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CIUDAD AMARILLA

Volver a los orígenes: Jorge Macri retoma una estrategia histórica del PRO

Después del triunfo libertario, el jefe de Gobierno relanzó las reuniones barriales. Busca reposicionarse con un estilo de gestión basado en el diálogo directo.

Tras la derrota electoral del PRO en mayo, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, busca fortalecer su figura anclándola al territorio porteño. Los principales ejes de su estrategia son las reuniones con vecinos, los operativos de cercanía y la marca registrada del PRO.

La incipiente interna del macrismo, tras la caída de La Libertad Avanza del domingo pasado en la provincia de Buenos Aires, le da aire al sector que advertía sobre los riesgos de un acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. En ese grupo se alinea el alcalde, que con bajo perfil volvió a la escena porteña para reafirmar su apuesta al pago chico amarillo, una definición que ya había tomado a comienzos de año con el desdoblamiento de las elecciones locales.

Aun con el pésimo resultado de mayo —cuando, por primera vez en dos décadas, el PRO quedó tercero en la Ciudad— Macri da señales de que no piensa replegarse. Sin amplificación mediática, intenta reposicionarse con una receta que alguna vez fue emblema del macrismo, pero que había caído en desuso: el contacto cara a cara con los vecinos.

La estrategia dual de Jorge Macri

Se trata de una estrategia dual que combina rasgos de las últimas candidaturas presidenciales del PRO. Por un lado, una narrativa de mano dura, asociada a Patricia Bullrich, ministra de Seguridad y candidata de LLA en octubre: control del espacio público, seguridad y limpieza urbana. Sus posteos en redes resaltan los desalojos de viviendas usurpadas —aseguran haber recuperado 422 propiedades desde su llegada a Uspallata— y la detención de cuidacoches en espectáculos culturales o deportivos.

En paralelo, el dispositivo comunicacional empezó a exhibir otra faceta: el acercamiento barrial muy ligada en el imaginario porteño a Horacio Rodríguez Larreta. “Es un sello del PRO que Mauricio (Macri) instaló en 2008, e incluso antes, cuando empezaba a caminar la Ciudad”, aclaran en su entorno, en un intento de relativizar la herencia larretista de ese formato.

Con la necesidad política de revertir el traspié electoral y fortalecer la identidad porteña, Macri busca recuperar la mística de gestión. Desde mayo encabeza un raid de recorridas por barrios y comunas con encuentros vecinales en sedes comunales, clubes y asociaciones donde suele desembarcar la plana mayor de su gabinete.

Según sus asesores, desde comienzos de este año Macri participó en unos 40 encuentros con vecinos. Su vicejefa, Clara Muzzio, encabezó al menos 14; mientras que el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, también se sumó a algunas. Los ministros completan el esquema con reuniones temáticas, casi siempre centradas en seguridad y ordenamiento urbano.

El rol de Ezequiel Sabor

Detrás del relanzamiento vecinalista aparece la mano de Ezequiel Sabor, subsecretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano, que llegó en julio para reemplazar a César Torres, uno de los alfiles históricos de Jorge Macri. En Uspallata lo describen como “un jefe de Gabinete político, más que de gestión”. Desde su desembarco retomó el vínculo con los jefes de las 15 comunas y, a partir de ese diagnóstico, profundizó el despliegue del programa “Más servicios en tu barrio”.

Tres o cuatro veces por semana se instalan operativos móviles en distintos puntos de la Ciudad: oficinas del Registro Civil, ventanillas para realizar denuncias ante el Ministerio Público Fiscal porteño, puestos de atención odontológica y vacunación, e incluso castración de mascotas. Un formato que remite a los viejos operativos del kirchnerismo en su etapa de mayor despliegue territorial, adaptado ahora a la liturgia del macrismo porteño.

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