Se consolida una orientación excluyente para un tercio de argentinos, para el que está cada vez más lejano el objetivo de emerger de la pobreza en la que están sumergidos desde hace décadas.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
A través del anuncio realizado por la Asociación de Supermercados que agrupa a las cadenas de comercialización más importantes, han trascendido durante el día de hoy algunos detalles de las futuras características de la nueva tarjeta de crédito.
En primer lugar, se reafirma que el objetivo principal es bajar de 3% a 1% el costo para las cadenas de comercialización que los bancos tenían fijado por el uso de sus tarjetas. Por otro lado la nueva tarjeta fijaría un tope a los intereses a cobrarle a los consumidores finales para la refinanciación de los saldos que rondaría el 22%, lo que también significaría una rebaja, ya que actualmente para esos casos las tasas son superiores al 50%. Lo que en principio estaría asegurada es la compensación a los supermercados por el sostenimiento del congelamiento de precios desde el 1º de febrero.
La rebaja de los intereses a los consumidores oscila en una ancha franja que se está negociando, que va del 50% o más, que se está cobrando actualmente, a un 22-23% al que se intentaría llegar. Llamativamente este piso está mucho más cerca del 25-30% anual de incremento de los precios que arrojan los relevamientos que venimos haciendo desde distintos sectores de la sociedad civil y organismos provinciales, que del 9-10% anual que anuncia el Indec todos los meses.
Por último, y lo más significativo, es que tanto el acuerdo para el congelamiento de precios, como el relacionado con la nueva tarjeta de crédito que está en vías de ponerse en práctica sólo llega al 50% de las bocas de comercialización minorista, y podría extenderse un 18-20% mas si alcanza a los supermercados chinos. Por lo tanto siguen excluidos los pequeños negocios de los barrios populares donde no por casualidad, la tendencia de incrementos de precios siguió durante el pasado mes de febrero el mismo ritmo de aumentos que en los doce meses anteriores.
Desde el Índice Barrial de Precios (IBP) detectamos que en el conurbano bonaerense los cincuenta productos de la Canasta Básica de Alimentos registraron en febrero pasado un aumento promedio del 3,75%, mientras que el anualizado entre febrero de 2012 e igual mes de este año, el aumento superó el 30% para los mismos productos.
Es entre estos sectores de menores ingresos a los que más afectan los aumentos de los alimentos a los que el congelamiento de precios no llegó, e influirán mucho menos las eventuales rebajas de intereses de las tarjetas de créditos.
Se consolida así una orientación excluyente para un tercio de argentinos, para el que está cada vez más lejano el objetivo de emerger de la pobreza en la que están sumergidos desde hace décadas.
(*) Director del ISEPCi – Coordinador del IBP Conurbano