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Inflación, festejo y después

Javier Milei y Toto Caputo celebrarán el índice de precios al consumidor de agosto que divulgará hoy el INDEC, aunque, de inmediato, la contrastación de ese logro con las condiciones materiales de vida de la mayoría de la población se volverá inevitable. Maldito Marx.

Como anticipó días atrás desPertar, el IPC será menor que el 2,1% de julio, perforará a la baja el umbral del 2%, probablemente será el más más reducido del año y, con suerte y tuneo decimal mediante del instituto intervenido, podría incluso quedar cerca del 1,5%. ¿Aplauso, medalla y beso?

La extrema derecha gobernante trató de paliar una racha larga de malas noticias con el brote malvinero del Presidente, pero ese recurso se va agotando en la conversación pública ante sus pliegues evidentes. Para bien o para mal, la jornada le anticipa un shock de realidad.

¿Alguien dijo "recesión"?

El exviceministro de Economía y titular de la consultora PxQ, Emmanuel Alvarez Agis, dijo que "la baja de la inflación tiene el impacto de los mismos factores estacionales que habían explicado la suba del mes anterior. Como era de esperar, este plan de desinflación, que tiene como principal herramienta el ancla fiscal, se trabó en un lugar esperable: en una inflación que para los estándares argentinos por ahí es baja, pero que para cualquier país es alta".

Según declaró en diálogo con el periodista Jairo Stracchia en Buenas tardes, China,"si no queremos que (la inflación) baje a un 1,7% por cuestiones estacionales, sino que realmente perforemos la barrera del uno y medio, por decir algo, deberíamos pagar un costo muy alto en términos de actividad. Que, dicho sea de paso, ya lo estamos pagando, porque la doble caída de la industria y la construcción es compatible con una economía que está entrando en una recesión".

Impacto. ¿Habló de un peligro de recesión? ¿Justo cuando toma carrera la precampaña electoral?

Efectivamente, y fue por más.

"A la inflación le cuesta bajar y la economía sigue cayendo ya a casi tres años del cambio de régimen macroeconómico (…). Este programa de emergencia que aplicó Milei al principio ya dio todo lo que tenía para dar".

El don de la metáfora

Algunos especialistas dicen que la Argentina de Milei tiene una "economía de dos velocidades" y el propio Caputo se subió a la moda durante una charla que dio el martes en la Universidad Torcuato Di Tella.

"Es una obviedad que, en un proceso de reasignación de recursos, algunas (actividades) crezcan a otras velocidades", sentenció. Cuando un expositor presenta algo como "obvio" es probable que quiera inducir a su audiencia a omitir elementos que, justamente, no lo son.

A esos economistas y al ministro cabe reconocerles más mérito en el uso literario de la metáfora que en la descripción de la realidad.

No cabe hablar de "dos velocidades" cuando las actividades primarias y exportadoras empujan el promedio hacia arriba, mientras que prácticamente todo el resto de lo relevante para la dinámica interna –industria, construcción y comercio– no va más lento, sino severamente para atrás. Retroceder no es crecer lentamente.

Hablar de recesión en sentido técnico –dos trimestres seguidos de caída del PBI– no es más que delinear un escenario que debería cotejarse con la realidad, y tampoco es seguro que sea literalmente a lo que apuntó Álvarez Agis. En tanto, ya que hablamos de metáforas, sí resultaría plausible en tanto experiencia de la población.

La "reconversión", una mentira piadosa

Según el INDEC, la actividad industrial se desplomó 5% en julio contra el mes precedente y acumula una caída prácticamente igual, del 4,9%, en términos interanuales. En tanto, la construcción se retrajo, respectivamente, 4,6% y 4,5%.

Grave: el derrumbe manufacturero alcanza a casi todos los rubros y la serie desestacionalizada de enero-julio contra igual período de 2023 arroja un retroceso brutal del 12%.

Se trata de números calamitosos que demuestran que la mileinomía no arranca, por mucho que el jefe de Estado torture las estadísticas y hasta postee fotos –de veracidad dudosa por mostrar personas con tres pies– de centros comerciales explotados.

A los perdedores del modelo, el Gobierno los trata de "tarados" o, si está de mejor ánimo, los manda a "reconvertirse".

Cerrar una fábrica de termos para pasar a importarlos de China no sería estrictamente una reconversión, sino más bien la destrucción de una unidad productiva, el despido de sus trabajadores y el reciclado de una fábrica en un galpón. Sus dueños podrán incluso prosperar, pero decenas, cientos o miles de personas se empobrecerán, y la sociedad se quedará sin una usina de creación de valor.

Como las personas, las compañías se niegan a morir; por eso el aumento de la morosidad no es solamente cosa de familias.

"Un informe de la consultora Equilibra muestra que la irregularidad del crédito en el ámbito empresarial pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de este año. Se quintuplicó en menos de dos años, aunque sigue lejos del récord del 8,1% que se registró a principios de 2020, cuando se combinaron el default de Vicentin, el cepo y la cuarentena", informó Sofía Diamante en La Nación.

Todo se vuelve más complejo cuando la "reconversión" forzada se acelera con apertura comercial –frente a competidores que, al revés de los productores locales, pagan impuestos menores y cuentan con estabilidad macro y crédito barato– y con dólar pisado.

Cada vez que el dólar muestra una inquietud mayor que la habitual, el Gobierno pone en marcha un arsenal: colocación de contratos a futuro, venta de títulos públicos dollar-linked, intervención con billetes contantes y sonantes y, si aun así no alcanza, con el Séptimo de Caballería de Scott Bessent.

Tanto esfuerzo tiene efectos: con una inflación acumulada en el año de más del 21%, el dólar mayorista "creció" en términos nominales menos del 4%, lo que indica un atraso que favorece las importaciones y que complica la producción nacional.

Fuente: Rava Bursátil.

Increíble: ¡hasta parece un plan!

¿Álvarez Agis tiene razón?

"No la ven", se mofaba el mileísmo del resto del mundo al inicio de la gestión cuando todo era promesa. Ese latiguillo desapareció del instrumental de su trolera, pero bien le cabría hoy al propio oficialismo.

El Gobierno, que ya mira las elecciones del año que viene y el proyecto "Milei 2027" más que de reojo, se estremece con la realidad que él mismo genera cada día.

La eterna "guerrillera" que es Patricia Bullrich marca diferencias. "Lo que más me preocupa es que en este momento tengamos algunos sectores de la economía que están complicados. La industria está complicada, la construcción está complicada, el comercio está complicado", le respondió a Jonatan Viale en TN.

Ponderó la marcha de Vaca Muerta, el agro y la minería, pero insistió en que "hay que poner la mirada" sobre los sectores a los que les va mal. "¿Se lo decís a Milei?", quiso saber su interlocutor. "Sí, claro", replicó ella.

Mientras, cual Odiseo atado al mástil del ajuste perpetuo, Milei jura defender el dogma.

Caputo, en tanto, se inventa enemigos imaginarios y adjudica a los críticos de sus políticas un supuesto deseo de que Vaca Muerta no exista. Mientras, ensaya herejías como los créditos hipotecarios en dólares y otros apalancados con "la plata de los jubilados", préstamos UVA del Banco Nación para la compra de autos –y una insistencia ya un tanto exasperante a revisar "los dólares del colchón" de otras personas.

El hombre está en problemas. El motor hipotecario no enciende, los créditos para la compra de vehículos resultan demasiado caros y las divisas ahorradas fuera del sistema formal no aparecen.

Blanqueo, promesas de que ARCA miraría para otro lado, inocencia fiscal, inocencia fiscal 2.0… El jefe del Palacio de Hacienda ya no sabe qué hacer y ahora apela a la capacidad de persuación de los jóvenes.

"Traten de convencer a sus padres de que saquen los dólares del colchón", casi les rogó a los estudiantes de la Di Tella.

Todo sea para "reactivar", término que usó hace poco. Curioso: que se sepa, se reactiva una economía recesiva. ¿Tendrá razón al final Álvarez Agis?

¡Muerte al salario!

En el fondo, el Gobierno choca con la propia falla de origen de su concepción económica: la guerra que declaró a los ingresos populares.

Milei ha instalado en la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía dos sucursales de una tienda de electrodomésticos que vende aspiradoras para retirar pesos del mercado cambiario, motosierras para seguir mutilando el gasto público y licuadoras que nunca dejan de triturar salarios de empleados públicos y jubilaciones mínimas.

Si a lo anterior se suma el tope que se impone a las paritarias –porque la sacralidad de los "acuerdos entre privados" no rige siempre–, el combo queda completo.

Según una nota publicada por Susana Maidana en Letra P, una encuesta de la consultora Zentrix –25 a 31 de agosto, nacional, 1466 casos–, "seis de cada diez personas se quedan sin plata antes del día 20 de cada mes (y) entre los sectores de menores ingresos, el impacto es aun mayor: casi nueve de cada diez agotan sus recursos antes de esa fecha".

Fuente: Consultora Zentrix.

Dueño sin duda de una mente brillante, pero literal como la de Sheldon Cooper, Milei no entiende el concepto de "no llegar a fin de mes". Para él, quedarse sin recursos antes de volver a cobrar debería implicar muertes mensuales y masivas por hambre.

El sobreendeudamiento con bancos y financieras de manos desatadas; los préstamos interpersonales; la ayuda –lesiva para la autoestima– de hijos, padres o amigos; el fiado, y otros rebusques no entran en su concepción del mundo.

¿Pinochetismo en democracia?

Por algo Milei viene de elogiar en Chile nada menos que Augusto Pinochet, a quien se permitió presentar como un generador de verdadera "libertad": la marca en el orillo del modelo es el disciplinamiento de la sociedad –sobre todo cuando se organiza en organizaciones sindicales–, con la idea de que la desinflación sólo será posible cuando el Estado termine de liquidar la puja distributiva.

¿Será por eso que el Círculo Rojo gusta tanto del plan oficial aun cuando a muchos de sus segmentos sólo les trae sinsabores en lo inmediato?

Prima en el Gobierno la noción de que los ingresos populares deben alinearse con la inflación futura –o fantaseada– y no con la pasada para quitarle a la inflación uno de sus combustibles: la inercia. Sin embargo, ese criterio –otra desmentida de facto a la presunta unicausalidad monetaria del fenómeno– no se les impone a otros actores económicos.

Las autoridades les permiten a numerosos sectores indexar sus precios de acuerdo con la inflación pasada, siendo la medicina y la educación privada, así como los alquileres, algunos de los más dañinos para los sectores medios, aunque no los únicos.

El analista financiero Christian Buteler dijo que "cuando los precios ajustan por inflación pasada, el sistema mira hacia atrás. Romper ese ciclo obliga a la política monetaria a una contracción económica desproporcionada, impone una recesión innecesariamente profunda. Es el costo de no reformar los mecanismos de indexación".

La cancha de la economía nacional está inclinadísima. Así –shocks externos aparte, como el que vuelve a darse por la escalada de la cotización internacional del petróleo–, la inflación puede bajar, aunque sea lentamente y por inanición de la actividad.

Disciplinar es la tarea.

Que tengas un muy buen día. Hasta mañana.

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