Modelo porteño

El PRO exporta "el tablero" para enseñar a gestionar a sus intendentes

El sistema funciona desde hace años en la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, municipios bonaerenses lo replican. Vidal lo incluyó en su proyecto para modernizar el Estado.

Desde su llegada al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el PRO instaló la metodología de sistematizar todos los proyectos, obras, movimientos, avances y retrocesos de la gestión. Toda esa información se aloja en un sistema interno conocido como “tablero de control”, donde reside la más sensible documentación del día a día de toda la administración. La idea es replicarlo a algunos municipios bonaerenses, y ya comenzó a funcionar. Vidal lo incluyó en su proyecto de modernización del Estado, que se tratará en un futuro en la Legislatura.

 

En Capital existe un tablero de control general al que sólo acceden el jefe de Gobierno, el jefe de Gabinete y el subsecretario de Planeamiento y Control de Gestión, quien tiene a cargo el desarrollo de este método, lo controla y lo audita. Además, cada ministerio y dependencia tiene su propio tablero de control. En el general se pueden consultar todas las acciones y planificaciones de gobierno, mientras que en el otro la información está reducida al área particular.

 

El sistema es interno y sólo puede ser consultado mediante la intranet de los funcionarios porteños; es decir, no es de acceso público. Con esa documentación, los popes del Gobierno evalúan el estado global de la administración aunque también los casos particulares de cada área: permite cargar datos, fechas, hitos de gestión, información de proyectos para tomar conocimiento de obras paralizadas, trabajos atrasados, inauguraciones y demás.

 

A su vez, a principio de año, cada área debe presentar ante el jefe de Gobierno y la Jefatura de Gabinete un plan anual que inmediatamente se carga en tablero de control. Al mismo tiempo, el PRO realiza reuniones de seguimiento en donde el jefe de Gobierno -a veces con su vicejefe- se encuentra con el equipo de cada ministro y chequean el avance de los proyectos, obras, sus inconvenientes y todos los imprevistos. En esos encuentros, entre otras cosas, se busca “poner al día” a la cabeza del Gobierno.

 

En cada una de esas jornadas, la Dirección de Control de Gestión elabora un documento conocido internamente como “minuta”, donde quedan asentados los compromisos para la próxima reunión. Esa dirección depende de la subsecretaría de Planeamiento y Gestión. Para ingresar a las reuniones de seguimiento -en el edificio de la Jefatura de Gobierno de Parque Patricios, se deben dejar de lado los teléfonos celulares-; en la mesa en donde cada funcionario puede servirse agua, café o té, se reserva un lugar para el “estacionamiento de celulares”. Nadie obliga, pero está mal visto sentarse en la mesa de Horacio Rodríguez Larreta –antes sucedía con Mauricio Macri- con el teléfono en la mano. Incluso hay carteles que piden, al menos para los que no resisten la tentación, mantener los dispositivos en modo silencioso. Igualmente, fuentes del Gobierno de Larreta le indicaron a Letra P que la "minuta" por el momento no se está haciendo: se retomará seguramente a mitad de año.

 

Lo cierto es que desde su asunción en diciembre pasado, el Gobierno nacional está interesado en que este sistema de control, planificación y seguimiento de gestión cruce las fronteras de la Avenida General Paz y se instale en los municipios de la provincia de Buenos Aires. Este interés no es nuevo porque funcionarios del actual alcalde porteño han viajado hacia distintos puntos bonaerenses para capacitar y asesorar a aspirantes a intendentes, que luego fueron electos durante los comicios de 2015. Los que ganaron las elecciones recibieron en diciembre las instrucciones y consejos por parte del ahora jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, quien prometió en aquel momento ayudar a las gestiones municipales a implementar ese sistema.

 

Hoy, a casi cuatro meses de gestión, ya hay gobiernos locales que de a poco están comenzando a trabajar su propio tablero de control. En un principio se pensó replicar el sistema porteño en todos los municipios PRO, aunque después esto se redujo a los que mayor problemas tenían, tomando como base las herencias recibidas y el desorden con el que se encontraron: allí sobresalen las ciudades de La Plata, Quilmes y Mar del Plata, entre otras.

 

En la capital bonaerense, Julio Garro ya ha venido atendiendo a las distintas áreas de gobierno para la presentación de propuestas de gestión. "Les pedimos que presenten sus propuestas y proyectos, con su correspondiente planificación y presupuesto", le explicaron a este medio fuentes de aquel municipio. Todas esas propuestas son presentadas al intendente, quien luego dictamina por sí o por no la aprobación de las mismas. "Esto sirve para ordenarnos, porque por ejemplo si hay dos áreas que están trabajando una misma idea, se unen y empiezan a trabajar eso en conjunto", detallaron.

 

Por su parte, en la ciudad que gobierna Martiniano Molina también están al tanto del tablero de control, aunque por estos momentos no se está implementando de esa manera, o al menos no con ese título. Sí se hará en los próximos meses. "Ahora estamos con un plan que se llama Quilmes 2030", le dijeron desde ese municipio a Letra P. Lo trabajan junto con la Secretaría de Planeamiento de la Nación y tiene cinco ejes de gestión: la seguridad ciudadana, la integración, los servicios públicos, un desarrollo urbano sustentable y la modernización del Estado.

 

Precisamente la cuestión de la modernización del Estado es algo que la gobernadora María Eugenia Vidal considera fundamental. Un punto del proyecto que envió a la Legislatura días atrás, incluye la idea del tablero de control. El objetivo es el de "permitir el seguimiento y control de los compromisos y obligaciones asumidas, como así también, la evaluación de los programas y proyectos, contribuyendo de este modo a la coordinación estratégica y al proceso de toma de decisiones del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires".

 

"Con los municipios se está trabajando con ellos, para hacerlo en sintonía. Este plan de modernización es muy similar a lo que se hizo en Capital Federal. La idea tiene mucho de replicar acá lo de allá, obviamente entendiendo las diferencias de tamaño y características", le explicaron a este portal fuentes de Gobernación. Quien está atrás de la elaboración de estos mecanismos es el ministro de Coordinación y Gestión, Roberto Gigante, titular de un área que debutó en territorio bonaerense con este nuevo gobierno.

 

De esta manera, los principales dirigentes del PRO intentan ordenar -o ayudar a hacerlo- los municipios que requieren de un fuerte control y seguimiento del día a día, aunque desde territorio porteño relativicen la idea, diciendo que en realidad “no se trata de un control: buscamos transmitir nuestra experiencia con esta metodología hacia los municipios y sus gabinetes”.

 

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