Longueville y Carlos Murias.

La primera misiva, firmada de puño y letra por Angelelli un mes antes de su asesinato, dejó comprometido al cuestionado nuncio y fue recibida e incorporada al archivo oficial de la Iglesia católica -en la copia se puede ver su sello en italiano, número de acta y folio-, pero sólo ahora fue develada por el papa Francisco.