Pero algunas empresas como Citroën, Peugeot y Audi ya oficializaron los valores ajustados tras la aprobación de la ley que estableció que los vehículos de un valor de venta a concesionarias (antes de impuestos y comisiones) superior a los $ 170.000 paguen una alícuota del 30% y que los que superen los $ 210.000 abonen una del 50%. Eso implica un impacto en el precio final que puede llegar hasta el 100%.
Es por eso que el incremento del precio final puede variar según el nivel de la escala en que se encuentre. También es posible que algunas marcas decidan absorber parte del impuesto para no trasladarlo a los precios.
El objetivo de la medida oficial es desalentar la compra de este tipo de vehículos ante la falta de dólares que se refleja en la caída de las reservas, ya que casi la totalidad de los 0 km que deben pagar el “impuestazo” son importados.
Debido a este fuerte incremento, los vendedores de autos de alta gama estiman que habrá una caída de las ventas que en los últimos meses habían crecido por encima del promedio del mercado.