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El oficialismo va con CFK y desconoce el armado de Randazzo. El FR, junta a sus sectores y habla de “ceder” a sus nuevos socios. Tagliaferro, el encargado de ordenar la enfrentada tropa de Cambiemos.
Por 18/06/2017 05:09 PM

“Son rumores, no hay nada”, sintetiza ante Letra P el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, cerrando la posibilidad a que licencie su cargo en la intendencia y se abra paso a una candidatura a senador. La respuesta busca disuadir la hipótesis que sobrevuela el distrito: que el único jefe comunal que se conoce en ese territorio en sus 22 años de historia abandone su despacho y deje ese lugar a su heredero biológico y político, Pablo Descalzo. La estrategia, de hacerse efectiva, no es errada. Garantiza la continuidad de un liderazgo que ha sobrevivido a los embestidas de una oposición que no ha logrado erguir una propuesta separadora. El panorama, de cara a las elecciones, pone al peronismo local en sintonía con la definición nacional: habrá lista K y del randazzismo. El massismo, con nuevos aliados, vuelve a sumirse en un debate que reúne a los distintos sectores que se arrogan favoritismo. Cambiemos, por su parte, busca disfrazar de unidad un espacio balcanizado por disputas personales.

El de estas elecciones no es un escenario fácil para el oficialismo. En el Concejo Deliberante cuenta con seis bancas propias y trabaja en interbloque con los dos representantes que tiene Nuevo Encuentro. Suma ocho de un total de 20 escaños y cuatro pone en juego. El resto está repartido entre Cambiemos, Frente Renovador y Progresistas, una oposición que amenaza con quitarle la conducción del deliberativo y con la que ha tenido que negociar en reiteradas ocasiones para lograr el avance de proyectos importantes para su gestión.

 

Esa minoría puso en problemas a Descalzo en 2016 cuando avanzó un pedido de interpelación para que dé explicaciones en materia de seguridad. En aquel momento, la Policía Local quedó ligada a la protección ilegal a empresarios y a punteros políticos vinculados al jefe comunal. El germen de una pueblada en el Conurbano luego de un enfrentamiento entre la policía y los vecinos, tras denuncias de robos y supuestos secuestros, puso en relieve una disputa entre el municipio y el ministerio de Seguridad por el control de la Policía Local.

 

OPERACIÓN RETIRADA. Descalzo gobierna los destinos de Ituzaingó desde 1995, meses después que ese territorio se constituyera como distrito autónomo tras escindirse del partido de Morón. Desde ese lugar ha sido testigo y partícipe de todos los movimientos, transformaciones, disputas, rupturas y reconstrucciones que ha tenido el peronismo. Señalado como uno de los pocos barones del Conurbano que queda en pie, desde las legislativas 2013 sobrevuela la idea que está preparando el escenario para abandonar el máximo sillón de ese municipio.

“En 2013 Descalzo pudo resolver quién será su sucesor”, detallan desde Ituzaingó a Letra P. En aquella elección el candidato fue el actual secretario de Infraestructura Pablo Piana, quien perdió contra el massismo. “Hasta ese momento se discutía quién sería el heredero, por un lado Piana y por el otro Pablo Descalzo”, agregaron. Los resultados de la disputa electoral inclinaron la balanza a favor del actual concejal e hijo del jefe comunal.

 

 

En 2015, antes que finalmente Alberto Descalzo decidiera volver a presentarse como candidato, Pablo fue mencionado como posible postulante del oficialismo. El cierre de listas, lo encontró anotado como cabeza de la nómina del Concejo y hoy es el intendente interino cuando su padre pide licencia.

De cara a las elecciones de este año, el rumor de que el jefe comunal busque un lugar en la lista de senadores provinciales suena fuerte. “Si se va a la Legislatura, queda Pablo y ya se proyecta para presentarse en el 2019”, evalúan en el pago chico.

Sin embargo, esa jugada fue descartada por el intendente al ser consultado por Letra P. “Son rumores, no hay nada”, responde brevemente Descalzo. Su eventual arribo a la Legislatura bonaerense le devolverá a Descalzo el protagonismo perdido en ese ámbito desde que Horacio González pasó de ser un diputado que le respondía directamente a ser un diputado con juego propio. González -que logró tejer vínculos con La Cámpora, dueños de la lapicera durante el kirchnerismo - cumplirá en 2019 veinte años como legislador bonaerense, aniversario usado como broma en los pasillos de la Cámara de Diputados, donde ironizan con la proximidad de cumplir la mayoría edad, años suficientes para dejar la casa de leyes.

 

 

Las PASO encontrarán al intendente respaldando la candidatura a senadora nacional de Cristina Fernández de Kirchner, aunque insiste, en línea con el discurso que ha encolumnado al frente de Unidad Ciudadana que siguen “trabajando por la unidad del peronismo con la idea de luchar para que se acabe la política de ajuste que nos perjudica a todos”.

Si bien en el distrito se menciona al secretario general del municipio, Martín Rossi, como cabeza de lista, Descalzo se niega a hablar de nombres para el orden local. “Es muy prematuro hablar de candidaturas”, dice, aunque restan un puñado de días para definir las listas.

En Ituzaingó, tal como ha ocurrido en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires, el randazzismo presentó su mesa y ya son varios los dirigentes que se anotan para jugar dentro del frente Cumplir. Sin embargo, Descalzo desconoce el armado y lanza que “si hubiese”, buscaría “sentarse a hablar”, porque “lo más importante es que estemos juntos”.

Lo mismo dirá al ser consultado sobre sus aliados en el Concejo Deliberante, Nuevo Encuentro. “Acá el acuerdo es trabajar juntos contra el partido del ajuste”, lanza analizando la política de Cambiemos.

A días de la definición de candidatos, el sabbatellismo anticipó que a diferencia de la estrategia que desplegaron en 2015, cuando se enfrentaron al oficialismo en la PASO, jugarán en unidad con el jefe comunal. “Iremos todos juntos”, señala a Letra P el último candidato a intendente de Nuevo Encuentro, el concejal Daniel Larrache. “Somos parte del espacio de unidad, queremos construir un espacio más amplio, más plural, para poner a Cristina nuevamente al frente del proyecto. Todo lo que hagamos a nivel distrital tiene que ver con eso”, señala.

A Larreche se le vence el mandato y si bien no quiere anticipar la jugada, en Ituzaingó se menciona que tiene intenciones de renovar. “Nuevo Encuentro es representativo del peronismo oficialista y ha acompañado a Descalzo en el Concejo. Tienen algunas diferencias, pero van a pedir un lugar porque son parte del interbloque”, lanzan desde el distrito. ¿Y Brancatelli?, consulta Letra P en referencia al periodista que en 2015 se enfrentó a Descalzo y denunció que lo proscribieron, “Brancatelli desapareció”, definen desde el oeste del Conurbano.

Pese al ningueneo de Descalzo el randazzismo tiene referentes en el distrito. Semanas atrás la Mesa Randazzo 2017 hizo su presentación y mostró a un ex funcionario del Ejecutivo municipal, Marcelo Barone, como posible candidato del espacio. “Son momentos de algunas definiciones, estamos esperando”, señala a este portal, esquivando la consulta de que sea él quien encabece. En línea con los principales armadores del randazzismo a nivel provincial y nacional, dirá que “apuestan a la unidad luego de las PASO, para permitirle a la gente que elija su candidato”.

 

 

Al armado randazzista también se sumó el ex candidato a intendente por Cambiemos en 2015, el empresario Osvaldo Marasco. Tras aquellas elecciones, el dirigente pegó el portazo del macrismo apuntando fuertemente contra la gobernadora María Eugenia Vidal. “No es ninguna Heidi”, dice a este portal en referencia a la mandataria y resalta que “Cambiemos terminó armado lista con miserables”. “Yo me fui muy mal porque Vidal convalidó un acto de corrupción. Metió en la lista de Ituizaingó a alguien que es de Capital y que fraguó el DNI”, dice en referencia al concejal Gastón Di Castelnuovo, yerno de Alejandro Roemmers, presidente del Laboratorio Roemmers, con quien se cruzó fuertemente tras las elecciones

Sobre su participación en las próximos comicios sostiene que está “conversando con Florencio Randazzo y con (el ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) Julián Dómiguez”. “Estamos viendo si se puede hacer algo importante en Ituzaingó, es muy probable que yo encabece la lista”, lanza.

CAMBIEMOS, UN FRENTE DISPERSO. La interna de esta alianza eclipsa, a pesar del llamado de unidad, la posibilidad de un armado homologado.

A la crisis desatada por el polémico portazo de Marasco, se sumó la división del bloque en el Concejo Deliberante. Es que hasta hace unas semanas, por un lado había una bancada de cinco concejales, que responden al armado encomendado por el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, y por el otro el edil Sergio Crego, referenciado con Jorge Macri, quien se había alejado del espacio argumentando, en principio, que los otros representantes jugaban para el oficialismo. Dos de esas bancas están en juego: la de los concejales Julio Díaz y Carolina López, que llegaron al deliberativo en 2009 por el PRO y renovaron en 2013 por el massismo.

Sin embargo, de cara a las PASO, el bloque se unificó y se comenzó a hablar de unidad. “Las diferencias van a seguir estando, porque son de forma”, señala un macrista sobre el acercamiento. Crego, por su parte, indica a Letra P, que la “intención es construir una lista de unidad, ganarle a Descalzo y poner en discusión la conducción del Concejo Deliberante”.

En el armado de listas, la lapicera la tiene el ex marido de la gobernadora, el intendente de Morón Ramiro Tagliaferro. “Jorge Macri las armó en 2015, ahora el armador en Tagliaferro”, señalan desde Ituzaingó. En marzo reunió en torno a la misma mesa a representantes del PRO, del Partido FE, del CC- ARI, del Movimiento Social por la República, de Unión por la Libertad y de la UCR.

 

 

En el macrismo, entre los nombres que suenan para encabezar la lista, el que más respaldo tiene es el titular del PAMI local Gabriel Pozzuto. También se menciona Ezequiel Carrizo, un joven peronista que llegó a Cambiemos de la mano del ministro de Seguridad Cristian Ritondo y, en el marco de una incipiente campaña, recorre el distrito.

La disputa no es sólo competencia del macrismo. Entre los socios radicales también hay diferencias. La conducción de la Unión Cívica Radical explotó en los últimos días, luego que se corriera de la vicepresidencia a Pablo Brizuela. Tras su salida, disparó contra la actual presidenta, Rossana Galassi, acusándola de tener diferencias con el vicegobernador Daniel Salvador.

Las denuncias fueron desestimadas ante este portal por la dirigente radical, quien aseguró que Brizuela fue separado de su cargo “por incumplimiento de la carta orgánica partidaria” y aseguró que, en el marco “de una operación política para desarticular el frente Cambiemos, Brizuela opera para el intendente Descalzo”

De cara a las conversaciones que mantendrán con sus socios de Cambiemos, Galassi indicó que dentro de la UCR hay dos nombres en danza. Uno es el de ella y otro el del secretario general del partido, Ricardo Sequeira, hermano de quien fue candidato por el radicalismo en 2015, Julio Sequiera.

1PAÍS, UNA ALIANZA DIVIDA. El acuerdo entre Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Victoria Donda, tiene su impacto en Ituzaingó. En estos pagos las tres líneas que coinciden bajo el paraguas del Frente Renovador, que cuenta con cuatro concejales, tiene que lograr una lista de unidad con Libres del Sur, que tiene un representante en el HCD, y con el edil socialista, que a diferencia de lo que sucede en otros distritos, aquí se encolumnó con los margaritos.

En 2015 el massismo presentó una lista por cada uno de los sectores que se disputa el liderazgo de esa fuerza en el distrito. Uno es el espacio de los hermanos Rucci, Claudia y Aníbal Rucci- actual concejal-; el segundo el del líder de la CGT, Carlos Acuña, que tiene a su hijo, también Carlos, liderando el bloque en el deliberativo local; y el tercero el del referente y concejal de la Perón Vive, Roberto Rocha.

El último conflicto que cruzó a dos de los sectores fue la destitución de la tesorera del Consejo Escolar de Ituzaingó, Nancy Núñez, que responde al sector de Acuña; expulsión que se consiguió con los votos del secretario y el presidente del Consejo Escolar, ambos referenciados con el sector de Rocha.

Para calmar las aguas, a principio de mayo Sergio Massa visitó el distrito y reunió a toda la tropa. En la foto no faltó ningún referente. De cara la contienda electoral, Rocha anticipó a Letra P que buscarán alcanzar una lista de unidad. “Hay muy buena voluntad de diálogo”, señaló y agregó que si bien tiene en cuenta que todos los sectores pretenderán renovar su banca, la intención del armado “no debería cerrarse con la presentación de lista, sino que tendría que ser el comienzo para pelearle el municipio a Descalzo en 2019”.

 

 

“En toda negociación siempre hay alguien que debe ceder y tendremos que debatirlo. Es difícil, pero lo haremos”, señaló, no sólo en referencia a sus socios massistas, sino a los nuevos aliados: los representantes de Libres del Sur y del socialismo, a quienes se le vence el mandato.

“Es muy probable que haya una interna porque hay muchos sectores que tienen pretensiones”, manifestó a este portal el edil socialista Esteban Vallarino y agregó que buscarán ser tenidos en cuenta en el armado de listas porque su partido hizo “una gestión legislativa planteando una alternativa a Descalzo, marcando línea de acción. Si la interna tiene en cuenta esto, tenemos una posibilidad, porque hay una razón política detrás, porque hay un objetivo que es ser una real oposición al gobierno”.

En el mismo sentido se expresó su par de la bancada Libres del Sur, con quien comparten el interbloque Progresistas, Nahuel Segovia, que buscará renovar su mandato. “La idea es seguir planteando una alternativa hacia adelante. En esta elección es muy probable que Descalzo se vaya, y tiene que haber un recambio político y generacional. Podemos ser protagonistas en 2017, pensando en disputar la intendencia en 2019, porque el proyecto de Descalzo está agotado”.

De cara a la contienda, estos espacios aún permanecen trabajando por separado. “A veces tenemos coincidencias y en otras no, nosotros nos hemos posicionado como una oposición más dura”, señaló el concejal para diferenciarse de sus socios massistas.

En la elección que se disputará este año en Ituzaingó, hay mucho más que diez bancas en juego. Aunque el oficialismo intente disipar la idea de que el jefe comunal transita por el último tramo de su gestión, la estrategia de recambio está en marcha. La oposición, que no ha logrado arrebatarle a Alberto Descalzo el poder de la conducción, deposita en este recambio una posibilidad para poder ofrecerse al electorado como una alternativa al histórico gobierno. Frente a la actual conducción, que libra sus internas a puertas cerradas, los representantes de la oposición se enfrentan a la dura batalla de tener que ceder personalismo a cambio de proyectos homologados para ser una real competencia al oficialismo.

 

 

Ituzaingó llega a las urnas con el recambio de conducción como debate de fondo

El oficialismo va con CFK y desconoce el armado de Randazzo. El FR, junta a sus sectores y habla de “ceder” a sus nuevos socios. Tagliaferro, el encargado de ordenar la enfrentada tropa de Cambiemos.

“Son rumores, no hay nada”, sintetiza ante Letra P el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, cerrando la posibilidad a que licencie su cargo en la intendencia y se abra paso a una candidatura a senador. La respuesta busca disuadir la hipótesis que sobrevuela el distrito: que el único jefe comunal que se conoce en ese territorio en sus 22 años de historia abandone su despacho y deje ese lugar a su heredero biológico y político, Pablo Descalzo. La estrategia, de hacerse efectiva, no es errada. Garantiza la continuidad de un liderazgo que ha sobrevivido a los embestidas de una oposición que no ha logrado erguir una propuesta separadora. El panorama, de cara a las elecciones, pone al peronismo local en sintonía con la definición nacional: habrá lista K y del randazzismo. El massismo, con nuevos aliados, vuelve a sumirse en un debate que reúne a los distintos sectores que se arrogan favoritismo. Cambiemos, por su parte, busca disfrazar de unidad un espacio balcanizado por disputas personales.

El de estas elecciones no es un escenario fácil para el oficialismo. En el Concejo Deliberante cuenta con seis bancas propias y trabaja en interbloque con los dos representantes que tiene Nuevo Encuentro. Suma ocho de un total de 20 escaños y cuatro pone en juego. El resto está repartido entre Cambiemos, Frente Renovador y Progresistas, una oposición que amenaza con quitarle la conducción del deliberativo y con la que ha tenido que negociar en reiteradas ocasiones para lograr el avance de proyectos importantes para su gestión.

 

Esa minoría puso en problemas a Descalzo en 2016 cuando avanzó un pedido de interpelación para que dé explicaciones en materia de seguridad. En aquel momento, la Policía Local quedó ligada a la protección ilegal a empresarios y a punteros políticos vinculados al jefe comunal. El germen de una pueblada en el Conurbano luego de un enfrentamiento entre la policía y los vecinos, tras denuncias de robos y supuestos secuestros, puso en relieve una disputa entre el municipio y el ministerio de Seguridad por el control de la Policía Local.

 

OPERACIÓN RETIRADA. Descalzo gobierna los destinos de Ituzaingó desde 1995, meses después que ese territorio se constituyera como distrito autónomo tras escindirse del partido de Morón. Desde ese lugar ha sido testigo y partícipe de todos los movimientos, transformaciones, disputas, rupturas y reconstrucciones que ha tenido el peronismo. Señalado como uno de los pocos barones del Conurbano que queda en pie, desde las legislativas 2013 sobrevuela la idea que está preparando el escenario para abandonar el máximo sillón de ese municipio.

“En 2013 Descalzo pudo resolver quién será su sucesor”, detallan desde Ituzaingó a Letra P. En aquella elección el candidato fue el actual secretario de Infraestructura Pablo Piana, quien perdió contra el massismo. “Hasta ese momento se discutía quién sería el heredero, por un lado Piana y por el otro Pablo Descalzo”, agregaron. Los resultados de la disputa electoral inclinaron la balanza a favor del actual concejal e hijo del jefe comunal.

 

 

En 2015, antes que finalmente Alberto Descalzo decidiera volver a presentarse como candidato, Pablo fue mencionado como posible postulante del oficialismo. El cierre de listas, lo encontró anotado como cabeza de la nómina del Concejo y hoy es el intendente interino cuando su padre pide licencia.

De cara a las elecciones de este año, el rumor de que el jefe comunal busque un lugar en la lista de senadores provinciales suena fuerte. “Si se va a la Legislatura, queda Pablo y ya se proyecta para presentarse en el 2019”, evalúan en el pago chico.

Sin embargo, esa jugada fue descartada por el intendente al ser consultado por Letra P. “Son rumores, no hay nada”, responde brevemente Descalzo. Su eventual arribo a la Legislatura bonaerense le devolverá a Descalzo el protagonismo perdido en ese ámbito desde que Horacio González pasó de ser un diputado que le respondía directamente a ser un diputado con juego propio. González -que logró tejer vínculos con La Cámpora, dueños de la lapicera durante el kirchnerismo - cumplirá en 2019 veinte años como legislador bonaerense, aniversario usado como broma en los pasillos de la Cámara de Diputados, donde ironizan con la proximidad de cumplir la mayoría edad, años suficientes para dejar la casa de leyes.

 

 

Las PASO encontrarán al intendente respaldando la candidatura a senadora nacional de Cristina Fernández de Kirchner, aunque insiste, en línea con el discurso que ha encolumnado al frente de Unidad Ciudadana que siguen “trabajando por la unidad del peronismo con la idea de luchar para que se acabe la política de ajuste que nos perjudica a todos”.

Si bien en el distrito se menciona al secretario general del municipio, Martín Rossi, como cabeza de lista, Descalzo se niega a hablar de nombres para el orden local. “Es muy prematuro hablar de candidaturas”, dice, aunque restan un puñado de días para definir las listas.

En Ituzaingó, tal como ha ocurrido en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires, el randazzismo presentó su mesa y ya son varios los dirigentes que se anotan para jugar dentro del frente Cumplir. Sin embargo, Descalzo desconoce el armado y lanza que “si hubiese”, buscaría “sentarse a hablar”, porque “lo más importante es que estemos juntos”.

Lo mismo dirá al ser consultado sobre sus aliados en el Concejo Deliberante, Nuevo Encuentro. “Acá el acuerdo es trabajar juntos contra el partido del ajuste”, lanza analizando la política de Cambiemos.

A días de la definición de candidatos, el sabbatellismo anticipó que a diferencia de la estrategia que desplegaron en 2015, cuando se enfrentaron al oficialismo en la PASO, jugarán en unidad con el jefe comunal. “Iremos todos juntos”, señala a Letra P el último candidato a intendente de Nuevo Encuentro, el concejal Daniel Larrache. “Somos parte del espacio de unidad, queremos construir un espacio más amplio, más plural, para poner a Cristina nuevamente al frente del proyecto. Todo lo que hagamos a nivel distrital tiene que ver con eso”, señala.

A Larreche se le vence el mandato y si bien no quiere anticipar la jugada, en Ituzaingó se menciona que tiene intenciones de renovar. “Nuevo Encuentro es representativo del peronismo oficialista y ha acompañado a Descalzo en el Concejo. Tienen algunas diferencias, pero van a pedir un lugar porque son parte del interbloque”, lanzan desde el distrito. ¿Y Brancatelli?, consulta Letra P en referencia al periodista que en 2015 se enfrentó a Descalzo y denunció que lo proscribieron, “Brancatelli desapareció”, definen desde el oeste del Conurbano.

Pese al ningueneo de Descalzo el randazzismo tiene referentes en el distrito. Semanas atrás la Mesa Randazzo 2017 hizo su presentación y mostró a un ex funcionario del Ejecutivo municipal, Marcelo Barone, como posible candidato del espacio. “Son momentos de algunas definiciones, estamos esperando”, señala a este portal, esquivando la consulta de que sea él quien encabece. En línea con los principales armadores del randazzismo a nivel provincial y nacional, dirá que “apuestan a la unidad luego de las PASO, para permitirle a la gente que elija su candidato”.

 

 

Al armado randazzista también se sumó el ex candidato a intendente por Cambiemos en 2015, el empresario Osvaldo Marasco. Tras aquellas elecciones, el dirigente pegó el portazo del macrismo apuntando fuertemente contra la gobernadora María Eugenia Vidal. “No es ninguna Heidi”, dice a este portal en referencia a la mandataria y resalta que “Cambiemos terminó armado lista con miserables”. “Yo me fui muy mal porque Vidal convalidó un acto de corrupción. Metió en la lista de Ituizaingó a alguien que es de Capital y que fraguó el DNI”, dice en referencia al concejal Gastón Di Castelnuovo, yerno de Alejandro Roemmers, presidente del Laboratorio Roemmers, con quien se cruzó fuertemente tras las elecciones

Sobre su participación en las próximos comicios sostiene que está “conversando con Florencio Randazzo y con (el ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) Julián Dómiguez”. “Estamos viendo si se puede hacer algo importante en Ituzaingó, es muy probable que yo encabece la lista”, lanza.

CAMBIEMOS, UN FRENTE DISPERSO. La interna de esta alianza eclipsa, a pesar del llamado de unidad, la posibilidad de un armado homologado.

A la crisis desatada por el polémico portazo de Marasco, se sumó la división del bloque en el Concejo Deliberante. Es que hasta hace unas semanas, por un lado había una bancada de cinco concejales, que responden al armado encomendado por el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, y por el otro el edil Sergio Crego, referenciado con Jorge Macri, quien se había alejado del espacio argumentando, en principio, que los otros representantes jugaban para el oficialismo. Dos de esas bancas están en juego: la de los concejales Julio Díaz y Carolina López, que llegaron al deliberativo en 2009 por el PRO y renovaron en 2013 por el massismo.

Sin embargo, de cara a las PASO, el bloque se unificó y se comenzó a hablar de unidad. “Las diferencias van a seguir estando, porque son de forma”, señala un macrista sobre el acercamiento. Crego, por su parte, indica a Letra P, que la “intención es construir una lista de unidad, ganarle a Descalzo y poner en discusión la conducción del Concejo Deliberante”.

En el armado de listas, la lapicera la tiene el ex marido de la gobernadora, el intendente de Morón Ramiro Tagliaferro. “Jorge Macri las armó en 2015, ahora el armador en Tagliaferro”, señalan desde Ituzaingó. En marzo reunió en torno a la misma mesa a representantes del PRO, del Partido FE, del CC- ARI, del Movimiento Social por la República, de Unión por la Libertad y de la UCR.

 

 

En el macrismo, entre los nombres que suenan para encabezar la lista, el que más respaldo tiene es el titular del PAMI local Gabriel Pozzuto. También se menciona Ezequiel Carrizo, un joven peronista que llegó a Cambiemos de la mano del ministro de Seguridad Cristian Ritondo y, en el marco de una incipiente campaña, recorre el distrito.

La disputa no es sólo competencia del macrismo. Entre los socios radicales también hay diferencias. La conducción de la Unión Cívica Radical explotó en los últimos días, luego que se corriera de la vicepresidencia a Pablo Brizuela. Tras su salida, disparó contra la actual presidenta, Rossana Galassi, acusándola de tener diferencias con el vicegobernador Daniel Salvador.

Las denuncias fueron desestimadas ante este portal por la dirigente radical, quien aseguró que Brizuela fue separado de su cargo “por incumplimiento de la carta orgánica partidaria” y aseguró que, en el marco “de una operación política para desarticular el frente Cambiemos, Brizuela opera para el intendente Descalzo”

De cara a las conversaciones que mantendrán con sus socios de Cambiemos, Galassi indicó que dentro de la UCR hay dos nombres en danza. Uno es el de ella y otro el del secretario general del partido, Ricardo Sequeira, hermano de quien fue candidato por el radicalismo en 2015, Julio Sequiera.

1PAÍS, UNA ALIANZA DIVIDA. El acuerdo entre Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Victoria Donda, tiene su impacto en Ituzaingó. En estos pagos las tres líneas que coinciden bajo el paraguas del Frente Renovador, que cuenta con cuatro concejales, tiene que lograr una lista de unidad con Libres del Sur, que tiene un representante en el HCD, y con el edil socialista, que a diferencia de lo que sucede en otros distritos, aquí se encolumnó con los margaritos.

En 2015 el massismo presentó una lista por cada uno de los sectores que se disputa el liderazgo de esa fuerza en el distrito. Uno es el espacio de los hermanos Rucci, Claudia y Aníbal Rucci- actual concejal-; el segundo el del líder de la CGT, Carlos Acuña, que tiene a su hijo, también Carlos, liderando el bloque en el deliberativo local; y el tercero el del referente y concejal de la Perón Vive, Roberto Rocha.

El último conflicto que cruzó a dos de los sectores fue la destitución de la tesorera del Consejo Escolar de Ituzaingó, Nancy Núñez, que responde al sector de Acuña; expulsión que se consiguió con los votos del secretario y el presidente del Consejo Escolar, ambos referenciados con el sector de Rocha.

Para calmar las aguas, a principio de mayo Sergio Massa visitó el distrito y reunió a toda la tropa. En la foto no faltó ningún referente. De cara la contienda electoral, Rocha anticipó a Letra P que buscarán alcanzar una lista de unidad. “Hay muy buena voluntad de diálogo”, señaló y agregó que si bien tiene en cuenta que todos los sectores pretenderán renovar su banca, la intención del armado “no debería cerrarse con la presentación de lista, sino que tendría que ser el comienzo para pelearle el municipio a Descalzo en 2019”.

 

 

“En toda negociación siempre hay alguien que debe ceder y tendremos que debatirlo. Es difícil, pero lo haremos”, señaló, no sólo en referencia a sus socios massistas, sino a los nuevos aliados: los representantes de Libres del Sur y del socialismo, a quienes se le vence el mandato.

“Es muy probable que haya una interna porque hay muchos sectores que tienen pretensiones”, manifestó a este portal el edil socialista Esteban Vallarino y agregó que buscarán ser tenidos en cuenta en el armado de listas porque su partido hizo “una gestión legislativa planteando una alternativa a Descalzo, marcando línea de acción. Si la interna tiene en cuenta esto, tenemos una posibilidad, porque hay una razón política detrás, porque hay un objetivo que es ser una real oposición al gobierno”.

En el mismo sentido se expresó su par de la bancada Libres del Sur, con quien comparten el interbloque Progresistas, Nahuel Segovia, que buscará renovar su mandato. “La idea es seguir planteando una alternativa hacia adelante. En esta elección es muy probable que Descalzo se vaya, y tiene que haber un recambio político y generacional. Podemos ser protagonistas en 2017, pensando en disputar la intendencia en 2019, porque el proyecto de Descalzo está agotado”.

De cara a la contienda, estos espacios aún permanecen trabajando por separado. “A veces tenemos coincidencias y en otras no, nosotros nos hemos posicionado como una oposición más dura”, señaló el concejal para diferenciarse de sus socios massistas.

En la elección que se disputará este año en Ituzaingó, hay mucho más que diez bancas en juego. Aunque el oficialismo intente disipar la idea de que el jefe comunal transita por el último tramo de su gestión, la estrategia de recambio está en marcha. La oposición, que no ha logrado arrebatarle a Alberto Descalzo el poder de la conducción, deposita en este recambio una posibilidad para poder ofrecerse al electorado como una alternativa al histórico gobierno. Frente a la actual conducción, que libra sus internas a puertas cerradas, los representantes de la oposición se enfrentan a la dura batalla de tener que ceder personalismo a cambio de proyectos homologados para ser una real competencia al oficialismo.