Política

Domínguez y Scioli, una historia por la puja en el PJ bonaerense

Con el protagonismo del hombre de Chacabuco comenzó la disputa por la influencia en el peronismo provincial. La historia va más allá de un tema electoral y tiene algunos capítulos que marcaron la temperatura de la relación entre Provincia y la Nación.

Cuando Julián Dominguez tildó de “tibio” a Daniel Scioli el mundo político de la provincia de Buenos Aires se conmocionó. Con la utilización de una frase evangélica en el momento de recordar la pelea que el kirchnerismo lleva adelante en la defensa de la Presidenta, y dijo que “o se es frío o se es caliente, a los tibios los vomita el Señor”, desató la polémica.

 

La relación entre ambos tiene directa influencia en la puja interna por el manejo del peronismo bonaerense. El ejemplo exacto para describir el panorama es la reunión de jefes comunales que convocó en enero Domínguez en Santa Teresita, después de que en Villa Gesell, otra de las localidades balnearias, se había desarrollado “La Peña Justicialista”, donde se reclamó la definición de matices del ex motonauta con la Presidenta. Allí, junto a 69 intendentes, demostró poder.

 

 En ése lugar planteaba que el pedido de coparticipación era muy bueno que se debata, pero “con la seriedad que requiere, con el consenso de todos los gobernadores y con el acuerdo de la Presidenta”. De ésta forma comenzó a reflejarse, con mayor fuerza, la tirante relación política que se caldeó aun más cuando el vicepresidente Amado Boudou criticara la actitud del gobierno provincial al describirla como “un error institucional y un acto de cobardía política”.

 

 “¿Qué tiene que ver Julián Domínguez, con una carta para hablar de un tema que tienen que resolver 24 gobernadores con la Presidenta?”, se preguntaba Boudou, que marcaba su preferencia, siempre lejana al ex motonauta .

 

 En continuidad a esa disputa, ayer, cuando la noche caía en La Plata, luego de comunicar el avance en las negociaciones con los docentes, el Jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, no soportó las críticas, le apuntó a Domínguez, y disparó: “no está al nivel de ser un representante de la Provincia de Buenos Aires en el congreso nacional”.

 

 Sin bajar el tono, Pérez siguió con las críticas con notable resquemor por la actitud del diputado porque “habla de un dirigente que no está al nivel de lo que está representando hoy, no está al nivel de ser un representante de la Provincia de Buenos Aires en el congreso nacional y nada más y nada menos que ocupando la presidencia de la cámara”.

 

 Otro de los vinculados al riñón sciolista, como el titular de la cartera de Desarrollo Social y dirigente de La DOS, Martín Ferré, planteó otra “gran contradicción” del legislador nacional porque en 2005 fue “uno de los jefes de campaña del sector que enfrentó a Cristina en las legislativas de ese año”.

 

 “Su actitud no sólo es diametralmente opuesta a la del Gobernador en lo que a lealtad se refiere sino que deja abierta la posibilidad de que en el futuro se convierta en un acérrimo detractor del proyecto que hoy dice defender, tal como ha hecho con los demás espacios en los que ha participado”, sostuvo Ferré, en la sumatoria al avance sciolista, que manifiesta su enojo por los dichos.

 

 Hoy las aguas parecen haberse calmado un poco, aunque la disputa por la influencia en el los representantes del peronismo bonaerense comienza a tomar una forma más definida, y que va más allá de un tema electoral o de “fidelidad política” que tanto exacerba al kirchnerismo más puro.

 

Martín Menem, junto al diputado Luis Picat e intendentes del Gran Córdoba.
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