El precio de vestirse en Argentina quedó en debate cuando el Centro de Investigación Fundar afirmó que el país tiene la ropa más cara de la región y la Fundación Pro Tejer advirtió que el 75% del valor final de las prendas corresponden a los impuestos, el costo financiero y la comercialización en shoppings.
El presidente de Pro Tejer, Luciano Galfione aseguró que “el 75% del ticket por una remera de marca premium en un shopping está vinculado a costos que nada tienen que ver con la producción nacional, el diseño y la rentabilidad de la industria”.
Un informe de la fundación detalló que los impuestos nacionales, provinciales y municipales que paga la cadena representan el 50,3% del precio; mientras que el costo financiero, cuando el comprador paga en cuotas o aprovecha promociones, representan el 12,2% del precio de venta de la ropa.
El alquiler del local donde se comercializa el producto implica un 12,7%. Por ejemplo, los locales en los shoppings pagan expensas muy altas, que aumentan para las fechas clave de ventas y va al precio final.
Las importaciones no bajan los precios
Un informe de Pro Tejer muestra que desde 2017 a agosto 2024, la ropa aumentó por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Fuentes del sector advierten que Fundar no debió utilizar el IPC, porque no discrimina productos nacionales de importados y señalan: "Se basa en una estructura de consumo de 2004-05 (20 años atrás). Por eso, mide principalmente shoppings que tiene mayor participación importada".
El empresariado textil explica que la ropa "es uno de los sectores con mayor amplitud de precios” e invitan a salir de los shoppings. Por ejemplo, explican, que la ropa barata está en el barrio porteño de Flores, en la calle Avellaneda. Allí, el 90% de las prendas son fabricadas en Argentina.
En los grandes centros comerciales, en cambio, tienen mucho mayor peso la ropa importada y las textiles nacionales no intervienen. Por caso, un buzo Tommy Hilfiger cuesta tres veces más en Argentina que en Nueva York y ambos se fabrican en Bangladesh.
El informe Fundar a cargo del director de Planificación productiva de la institución, Daniel Schteingart, indicó que la canasta de ropa en Argentina es 35% más cara que en el resto de los países de la región -teniendo en cuenta el valor del dólar oficial-. Los datos surgieron de un relevamiento de abril pasado que involucró 400 mil precios de 33 prendas distintas.
Jeans carísimos y remeras de Bangladesh
El informe también aclara que en ropa de bebé y ropa interior, Argentina es más barata que ese mismo conjunto de países. En el rubro jeans, Argentina es significativamente más cara: 49% y en el de las camperas, un 70% y la mayoría no se fabrican en el país.
ropa jeans
Jeans, los productos más caros en la Argentina de Javier Milei
NA
"La baja de aranceles dispuesta por el gobierno va a complicar más la situación de los talleres, que tendrán que mandar la gente a la casa. Sólo va a favorecer a los empresarios que se pueden reconvertir a importadores", dijo a Letra P un economista que asesora al sector.
El ejemplo es claro: "Importar todo lo básico y fabricar de nicho y con diseño, eso te da rentabilidad por producto porque lo masivo lo importas barato".
Fundar asegura que la confección de ropa emplea a 186.000 personas en la Argentina y del total, 134.000 (72%) se desempeñan en la informalidad.
El informe de Fundar asegura que la ropa es “cara relativamente de otros productos de la economía del país” y relaciona la suba de los precios directamente con las barreras arancelarias que fueron protegiendo particularmente al sector textil en el últimos 15 años.
Pro tejer importaciones
Importaciones ponen en crisis a las textiles
Los aranceles llegan al 35% y, según fundar, en el mundo es 9%. A esto hay que sumarle el impuesto PAIS y la tasa de estadística. Por eso, las importaciones de ropa por habitante son diez veces menores a la media mundial. Menos oferta, más precio.
Textiles con caída fuerte del empleo
Pro Tejer desestima el argumento de la economía cerrada. “El período 2020-2023 fue récord de importaciones a pesar de la restricción externa, superando la gestión de Mauricio Macri de mayor apertura comercial relativa. Crecieron las importaciones, aumentaron los precios y cayó un tercio del empleo”, detalla.
La entidad textil asegura que entre enero y agosto de 2024 cayeron las importaciones y hubo caída de precios. Obviamente en estas dos variables intervino la recesión post fogonazo inflacionario.
La industria textil y confección está compuesta por 5.439 firmas, que son el 10% de empresas industriales del país. La cadena está integrada por fibras, hilados, tejidos, confección de textiles e indumentaria y comercio; y genera 540.000 puestos de trabajo directos.
Pro Tejer destaca que el sector textil es el empleador principal en La Rioja 38%, Catamarca 37%, Santiago del Estero 22%, Chaco 18%, Capital Federal 18%, Corrientes 16%, San Juan 13% y Buenos Aires 8%.