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LA POSTA DEL CONGRESO

Manuel Adorni cumple y Javier Milei respira

Cómo se planeó el informe del jefe de Gabinete. Cuánto puede durar el alivio. La esperanza dialoguista para blindarlo y retomar la agenda. Bullrich, trabada.

Fue un respiro. Para el Gobierno, la exposición de Manuel Adorni en Diputados permitió aliviar el desgaste mediático de la investigación judicial sobre el presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, pero no dejó un cheque en blanco que garantice su continuidad por tiempo indefinido.

La imagen de Javier Milei y su equipo en los palcos fue un respaldo que el funcionario necesitaba para seguir. Nadie sabe hasta cuándo. El presidente dejó un dato para la interna. Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, lo acompañó en el palco central y a los pocos días tuvo una reunión con su par de Interior, Diego Santilli; y el titular de Diputados, Martín Menem. La foto alcanzó para que hubiera rumores de un ascenso.

El formato de informe de gestión le permitió al ministro coordinador dejar sin responder las preguntas más incómodas, referidas al origen de los fondos que le permitieron al político platense comprar casas y viajar.

Esas consultas llegaron al final de la jornada y en las crónicas del día fueron eclipsadas por la escena que Adorni mostró en su discurso inicial, con el gabinete completo y Milei aplaudiendo desde los palcos. Fue un montaje cuidado. Los opositores que vieron al funcionario de cerca aseguraron que estaba muy nervioso. Pálido, de a ratos.

Hubo un festejo muy cauteloso en el bloque libertario. Sus referentes tienen claro que los aliados seguirán esquivos y, sobre todo, que la Justicia tendrá la última palabra. “Esto nos da un tiempo, pero hay dos caminos: o Adorni es imputado y renuncia o sigue golpeado, como hasta ahora”, dijo una diputada experimentada de La Libertad Avanza al salir del Congreso.

Menem sintió el evento como un triunfo personal en su interna con Santiago Caputo, artífice de la fallida conferencia de prensa que brindó el jefe de Gabinete el 25 de marzo.

El blindaje a Manuel Adorni

Menem estudió el protocolo de los informes de gestión y encontró la mejor escena para recuperar al jefe de Gabinete. A los tiempos estrictos asignados a cada bloque, el riojano agregó una trampa. Incorporó intervalos antes de cada tanda de respuestas de Adorni.

Fue una ayuda clave que el funcionario debería agradecer. El equipo que lo ayudó fue el mismo de su antecesor, Guillermo Francos, quien nunca se tomó un cuarto intermedio para estudiar los textos de las contestaciones. La oposición hizo la vista gorda porque, en su mayoría, quiso evitar una escena de confrontación.

La preparación fue minuciosa. Hubo dos reuniones del bloque La Libertad Avanza de Diputados para coordinar la jornada. La primera fue para escuchar generalidades. Se supo que 200 personas iban a cubrir los palcos, con Milei incluido, a la espera de un primer aplauso para hacer vibrar el recinto. La mayoría eran funcionarios de Presidencia o militantes cercanos al diputado Sebastián Pareja.

El segundo encuentro fue más acotado. Asistió una decena de diputados para ensayar cómo reaccionar si algún opositor se salía de cauce. Algunos elegidos para esa misión eran Manuel Quintar, Lilia Lemoine, Soledad Mondaca, Santiago Santurio, Álvaro Martínez, Juliana Santillán y Lisandro Almirón. Cada uno estudió su libreto.

La idea de romper la sesión para mostrar a una oposición carnavalesca fue perdiendo adeptos. Influyó que el peronismo avisó que no mordería el anzuelo, pero en la Casa Rosada tampoco agradaba que Adorni sea acusado de huir.

Un nuevo escenario político

La sobreexpectativa que había en la presentación del vocero presidencial en Diputados obligó a cada fuerza política a jugar todas las cartas y se supo dónde está parado cada uno. Hubo movimientos llamativos, realizados con encuestas en la mano.

Las diferentes tribus que habitan Unión por la Patria coincidieron en que era necesario ser incisivo con las preguntas sobre corrupción, pero no caer en provocaciones para que la sesión terminara antes de tiempo.

La grieta no es negocio, explicaban en UP, porque alienta un conflicto social que quizá nadie pueda controlar. Tampoco ellos. “La situación es peor que en 2001. Sólo no estalla porque los dos espacios más grandes contienen al 70%”, fue el diagnóstico de una de las autoridades del PJ.

En ese contexto, al peronismo le preocupaba que la izquierda agitara a Milei durante el discurso de Adorni y se robara las cámaras. Ocurrió igual: Myriam Bregman volvió a tener su postal de mano a mano con el Presidente, justo en la semana en que se viralizaban encuestas que la posicionan como la dirigente opositora de mejor imagen.

Su crecimiento trae recuerdos frescos. Hace cuatro años, Milei subía en la consideración popular y empezaba a sacar de escena a Juntos por el Cambio. ¿Qué está haciendo el peronismo para contener a Bregman? Será una de las preguntas del consejo federal del PJ, convocado para el 19 de mayo, como había adelantado Letra P.

Los del medio, afuera

Los aliados y la oposición blanda bajaron el perfil y expusieron el problema que tienen para posicionarse en un escenario conflictivo. La UCR y el PRO no hicieron preguntas a Adorni, tal vez porque no quisieron dejar la marca de asociados a un jefe de Gabinete que, tarde o temprano, puede volar por los aires.

El bloque Provincias Unidas se mostró dividido y esa situación fue quizá el mayor éxito para el Gobierno. Los socialistas y los radicales díscolos se posicionaron como el ala dura; mientras que los referentes de los gobernadores (Santa Fe, Chubut, Córdoba y Jujuy) y los ex-PRO armaron un subgrupo dialoguista.

Esta fractura puede ser clave para la agenda que viene en Diputados, aún en discusión. La línea blanda de PU le advirtió a Unión por la Patria que no acompañará una sesión para pedir la interpelación de Adorni, una situación que lo pondría otra vez frente al recinto, pero sin chances de evadir preguntas. Sería letal.

La jefa de PU, Gisela Scaglia, se guarda una carta para mostrarse opositora: quiere esperar una semana en la que estén presentes sus 18 diputados y pedir abrir el recinto para emplazar comisiones a las que fue girado au proyecto de Ficha limpia, la iniciativa para impedir candidaturas de condenados en la justicia por corrupción.

Quien maneja la agenda

En La Libertad Avanza se niegan a tratar Ficha limpia por fuera de la reforma política que enviaron al Senado, que incluye una versión dura del proyecto, con inhabilitación para competir de cualquier condenado por un delito doloso.

Cada bancada terminó la semana haciendo cuentas de cómo seguir la actividad parlamentaria. En el oficialismo hay posiciones encontradas. Santilli quedó contento: quiere que Diputados tenga sesiones quincenales para mostrar actividad.

La próxima reunión en la Cámara baja sería el miércoles 13, con un temario acotado a la Ley Hojarascas y algún proyecto de consenso. Menem es más precavido y prefiere esperar a que juegue primero la oposición.

Quizá no ocurra en el corto plazo, porque no están los votos para avanzar en la reforma de la ley de presupuesto universitario. El riojano está a la espera de las prometidas reformas penales que anunció el Gobierno.

Germán Martínez, jefe de UP, se tomará la semana para hablar con las otras bancadas y hacer cuentas. Su idea no cambió: intentará juntar mayoría para tratar una agenda de temas que acorralen al Gobierno, como el endeudamiento a las familias.

Por la división de PU, el santafesino no cree que pueda repetir los 125 votos que reunió en la última sesión para algunas votaciones. Se trata de cuatro menos que el cuórum y ese día había dos ausencias peronistas evitables. Era un número prometedor, pero la foto quedó vieja.

Los gobernadores que enfrentaron a Milei en octubre aportaron los votos esa vez, pero no están dispuestos a contribuir a una expulsión de Adorni. El pasado miércoles, usaron sus minutos para pedir recursos a sus provincias. Lo habitual.

Cómo destrabar el Senado

Patricia Bullrich siguió atenta la performance del jefe de Gabinete con la esperanza de retomar la agenda del Senado, donde perdió el margen de maniobra de hace unos meses.

La jefa libertaria sufre las vacilaciones radicales, que con 10 miembros definen el cuórum del Gobierno. La unidad que mostró la bancada UCR para pedir la continuidad de las PASO congeló la reforma política, tal vez para siempre.

La exministra de Seguridad busca consensos para otros temas. Intentará una sesión para el 14 de mayo, con la esperanza de haber llegado a dictaminar el proyecto de “inviolabilidad de la propiedad privada”, una de las apuestas de Federico Sturzenegger.

Por pedido de la UCR, la iniciativa eliminará los artículos que habilitan desalojos en los barrios populares y se mantendría restringida la compra de tierras en manos de extranjeros.

La reforma a la ley de salud mental pasaría el filtro de los aliados, aunque no del peronismo, que pide excluir las adicciones. Bullrich también habla con ellos.

Quedó archivada por ahora la reforma de la emergencia en Discapacidad enviada por el ministro de Salud, Mario Lugones. Los aliados le tiraron a bronca a la jefa de La Libertad Avanza, quien se sorprendió el pasado jueves con la visita de organizaciones del sector al Senado.

El texto escrito por Lugones molestó mucho al PRO, la UCR y los partidos provinciales. Entienden que, con la excusa de limpiar pensiones truchas, que el propio ministro no supo detectar, se busca una ley para eliminar el nomenclador que define los valores para las atenciones a discapacidad y obligar a personas en esta condición a negociar los precios con cada profesional.

La iniciativa tiene otra trampa. Al desechar el fondo solidario como fuente de recursos para abonar las prestaciones, la norma permitiría aumentar la rentabilidad de las obras sociales grandes y las empresas de medicina prepaga. Por ahora, los senadores aliados del Gobierno no quieren ser cómplices de esa transferencia de ingresos.

Los radicales se adueñan de los pliegos

Los radicales también le jugaron una mala pasada a Bullrich con los pliegos diplomáticos: borraron 16 de los 43 ascensos que había enviado el canciller, Pablo Quirno. La Fundación Alem, dedicada a defender a los diplomáticos de boina blanca, presionó a los senadores de la UCR para peinar la lista y lo logró.

Acusaron a los excluidos de haber tenido vínculos con gobiernos kirchneristas. Quirno mostró su impronta: no quiso ser parte de una persecución ideológica y se resistió hasta donde pudo. Explicó a los senadores que el personal excluido tenía carrera diplomática y que era absurdo vincularlo a una gestión en particular.

Bullrich tuvo que ceder y el radicalismo dejó un mensaje. Tienen armas para que no lleguen al recinto varios de los pliegos judiciales que empezaron a tratarse el jueves. Hay presión para eliminar una tanda por una supuesta cercanía al kirchnerismo. ¿Tal vez por eso sigue sin llegar al recinto el pliego para prolongar el mandato en Casación de Carlos Mahiques, el padre del ministro de Justicia? Es una de las sospechas. Una de tantas.

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