Judiciales

Milani vs Aníbal: vendetta anunciada, el pacto UCR-Rafecas y una llamada al Calafate

Letra P.- El Jefe del Ejército no le dio el visto bueno al regreso del senador a la Rosada y la respuesta no se hizo esperar. El caso Ferreyra, un antecedente incómodo. Movimientos curiosos en la causa por enriquecimiento ilícito.

Como buen hombre de la inteligencia que es, el general César Milani monitorea a diario todo lo que se dice de él en los medios de comunicación, de hecho hasta tendría contadas las tapas adversas del diario Clarín que recibió desde que asumió como jefe del Ejército (16).

 

Las declaraciones navideñas de Aníbal Fernández, flamante secretario general de la Presidencia sobre la situación procesal de Milani, enfurecieron al general que incluso intentó contactar a la Presidenta, que pasó la navidad en Santa Cruz, para conocer si se trataba de mera verborragia o de un mensaje encubierto. Hasta ayer al mediodía no había tenido respuesta alguna.

 

A partir de múltiples reconstrucciones, en el Gabinete se mencionaba que la frase de Aníbal respondería a que Milani no vio con buenos ojos su regreso a la Casa Rosada y así se lo trasmitió a Cristina Fernández de Kirchner. El jefe del Ejército tiene alguna objeción con los vínculos del ex senador con la Policía Federal, relacionamiento que se gestó cuando Aníbal ocupó la cartera de Justicia y Seguridad.

 

Esos contactos fueron, en definitiva, los que orientaron en 2011 la salida de Aníbal del Gobierno para pasar al Congreso. En pleno estallido por la muerte del militante del PO Mariano Ferreyra, Fernández defendió a capa y espada a la Policía Federal y su accionar durante el enfrentamiento entre ferroviarios y sindicalistas. Una semana más tarde, la jueza Wilma López le informó a Néstor Kirchner que la Policía había dejado una zona liberada el día de la muerte de Ferreyra.

 

A Milani en realidad no le preocupa tanto el pedido de indagatoria formulado por el fiscal tucumano Carlos Brito (por una causa vinculada a su accionar durante la dictadura cívico-militar), sino la causa por enriquecimiento ilícito que tiene en su poder Daniel Rafecas, justamente un juez que se lleva bien con Aníbal.

 

Milani está al tanto de que desde el radicalismo Gerardo Morales ha blindado al juez de una severa acusación que éste tiene en el Consejo de la Magistratura (por filtrar información de la causa Ciccone a un abogado) a cambio de que avance en el expediente que investiga el origen de su patrimonio.

 

Ese expediente está en la mira de todos porque además Rafecas es uno de los pocos jueces federales de Py que no se ha sumado a la embestida contra el Gobierno que en las últimas semanas envalentó a los magistrados. No asiste a los actos de la Corte Suprema y comenta en distintas reuniones que está a favor de la reforma Procesal Penal votada por el Congreso y que sus pares rechazan.

 

Esas ideas lo distancian del juez Ariel Lijo que nunca lo apreció por su reticencia a participar de ciertos encuentros. También, habría tenido lugar un altercado con el hermano del juez, el abogado Alfredo Lijo.

 

El problema que tiene Milani es que Rafecas, por sus últimas investigaciones, desarrolló un perfil de juez vinculado a las causas de Derechos Humanos. Investigar a Milani suena tentador a pesar de los problemas que pueda tener el juez en la Magistratura.

 

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