La Suprema Corte de Justicia refleja, desde hace tres décadas, los vaivenes de la política. Desde Eduardo Duhalde hasta Axel Kicillof, cada gobernador intentó moldear su integración, pero la falta de consensos en el Senado y las tensiones partidarias derivaron en un tribunal que, salvo excepciones, desde hace más de un lustro nunca volvió a tener sus siete sillas cubiertas.
La etapa Duhalde (1991-1999) consolidó una Corte bonaerense fuerte en términos políticos, con jueces de perfil conservador y con vínculos fluidos con el poder político de turno. La lógica era de construcción territorial y de confianza personal.
Cambio en la cima de la justicia
Felipe Solá (2001-2007) imprimió un cambio significativo: impulsó la llegada de Daniel Soria e Hilda Kogan en 2002, primera mujer en el tribunal, con fuerte peso académico. Fue la última gran renovación de la Corte.
Daniel Scioli (2007-2015) heredó esa integración y convivió con ella durante toda su gestión. Pese a intentos de nombrar nuevos jueces frente a jubilaciones, nunca logró los consensos legislativos necesarios.
Sergio Torres copia
Sergio Torres fue el último juez que asumió en la Suprema Corte bonaerense antes de la llegada de Axel Kicillof al ejecutivo provincial.
AGLP
María Eugenia Vidal (2015-2019) intentó avanzar con designaciones, pero las tensiones con la oposición frenaron sus proyectos. Su gestión se caracterizó por el vínculo estrecho con el procurador ante la Suprema Corte, Julio Conte Grand, más que por cambios en la Corte misma, pese a que logró nombrar al exjuez Federal Sergio Torres.
Axel Kicillof (2019-2025) recibió un tribunal debilitado por jubilaciones. Desde 2024, la Corte funciona con apenas tres miembros y espera que, con la mayoría alcanzada en el Senado, el gobernador pueda completar las vacantes y rediseñar su integración.