Política

El MAR en Mar del Plata no oculta el fracaso de Telerman al frente del Instituto Cultural

Cuando el gobernador Daniel Scioli anunció que Jorge Telerman reemplazaría a Juan Carlos D´Amico al frente del Instituto Cultural de la Provincia, muchos se sorprendieron. Hablaron de que se trataba de una cuestión de imagen. Hoy, a 1 año y medio de su llegada, se gestión todavía es un gran interrogante, que a pesar de haber resurgido en los últimos días con la inauguración del MAR en Mar del Plata, el conflicto con el Teatro Argentino de La Plata, por ejemplo, es una mancha que aún no puede quitar, y muchos se preguntan cuál y cómo fue su trabajo al frente de Cultura.

Su llegada originó diversos cuestionamientos, fundamentalmente en varios legisladores de la oposición que directamente lo acusaron de no cumplir con los requisitos básicos para ser funcionario, ya que -entre otras cosas- no tenía domicilio en Provincia. Esto fue desmentido por Telerman.

 

Así inició su gestión. Y a las pocas semanas, internamente muchos también comenzaron a cuestionar seriamente el trabajo y la actividad de quien fuera jefe de Gobierno porteño desplazando a Aníbal Ibarra luego de que este último fuese destituido en 2005.

 

El comentario por aquellos días de julio de 2012, cuando Telerman asumía su nuevo cargo, era que su desembarco en Provincia se debía más a una cuestión de imagen que a otra cosa.

 

Y así, prontamente cuestionaron el día a día del funcionario, a tal punto que se habló de que el Instituto Cultural estaba paralizado. Se habló de falta de plata; lo cierto es que con Telerman al frente, no se vio una gestión activa, como le gusta decir al gobernador Daniel Scioli.

 

En los últimos días, el presidente del Instituto Cultural estuvo por Mar del Plata, en el marco del lanzamiento del Museo de Arte Contemporáneo. Allí, Telerman habló de “descentralizar la actividad cultural e impulsar la ciudad balnearia, que a escala internacional se instaló, como lo fue en su momento Bilbao, cuyo crecimiento estuvo ligado al impulso que se le dio a sus museos”. Además destacó “las políticas públicas del Gobierno de la Provincia”.

 

Pero esta no es la imagen que muchos tienen de su gestión al frente de Cultura. A Telerman lo persiguió durante toda su permanencia como titular del Instituto Cultural el grave conflicto de los trabajadores del Teatro Argentino, en la ciudad de La Plata, a pocas cuadras de su despacho.

 

Por eso, uno de los puntos más calientes fue en agosto del año pasado, cuando Telerman informó que el Teatro Argentino levantó La Traviata de Giussepe Verdi, echándole la culpa a los trabajadores. No se había podido ensayar correctamente y por eso se tuvo que suspender.

 

“Esta decisión resultó inevitable frente a las reiteradas medidas de fuerza, intempestivas, inesperadas y sin previo aviso, que enmascaradas en declarados llamados a ´Asambleas Permanentes´ resultan ser paros de actividades, poniendo nuevamente de rehenes a los ciudadanos de nuestra Provincia, impidiéndoles el disfrute de los espectáculos anunciados. Esta situación no se puede convalidar y se tomarán todas las medidas administrativas sobre el particular”, informaron desde el gobierno provincial por aquellos días.

 

Pero desde la vereda de enfrente, la postura era muy distinta. Es que los trabajadores del establecimiento realizaron una innumerable cantidad de asambleas y cese de actividades en el último año, en reclamo de una serie importante de mejoras en la situación laboral que diariamente padecen. Y sumado a eso, siempre se quejaron del discurso oficial, que no coincidió nunca con la realidad del día a día.

 

Entre esos reclamos, los trabajadores hablaron siempre de que la falta de un presupuesto adecuado hizo que fueran renunciando desde los directores de Orquesta, Coro y Ballet, hasta el Director Artístico del Teatro. Así, se lamentaron porque la programación fue absolutamente precaria y apenas contempló la participación de los sectores artístico-técnicos, desaprovechando la capacidad del Teatro, uno de los pocos en el mundo que cuenta con producción propia (escenografía, vestuarios, maquillaje, peluquería, etc.), fundamentaron. Así, hablaron de que uno de los aspectos más graves de esta crisis es la contratación de artistas en forma precaria, criticando también las condiciones de seguridad e higiene, a las que calificaron como “paupérrimas y que ponen en alto riesgo tanto a los trabajadores, como también al público que nos visita”.

 

Si bien esta situación fue planteada hace ya un par de años -desde antes de la asunción de Telerman-, lo que continúan reclamando los trabajadores del Teatro es que nadie atiende precisamente esos problemas. Tal es así, que hasta exigieron un pedido de informes al poder legislativo que incluya también la interpelación a los funcionarios del Instituto Cultural, con Telerman a la cabeza.

 

“Entendemos que la actual crisis de nuestro querido Teatro, sin duda la peor después del incendio, podrá revertirse sólo a partir de nuestra lucha, pero fundamentalmente, con el invalorable apoyo y comprensión de todo el público bonaerense”, cerró un comunicado con fecha del año pasado.

 

El Teatro Argentino no pudo cumplir con la programación prevista en 2013, debido a todos estos problemas.

 

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