El intento de sujetarse a la presidente Cristina Fernández para disimular una pálida gestión de gobierno terminó por depositarlo en brazos de Daniel Scioli, con quien se disculpó después de llamarlo “híbrido” y “vegetal.” La inseguridad en medio de la disputa de un liderazgo político vacante.
Cerca de medio millón de personas en una superficie de 48 kilómetros cuadrados con un nivel de altos ingresos en la mitad de su población económicamente activa, hacen a Lanús atractivo para la delincuencia en tránsito que practica los demonizados robos “al voleo.”
Si la conexión directa a la Capital por el viejo puente Alsina y al Sudeste del Conurbano por Avellaneda a través de la avenida Hipólito Yrigoyen ofrece oportunidades de escape, más lo hacen las vastas jurisdicciones a cubrir por 10 comisarías desprovistas de medios para garantizar la seguridad de los vecinos.
Los 4.000 autoconvocados la noche del 7 de septiembre frente al Palacio Municipal reclamaron lo que estiman para corregir esta situación. La falta de una respuesta concreta de parte del intendente Darío Díaz Pérez, reelecto en el cargo hace apenas 9 meses en uno de los triunfos más ajustado del Frente para la Victoria en el Conurbano.
En el oficialismo se admiten las condiciones favorables al auge criminal Pero creen que se combinan con una gestión del gobierno municipal plagada de “voluntarismo,” “carente de planes” y sumida en “un desorden” que se traduce en bajos resultados.
Quienes conocieron a Díaz Pérez como diputado, sospechan que la presión ejercida por esa crisis afectaría incluso su reconocida “habilidad para colocarse donde hace falta”. El supuesto diálogo en que la presidente Cristina Fernández le habría insinuado la intención de desplazar a Daniel Scioli, a quien tildó de “cáscara”, “vegetal” y de “híbrido”, más el posterior pedido de disculpas al gobernador, es citado por ellos como prueba del extravío de aquella cualidad.
A eso atribuyen también la versión que hizo difundir de la concentración frente al Municipio, imputada a “una derecha desestabilizante” después de hurgar con impaciencia entre los pliegues del sindicalismo opuesto al oficialismo, del que fue principalísimo aliado hasta hace unos meses. No hubiese estado mal explotar esa contradicción actual si no fuese porque es parte activa en ella, Juan Canati, cuarto candidato a concejal en la lista que presentó en el 2011 es uno de quienes motorizó la manifestación.
Las mismas fuentes rechazan, en cambio, que haya sido un fallido “para alguien de su experiencia” revelar la presunta conversación mantenida con la Presidente en una reunión con “200 tipos” como la que mantuvo el pasado 30 de junio en el Municipio, cuando ante funcionarios municipales expuso alguna de esas ideas.
“Esas cosas se dicen para que algún otro la repita. Lo que es fácil de deducir cuando se habla ante un auditorio tan numeroso. Alguien las va a repetir”, concluyó una de ellas para quien pesó en el ánimo del intendente la urgencia por transmitir que “volvía a estar cerca del gobierno nacional.”
Retorno que involucró a todos los de la Tercera Sección Electoral que asistieron al acto en Vélez Sárfield del 27 de abril para evocar la llegada del kirchnerismo al poder. Y del que La Cámpora planeó excluirlos con un supuesto consentimiento presidencial que se habría diluido en los días previos cuando no hubo certezas plausibles de garantizar una convocatoria que cubriese la expectativa de los propios organizadores.
La del 22 de junio, que dio lugar al supuesto malentendido, no fue la primera reunión de los jefes comunales, inauguradas por Cristina el 3 de mayo con Díaz Pérez, Julio Pereyra de Florencio Varela, Fernando Espinoza de La Matanza y Rubén Darío Giustozzi de Almirante Brown como invitados.
“Con la excusa de agradecer lo de Vélez, las citas sirvieron para anticipar el desgaste que iba a practicarse sobre Scioli. Pero nunca se habló de destitución” se confiesa y precisa sobre aquellos días un dirigente K para quien Díaz Pérez “desguarneció“ esa estrategia y, peor, a quien la ideó: Cristina.
El mismo dirigente estima que de no haber mediado el enfriamiento de su relación con José Luis Pallares, tal vez se hubiese inhibido de semejante indiscreción. Con Patricio García, Alejandro Di Chiara y Cacho Álvarez, Pallares fue designado para integrar la comisión Bicameral de Seguimiento de Obras de Infraestructura y Saneamiento Hídrico que manejará un fondo fiduciario de 1.000 millones de pesos creada por decreto del Gobernador.
Junto a Daniel Barrera, ofician de nexo entre la compleja realidad política que plantea el bloque Frente para la Victoria a su jefe, Cristina Fioramonti, y al propio titular de la Cámara, Juan Gabriel Mariotto. Para comprender el papel que juega ese quinteto vale saber que la relación entre Fioramonti y Mariotto no es la mejor.
Con un acercamiento a Mariotto, Díaz Pérez intentó que a su falta de liderazgo político se sumase como amenaza el incipiente estrellato de Pallares. Gesto del que se muestra “arrepentido” en foros como el que integran intendentes que se regodean cuando el vicegobernador es criticado. Militan allí sin descanso el de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y Giustozzi, entre otros.
El de Almirante Brown estuvo en su despacho para compartir una larga tarde de reflexión el 16 de agosto. Casi una semana después, el 22, peregrinaría hacia la gobernación bonaerense para disculparse con Scioli.
Para los ultra K no tenía otro camino tras el asesinato de Juan Buatista González del día 21. El jubilado de Valentín Alsina quiso impedir que le robasen el auto a su hijo. “Esa misma tarde convocó una rueda de prensa y llamó a la Casa Rosada para pedir respaldo con presencia de funcionarios. Lo dejaron solo. El único que vino fue (Ricardo) Casal pero en su condición de máximo responsable de la Seguridad en la Provincia”, subrayó el mismo dirigente.
De esa soledad oficial no podría sacar partido Julián Álvarez, tercero en discordia en Lanús. Hasta no hace mucho y según quien fuese el interlocutor, el viceministro de Justicia hacía bascular su expectativa entre suceder a su superior, Julio Alak, o candidatearse a intendente en el 2015. En los últimos días ya hizo saber a que esta última opción está casi descartada. “avisó que no le alcanza” fue el enigmático mensaje que recogió del funcionario uno de ellos. La comunicación incluyó también un duro calificativo a Díaz Pérez.
“Es un traidor” habría soltado el joven abogado de La Cámpora, organización cuyos dirigentes presumen del trato directo con la Presidente. De ella habrían recogido la preocupación por una derrota electoral en Lanús durante el 2013 que comprometería retener la conducción del Concejo Deliberante Es que la fluidez vial con la ciudad de Buenos Aires es de ida y vuelta: por allí corren también noticias de la policía metropolitana, percibida como una opción eficaz frente a las delegaciones de la provincial. Parte de ese malestar movilizó a los intendentes de zona Norte – con Sergio Massa de Tigre a la cabeza- para reclamarle a Scioli acciones más enérgicas para contener que esa idea cobre adeptos.
Lo mismo ocurrió con la áspera reunión del sábado 9 de septiembre entre los de la zona Sur en Lanús que, según confirmaron dos de ellos, jamás tuvo en un temario un respaldo a Días Pérez aunque sí giró sobre el tema de la Seguridad. Otro de los asistentes admitió, sin embargo, que cualquiera está al alcance de ser arrastrado por la ola delictiva.
Además de una prioridad ciudadana, la inseguridad amenaza volverse un serio riesgo político. El PRO sigue atento lo que ocurre en el Conurbano. El jefe del Gobierno, Mauricio Macri, emplazó a Gabriela Michetti para que defina su rol en territorio bonaerense, mientras su ministro de Hacienda lidera la movida para un desembarco masivo en la Tercera Sección Electoral. Con eje en Lanús, donde tiene domicilio electoral. Ligado al árbol genealógico Díaz Pérez por un parentesco en segundo grado, Néstor Grindetti parece listo someter a prueba una añeja sentencia popular: no hay peor astilla que la del mismo palo.