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LOS PERFILES DEL PODER

YPF y el juego de la silla del millón de dólares

Manuel Adorni es el único director que renunció a honorarios por u$s 900.000 anuales. Suena Santilli. Premios, rosca y el celo de los gobernadores por cargos.

Al cierre de esta nota, el deslomado Manuel Adorni aún era el representante de la acción de oro del Estado en YPF, ese voto que resguarda la soberanía energética y los activos considerados estratégicos para Argentina: todavía figuraba como director Clase A de la compañía, aunque Javier Milei confirmó su salida de la petrolera que preside Horacio Marín.

También al cierre de esta nota, mientras Paraguay sacaba a Alemania del Mundial, una fuente oficial le decía a Letra P que "seguramente" Diego Santilli ocupará ese lugar.

Las actas del directorio confirman que el exvocero ejerce -todavía- ad honorem. “Se deja constancia de la renuncia a sus honorarios presentada por el director Manuel Adorni”, se lee en el documento en el que los directores acordaron fijarse una remuneración de unos u$s 900.000 anuales, al tipo de cambio actual, para cada uno.

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Las remuneraciones del directorio de YPF y la renuncia al salario de Manuel Adorni.

En la asamblea del último 30 de abril, a propuesta del directorio, YPF decidió aprobar el pago de $10.849.453.666 a sus 11 directores -excepto a Adorni- en concepto de honorarios. También previsionó $14.403.320.092 para las remuneraciones de los directores y miembros de la Comisión Fiscalizadora para 2026.

Los honorarios del directorio aumentaron con fuerza a partir de 2024 para alinearlos con los que se pagan en el mercado energético. Si bien no se informa cuánto percibe cada integrante del directorio, Marín, como presidente y ceo, tiene un salario más alto. El número estimado sale del promedio.

Con todo, si bien YPF paga salarios acordes a la industria, su directorio tiene colores políticos. Además del titular de la acción de oro, el Estado Nacional tiene otras cuatro sillas y las provincias productoras, nucleadas en la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), otras cinco. Según las actas oficiales, el único ejecutivo que renunció a su remuneración fue Adorni.

Las sillas de Javier Milei

El directorio de YPF es, para el Gobierno, una medalla para reconocer soldados y una prenda de negociación con aliados. Por esas poltronas pasaron el primer secretario de Energía libertario, Eduardo Rodríguez Chirillo, y uno de sus vicejefes de Gabinete, José Rolandi.

En la actualidad, los cuatro lugares Clase D que designa la Nación son ocupados por el ex jefe de Gabinete Guillermo Francos, su segundo en esa cartera, Lisandro Catalán; el exdiputado del PRO Martín Maquieyra -clave para la negociación de la ley Bases- y un ex-Techint que llegó con Marín, Eduardo Ottino.

Francos renunció a la lucha, pero no a los honores

Cuando Francos renunció a la Jefatura de Gabinete, dejó de ser el representante de las acciones Clase A, que le dan al Estado cierto poder de veto vinculado a la política energética, pero él y Catalán pasaron a representar acciones Clase D y dejaron de rechazar explícitamente sus honorarios.

Catalán, vale recordar, construye La Libertad Avanza en Tucumán, con el OK de Karina Milei. Francos dio entrevistas en las que se describió como una persona ociosa y vertió críticas a Adorni, que le valieron reprimendas por los medios: desde despachos oficiales hicieron circular su desplazamiento del directorio, que no ocurrió.

Lisandro Catalan abraza a Karina Milei

Lisandro Catalán, entre Guillermo Francos y Karina Milei.

Maquieyra ingresó al directorio de YPF como parte de esos movimientos, en enero. Fue una retribución de favores. El exdiputado por La Pampa bajo el sello de Mauricio Macri fue vicepresidente de la Comisión de Energía y Combustibles y, desde allí, articuló la negociación para pasar el capítulo energético de la ley Bases. Al término de su mandato, la silla de YPF lo esperaba. Según se informó, integra el comité de Sustentabilidad y Riesgos de la petrolera.

Las sillas de los gobernadores

Las provincias productoras ocupan posiciones clave y los gobernadores suelen recurrir a funcionarios de su confianza. En momentos de intensísima rosca, los directores provinciales fueron fundamentales para que Marín pudiera concretar el plan Andes y vender o ceder los pozos convencionales que gestionaba. Con aval de esos ejecutivos, YPF salió de Chubut, Mendoza, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Neuquén, Mendoza, Chubut, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Río Negro son, generalmente, las que alternan en las cinco sillas. Es recordado el caso de Gerardo Morales, quien, como gobernador de Jujuy, designó a su esposa, Tulia Snopek, como directora suplente. No es el único.

En Neuquén -atrofiada por el boom de Vaca Muerta- recuerdan que el exgobernador Omar Gutiérrez se guardó una silla dorada al dejarle el puesto ejecutivo a Rolando Figueroa. El mandatario actual lo mantuvo en su puesto hasta mediados de 2025 y luego le pidió el lugar. Hizo saber que discrepaba con su mirada sobre la política energética y con la alta remuneración que Gutiérrez percibía. Designó en su reemplazo a su ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig. Al comunicarlo, Figueroa afirmó que “donará su sueldo en el directorio de YPF al plan de becas provincial Gregorio Álvarez”.

En Mendoza, otra de las provincias importantes, el gobernador Alfredo Cornejo había nombrado a su ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre. Duró algunos meses. En julio de 2024, renunció. Los portales locales habían reportado que la funcionaria cobraba tanto de la provincia como de la petrolera.

La reemplazó César Biffi, un político de larga trayectoria en Mendoza. Fue intendente de Godoy Cruz, diputado y senador provincial y subsecretario de Relaciones Institucionales del gobierno de Rodolfo Suárez.

El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, puso a José Daniel Álvarez en la petrolera, en enero de 2026. Entre otros cargos, fue ministro de su gobierno y su jefe de Despacho cuando el mandatario ocupaba una banca como diputado.

En representación de Chubut, Emiliano Mongilardi ocupa una silla desde diciembre de 2023. De extracción sindical, es el protesorero del Sindicato de Petroleros de Santa Cruz. Fue apadrinado por Jorge Ávila, del gremio de petroleros privados. Mongilardi responde al gobernador Ignacio Torres. Fue su voz dentro de la petrolera para negociar la cesión de las áreas convencionales que YPF dejó y que tuvieron peso simbólico, al dejar de producir en Comodoro Rivadavia, cuna de la empresa de control estatal.

En marzo, Gustavo Melella envió al directorio de YPF a Maximiliano D'Alessio, un hombre de su confianza. Enfrentó críticas en la provincia. D'Alessio preside Terra Ignis, la empresa de energía provincial. En noviembre de 2025, D'Alessio firmó la incorporación de los yacimientos convencionales que YPF cedió. Pocos meses después, coronó en el directorio mejor remunerado de la política argentina.

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Maximiliano D'Alessio (a la izquierda de la pantalla) en el momento en que YPF cedió los yacimientos a Terra Ignis, junto con Melella y Marín.

La silla restante la ocupa, tradicionalmente, un representante de los trabajadores, encuadrado en el Sindicato Único de Petroleros e Hidrocarburíferos. Desde abril de 2023, ese lugar es de Gerardo Canseco, trabajador de YPF desde 1984 y con puestos en la política santafesina y en el sindicato desde hace dos décadas.

Paradójicamente, este directorio amasado, levado y horneado en los códigos de la política -a la que los jugosos honorarios financiarían- es el que empuja los proyectos con los que YPF se convierte en el principal impulsor de Vaca Muerta y de su veta exportadora, en una administración libertaria. Argentina, barillete cósmico.

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