La cadena sojera volvió a mostrar señales de optimismo, aunque lejos está de conformarse. En el Seminario Acsoja que se desarrolló en Rosario, el agro miró los números con entusiasmo, pero reiteró reclamos y que el gobierno de Javier Milei acelere las reformas.
Lejos del territorio hostil en la arena política, salida de Manuel Adorni mediante, el sector parece tenderle por estos tiempos una mano amiga a la gestión libertaria. "No podemos esperar, debemos actuar, proponer y transformar, pero siempre unidos", resumió el presidente de Acsoja, Rodolfo Rossi, al inaugurar el Seminario en la Bolsa de Comercio de Rosario. El mensaje sintetizó el clima que atravesó toda la jornada: expectativas de una cosecha superior a los 50 millones de toneladas, respaldo al rumbo económico del Gobierno y un reclamo para acelerar las reformas pendientes.
La buena onda también se apoya en los números. Según la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina, la actual campaña permitiría superar las 51 millones de toneladas de soja, mientras que la producción total de granos podría ubicarse por encima de las 165 millones de toneladas. No es un dato menor: durante 2025 la cadena explicó el 24,2% de las exportaciones argentinas, con ventas externas por 21.440 millones de dólares, ratificando su rol como principal generador de divisas del país.
Respaldo al rumbo, pero con el foco en las retenciones
A diferencia de otros años, el encuentro dejó en claro que existe un reconocimiento generalizado a las medidas macroeconómicas adoptadas por la administración de Milei. Equilibrio fiscal, baja de la inflación, eliminación de restricciones cambiarias y desregulación económica fueron algunos de los puntos destacados por los referentes del complejo. Un decálogo conocido con apenas algunas críticas matizadas.
"Fueron numerosas las medidas que impactaron positivamente en el sector", reconoció Rossi. Sin embargo, enseguida marcó el límite de ese respaldo. "Si queremos que el sistema productivo agropecuario sea más protagonista del desarrollo, necesitamos un marco institucional estable, reglas de juego claras y que se lo respete y potencie", afirmó.
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Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA.
En ese marco, volvió a ubicar a las retenciones como el principal obstáculo para que la soja vuelva a desplegar todo su potencial. "Los derechos de exportación son el principal condicionante para el desarrollo", insistió. Y aunque valoró el trabajo que viene realizando el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta -presente en el recinto-, pidió acelerar el cronograma previsto. "Sabemos que el tema fiscal limita, pero queremos renovar el pedido para acelerar el ritmo. La cadena espera reducir cuanto antes la distancia con los cultivos competidores y avanzar progresivamente hacia retenciones cero", sostuvo.
El dirigente también repasó otras demandas históricas del sector. Entre ellas, mencionó una nueva ley de semillas, una ley de promoción del uso de fertilizantes, una nueva legislación sobre biocombustibles, inversiones en infraestructura logística, la recuperación del sistema ferroviario y el fortalecimiento del entramado científico y tecnológico vinculado a la producción.
Cancha a favor
El secretario de Agricultura recogió ese diagnóstico y devolvió un mensaje de confianza hacia adelante. "Se están resolviendo cosas que hace dos años y medio parecían imposibles", aseguró Iraeta. El funcionario fue incluso más allá al anticipar que "la cosecha de soja posiblemente sea mayor de 50 millones de toneladas", una cifra que, aclaró, todavía se encuentra por debajo del verdadero potencial productivo argentino.
"Todo lo que hacemos es intentar aliviarle el peso al campo", aseguró Iraeta, quien atribuyó el buen momento no sólo a las condiciones climáticas sino, fundamentalmente, al esfuerzo de los productores. "La cosecha viene realmente récord en todo sentido. Mucho tiene que ver el clima, pero muchísimo más el trabajo y la inversión de los productores", piropeó. "Está agrandado", comentaban algunos productores ni bien terminó la exposición el funcionario, sonriente.
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El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta (der.), junto a Rossi y el secretario de Gobierno de Rosario, Sebastián Chale.
También coincidió con el sector en que la infraestructura representa uno de los principales desafíos pendientes. "Es un tema crítico, pero está en principios de solución", le dijo a Letra P, al enumerar la reciente licitación de la hidrovía, las futuras concesiones de las rutas nacionales y el proceso para privatizar el Belgrano Cargas. Allí, una diferencia: en las rutas, las críticas arrecian y la carga cayó sobre las provincias, algo que hasta los propios productores reconocen.
Competitividad para recuperar protagonismo
El diagnóstico de la industria y de los exportadores coincidió con el de Acsoja. El presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, recordó que el complejo sojero continúa explicando cerca del 30% del ingreso de divisas del país, pese al crecimiento que empiezan a mostrar otros sectores, como la minería.
"La infraestructura de Argentina no está diseñada para soportar la producción", advirtió porque, según explicó, en algunas regiones se pierde entre el 20% y el 25% de la cosecha por el estado de los caminos rurales. No obstante, se permitió una mirada optimista. "La buena noticia es que estamos mal, pero hay un plan", resumió, al mencionar la privatización de los trenes de carga y las obras viales que impulsa Santa Fe, aunque reconoció que todavía resta discutir cómo financiarlas. Un punto y aparte allí para la idea de cobro de una tasa por parte del gobierno provincial, motivo de discusión por estas semanas.
Idígoras también planteó como un desafío dejar atrás una agenda exclusivamente centrada en la estabilidad macroeconómica para avanzar hacia otra enfocada en la productividad y la incorporación de nuevos estándares internacionales. "Argentina llega a la final todos los años. Ganarla depende de varias cosas: infraestructura, baja de retenciones y dejar de ver las oportunidades como amenazas", sintetizó.
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Puertos Privados, Luis Zubizarreta, consideró que "se puso en valor un montón de cosas que fueron ordenando la macroeconomía y tienen un impacto enorme en la competitividad". Destacó la unificación cambiaria, la baja gradual del costo fiscal y las reformas en infraestructura, aunque sostuvo a Letra P que "todavía falta camino por recorrer, pero la dirección está clara".
Respecto de la legislación pendiente, fue contundente. "Tenemos una ley de biocombustibles pésima, que generó cupos y precios regulados desastrosos para el crecimiento del sector", sostuvo. Por eso manifestó el respaldo mayoritario de la industria a una nueva normativa que permita reactivar inversiones y ampliar la capacidad instalada.