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Inundación: La Desnuda

Cuando te sacan la ropa quedás desnudo. También quedás denudo cuando te quitan la casa, el baño y la cama. Desnudo quedás cuando te mueven de ese lugar en el que estabas cómodo. Desnudo estás cuando mirás para abajo y no tenés nada, cuando la mínima fresca te escarcha, cuando la piel deja de ser una simple capa protectora de músculos y pasa a convertirse en tu mejor gabardina, pabellón eterno de lo carnal que te protege del resto del mundo.

Desnudo quedás cuando estás desprovisto, cuando nada adorna tu cuerpo más que las propias curvas que tanto tiempo intentaste ocultar con remeras anchas y colores negros. Ahora amás esas curvas, porque entendiste que es parte de lo que nadie te pudo quitar. Es la identidad de tu materia, algo que se mueve y que te distingue por encima del mundo muerto de los objetos.

 

Amás esas curvas porque son caminos, devotos retrato de tus generaciones, de esas que combatieron otras tantas desnudeces como la tuya. Esas generaciones que también fueron desnudadas por otras clases políticas, por otras lecciones de la naturaleza. Ahora amás esas curvas porque te sostuvieron a flote en el agua, porque no te las vendieron en los supermercados como artículos de supervivencia ni te las canjearon en la puerta de la Municipalidad por tu casa vieja para construir un edificio de 19 pisos.

 

Amás esas curvas porque las pudiste palpar por debajo de un río espeso de coke y mierda, y porque los poros de tu piel se hicieron branquias para poder respirar. Porque no te salvó un diputado, ni una mochila provista de curitas y mejoralitos, ni un músico que vino un 19 de noviembre a llenar un morral con dólares. Te salvaron tus curvas, y los sueños y las experiencias que no te pudieron quitar.

 

Te salvó el fantástico deseo de vivir, el animal instinto de supervivencia que experimentás sólo cuando te desnudan, porque desnudo estás también cuando ya nada tenés que perder y cuando notás que lo único que no te pudieron quitar es tu propio cuerpo, es tu historia tatuada en las cicatrices que te recuerdan que el pasado fue real y la fiebre que de tus ojos evapora cada vez que una gota de agua cae desde el cielo.

 

Cuando estás desnudo es cuando te recordás más humano que nunca, cuando entendés que la eternidad es sólo un concepto romántico y que todo es tan efímero como la desnudez, porque rápidamente esos que te desnudaron te quieren acobijar, cubrirte de mantas importadas y de luces de colores artificiales, para que, no dentro de tanto, te puedan volver a desnudar.

 

La Plata fue expuesta desnuda ante el mundo un 2 de abril de 2013

 

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