El Índice General de Actividad (IGA) de OJF y Asociados confirmó que la mileinomía muestra un rostro "oscilante" y un avance de "dos velocidades", con sectores ganadores y perdedores.
Entre los primeros, en abril avanzaron en términos interanuales Minas y canteras –7,3%–, Electricidad, gas y agua –7,2%–, Intermediación financiera –6,1%–, Agro –3,6%–, Construcción –1,8%– y Transporte y comunicaciones –1,5%–. Los conocidos de siempre más algún sector que rebotó desde el inframundo.
En tanto, entre los segundos se contaron, todos con retracciones, Comercio –2,4%–, Industria manufacturera –2%–, Administración pública y defensa: –0,6%– y Actividades inmobiliarias y empresariales –0,5%–.
El promedio dibuja la trayectoria de una gallina intentando alcanzar el cielo.
Con todo, va de suyo que nada cae para siempre. Según el informe, los ingresos reales podrían comenzar a mover el motor clave de la economía nacional en caso de que la desaceleración inflacionaria se consolide. Pero eso, como se sabe, es todo otro tema.
El mayor dolor de Milei y Toto Caputo
El propio jefe del Palacio de Hacienda debió hacerse cargo y –bien por él– eligió dar su versión de un indicador que le debe doler como pocos: la retracción de la inversión extranjera directa (IED) en la era paleolibertaria, cuyo futuro depende en enorme medida de que la misma responda a las expectativas.
A Caputo le debe haber molestado el dato por doble vía: porque él, claro, es el responsable del manejo económico por delegación de Milei y porque no puede decirse que el Gobierno no les esté dando todo y más a las empresas que podrían mirar a la Argentina con mejores ojos.
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Con todo, no sorprendió. Según él, la culpa la tienen "tantos años de populismo" y la salida depende de los "140.000 millones de dólares" en inversiones que, afirma, se anunciaron en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La realidad, sin embargo, es otra: estos van mostrando un ritmo de ejecución mucho más moroso que lo esperado. ¿Resolverá el entuerto la nueva promesa llamada Súper-RIGI, dedicada a sectores tecnológicos, en algunos casos de intenciones dudosas?
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, el club de los países ricos), en 2025 la Argentina captó IED por apenas 3134 millones de dólares, lo que la dejó a la cola de todos los países relevados.
La humillación para la extrema derecha se hace mayor cuando se nota la enorme distancia que le sacaron países que en 2025 estaban gobernados por administraciones de izquierda: Brasil, México, Chile y Colombia.
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"El contraste refleja las dificultades persistentes de la Argentina para consolidarse como destino de capital productivo de largo plazo, aun en sectores en los que el país posee ventajas competitivas y fuertes incentivos regulatorios", dijo el informe.
"La inversión extranjera difícilmente pueda expandirse de manera sostenida en un contexto de mercado interno deprimido, utilización ociosa de capacidad instalada y ausencia de financiamiento de largo plazo", añadió.
Esta es la clave de todo: ¿invertir para qué?
Por un lado, un país de casi 50 millones de habitantes no puede confiar todo su destino a actividades primarias, extractivas y exportadoras. Por el otro, sin potenciación del mercado interno no hay futuro.
La pena es que el modelo de Milei descansa en la primera premisa imposible y ningunea la segunda, fundamental.
La madre del borrego
Si de consumo se trata, los datos casan perfectamente con el panorama descripto por OJF y Asociados.
La consultora Scentia, líder en el seguimiento del consumo masivo, arrojó, también para abril, un desplome interanual del 3,8% y de 4,7% en relación con el mes previo.
Es más, tras la breve primavera de septiembre y octubre del año pasado –vaya casualidad, justo cuando se estaba por votar–, lo que siguió fue una racha de siete caídas consecutivas que, encima, no dan demasiada impresión de ceder en intensidad.
Por sectores, nada, salvo el poco significativo e-commerce, da demasiadas señales de vida.
Es tal la era de hielo del consumo que ni siquiera el congelamiento –valga la figura– de precios decidido por YPF –y seguido por otras petroleras– impidió que el expendio de combustibles al público bajara, siempre en el maldito abril, 2,38% en relación con un año antes y 1,98% en comparación con marzo, de acuerdo con un trabajo de la consultora Surtidores.
Según otro estudio, de Politikon Chaco, en las provincias en las que las ventas repuntaron el proceso fue más bien leve, mientras que resultó más brusco en las que mostraron contracciones. Si el país se moviera, en ese segmento debería notarse.
La derrota de los salarios
La clave, desde ya, pasa por el futuro de los salarios. ¿Hay margen para una recuperación, tanto en el licuado sector público como en el reprimido privado?
La periodista Erika Cabrera recogió un informe de CP Consultores y escribió en Ámbito que "en medio de la aceleración inflacionaria que se produjo tras el piso de mayo de 2025, los salarios no lograron ganar terreno y, por el contrario, perdieron poder adquisitivo mes a mes desde septiembre del año pasado. La pauta del 2% para las paritarias continúa fuerte, aunque los haberes de convenio durante abril habrían tenido subas por encima de la inflación gracias a las sumas fijas".
"Así y todo, el salario real caería nuevamente, según la consultora. De esta manera, el ancla salarial parecería quedar fija durante 2026. En este escenario, las empresas proyectan aumentos del 26% para todo el año, en línea con la proyección de inflación con la que trabajan (25,8%, Latin Focus, abril de 2026). Sin embargo, la mediana del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el BCRA prevé que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcance el 30,5% en 2026, mientras que el top diez proyecta un 33%", añadió.
Un tiempo de definiciones
¿Qué depara el futuro inmediato?
De acuerdo con LCG, "más allá del rebote [del EMAE] de marzo, no esperamos un crecimiento elevado para este año. Mantenemos nuestra proyección de una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera)".
"Para el resto no hay drivers claros que impulsan el crecimiento y la demanda interna no logra consolidar una recuperación, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito", agregó.
"Consideramos que el posible derrame de los sectores ganadores hacia el resto, estará limitado y que los beneficios de una eventual persistencia de la tranquilidad cambiaria serán compensados por el perjuicio que generaría dicha estabilidad, en tanto que el tipo de cambio se estaría ubicando en niveles que afectan los márgenes de varios sectores mano de obra intensivos", cerró.
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¿Hay espacio para el "crecimiento feroz" que Toto Caputo pronostica –o sueña– para el año de la reelección? Si así fuera y si se produjera el prodigio de que la incertidumbre electoral no meta la cola, ¿qué sorpresas, sobre todo en materia de inflación, podría deparar el intervencionista populismo para ricos de Milei?
Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.