ES LA ECONOMÍA

Massa y la guerra del dólar

Reabren los mercados y el ministro presidenciable reanuda su batalla con una macro desbocada. Pulseadas, operaciones cruzadas y zancadillas.

Con la reapertura de los mercados se reanuda la pulseada clave del momento: la que libran el Gobierno y el Banco Central con el mercado cambiario. Lo ocurrido en la última semana, en la que el dólar blue trepó 10,5% y los paralelos legales, el "contado con liquidación" y el "bolsa" o MEP", respectivamente, 12,7 y 9,8%, no debería repetirse. No al menos si Sergio Massa no quiere correr el riesgo de que la situación se le vaya de las manos e hipoteque gravemente la expectativa que, pese a todo, mantiene de ser el candidato presidencial del Frente de Todos.

¿Se autolimitará la corrida, al menos hasta algún nuevo sobresalto? ¿Tiene más episodios para entregar en las próximas ruedas? Atención a este dato clave de la semana.

Guía para no especialistas

Blue, "contado con liqui", MEP… ¿De qué se trata? Si tenés claro todo eso, avanzá hasta el próximo subtítulo. Si no, permitime interrumpir el hilo y guardate esto a mano.

El dólar blue es ilegal, aunque es tolerado. Su operatoria es opaca y el volumen que mueve es pequeño, del orden de los 5 o 6 millones por día. No debería influir sobre la inflación, pero genera titulares, crea climas y, sobre todo en el pequeño comercio, puede incrementar la ansiedad por remarcar en previsión de posibles crisis que encarezcan los costos de reposición de la mercadería.

Más relevantes son los tipos de cambio negociados en bolsa, el "contado con liqui" (CCL) y el "bolsa " o "MEP" (Mercado Electrónico de Pagos). Su operatoria es legal y mucho más grande que la del blue. Dada la dureza del cepo, que veda a muchas empresas necesitadas de importar el acceso a las divisas, el mercado del CCL es cada vez más relevante en las estructuras de costos y, con eso, en la inflación.

El CCL y el MEP surgen de la compra de bonos en pesos y de su venta posterior en dólares, operatoria de la que emerge un tipo de cambio. Por tratarse de transacciones entre privados, la misma no afecta las reservas del Banco Central. La única diferencia entre ambos es que el primero finaliza con los dólares resultantes en el exterior –por eso se lo llama también "fuga"–, mientras que en el segundo toda la operación se realiza en el país y las divisas quedan depositadas aquí.

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Un mes blue. Fuente: Ámbito Financiero.

Un mes blue. Fuente: Ámbito Financiero.

Por ser ilegal, el blue debería quedar fuera del alcance del Gobierno, pero ha sido usual en esta y otras administraciones que "manos amigas" intervengan en ese mercado mediante compras o ventas de montos reducidos.

En el mercado bursátil, en cambio, la forma de reducir la cotización del CCL y el MEP pasa por la venta de títulos públicos en pesos –lo que baja su cotización– o por su compra en dólares –lo que sube esta–; de ese modo, el cociente resultante baja en el corto plazo. Esto es lo que se ha hecho y se está haciendo, y a eso apunta el plan de Massa de que el Tesoro concentre todas las tenencias de títulos en dólares de dependencias del Estado como la ANSES y otras. Esos bonos pueden negociarse en cualquiera de las dos monedas.

Los problemas –serios– de esa estrategia son dos: implica la transferencia de deuda en manos del propio Estado al sector privado, lo que complicaría su eventual renegociación y refinanciación; con las actuales cotizaciones, venderlos supone convalidar precios de remate, cercanos a un cuarto de su valor nominal, el que en teoría debería ser pagado a su vencimiento. Más claro: vendo a 25 lo que mañana va a costarme 100. Esto último es atender una urgencia de corto plazo al costo más elevado imaginable.

Volvamos...

Seguimos. A lo largo de la última semana, pero con especial énfasis el viernes, este medio advirtió que la condición de presidenciable del ministro de Economía lo convierte a él y a la precaria condición del país en blancos móviles de una campaña que promete ser explosiva. Cualquier posicionamiento opositor, ya sea capcioso u honesto, sobre tipo de cambio, deuda y relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene el potencial de provocar disrupciones mayúsculas. Eso, justamente, es lo que salió a denunciar el representante nacional ante ese organismo, Sergio Chodos, cuando apuntó a una presunta operación para boicotear la renegociación del programa en curso.

Tres economistas "antipatrias", "uno que tiene a su esposa de directora haciendo trading, uno sospechado de lavado y uno que declaró el default con nombre coqueto, llamaron a distintos funcionarios del FMI para pedir que no le den plata a la Argentina en este gobierno", denunció. Ámbito Financiero, citando fuentes oficiales, les puso nombre a los aludidos: Guido Sandleris, Alfonso Prat Gay y Hernán Lacunza. El primero y sobre todo el tercero son los hombres clave en economía de Horacio Rodríguez Larreta. Todos los señalados desmienten haber realizado gestión alguna en ese sentido. Todo esto mientras Patricia Bullrich viene de plantear en el Foro Llao Llao que le pedirá "un colchón" de fondos extra al organismo en caso de llegar a la Casa Rosada.

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Después de haber obtenido un relajamiento de la meta de acumulación de reservas y con la fiscal incumplida en el primer trimestre, Massa va por más y busca un replanteo general, que –además de endulzar a la gran electora del Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner– registre el desastre que provoca la sequía. Ese sería el camino, imagina el funcionario, para impedir un impago de la Argentina e, incluso, llevar a un anticipo de los desembolsos previstos por el organismo para junio, por unos 10.000 millones de dólares, algo que podría disimular vulnerabilidades. La Nación describe ese objetivo, para el que Joe Biden debería jugar a fondo, como la “bala de plata" del Gobierno para evitar una megadevaluación en un contexto de expectativas en franco deterioro.

Este medio ha advertido sobre el peligro que representan, en el actual contexto de inanición en la posición de reservas del país, propuestas como las de Bullrich y Javier Milei, esto es una salida abrupta del cepo a partir del 10-D o una dolarización “a los garrotazos" y de potencial hiperinflacionario.

Zancadillas y zancadillas…

Puede alegarse, con razones, que nada debería impedir a una candidata o a un candidato decir la verdad sobre sus planes. Opiniones aparte, si eso entra en el terreno de lo discutible, otras trapisondas no lo son.

Un audio oportunamente filtrado de Massa descarta que hoy –sí hoy mismo– vaya a decidirse una megadevaluación del dólar oficial, versión que el funcionario califica como "delirante", "casi enfermiza" e "increíble".

El ambiente está lleno de esas versiones interesadas, que hacen que alguna gente gane mucho dinero y otra, crédula, lo pierda. Las versiones no pasaron solamente por el plan de Antonio Aracre, que establecía, justamente, un salto fuerte del tipo de cambio. Aracre fue defenestrado, pero el runrún sigue y son otros factores los que lo alientan.

El fondo Max Capital admitió "el error" de un empleado de la empresa que "generó la difusión de un rumor absolutamente infundado sobre una supuesta devaluación cambiaria" de nada menos que el 50%.

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Esa especie quedó plasmada en una nota para sus clientes –ay, ay...–, y Max se disculpó con Massa en un disclaimer que aparece arriba y a todo lo ancho de la portada de su sitio web. Con todo, no parece haber conmovido al ministro, que planea una demanda.

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